Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

10 septiembre 2014 3 10 /09 /septiembre /2014 05:04

Los Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Pronunciamiento de Lagos, 1848 (14)Dr. Luis Ignacio hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

15 jul 14.

 

                         Ocupada la capital por el ejército norteamericano, el gobierno de México tuvo que refugiarse en Querétaro, con el interinato en la presidencia de Manuel Peña y Peña, a la dimisión de Santa Anna, que perseguido tanto por tropas mexicanas como norteamericanas, trató de refugiarse en Oaxaca en donde era gobernador Benito Juárez, negándole su presencia en dicha entidad.

 

                         Para febrero se inician las pláticas que culminarían en el Tratado de Guadalupe, en donde el reclamo de indemnización por los Estados Unidos, implicaría la pérdida de más de la mitad del territorio que recayó en Manuel Peña y Peña luego de conocer los informes (en secreto) de Pedro Ma. Anaya de la situación militar, de Luis de la Rosa de la de Hacienda y relaciones Exteriores, y someter a su consideración los argumentos de los partidarios de la guerra.

 

                         Para mayo el acuerdo estaba concluido, y al inicio de junio se nombró a José Joaquín de Herrera como presidente de la República. Las últimas tropas del ejército norteamericano desocuparon la Ciudad de México a mediados de junio, a donde unos días después arribaba el gobierno de Herrera.

 

                         Para julio salía el último embarque de tropas de Estados Unidos, pero a la vez que se reiniciaban las conspiraciones de insurrección a la voz de que la paz con Estados Unidos no había sido honrosa, “y para mayor escarnio del sentido común –apunta Olavarría y Ferrari–, era el mismo Mariano Paredes y Arrillaga”[1], otro simulador al más puro estilo santaanista, de quien surgía el Pronunciamiento de Lagos de junio de 1848.

 

                         Luego de una arenga en tres párrafos en la que se acusaba de traición a Peña y Peña, se lamentaba la pérdida de más de la mitad del territorio y se invitaba a empuñar las armas contra el traidor gobierno, proclamando los siguientes cinco artículos: <<1° Se desconoce al actual gobierno por haber traicionado a la nación; 2° Reasumen, en consecuencia, los Estados su soberanía; 3° Los mismos asumirán los medios para reemplazar al gobierno decaído; 4° Designarán éstos a quien haya de mandar sus fuerzas; 5° Las fuerzas del ejército permanente que se adhieran a este plan quedaran a las órdenes del mayor graduado>>[2].

 

                          Mariano Paredes y Arrillaga y su principal cómplice fueron aprehendidos, se fusiló al cómplice español, pero Paredes (por esas cosas misteriosas de la política mexicana), quedó impune. Como este pronunciamiento, se dieron otras conspiraciones importantes pero descubiertas antes de pronunciarse.

 

                         Como quiera, luego de 1848, el partido liberal (si bien moderado), parecía hacerse del poder de manera más estable y duradera por primera vez luego de hacía treinta años desde el gobierno de Guadalupe Victoria (de 1824-1828), pero lo que el desorden conservador y la guerra habían dejado, era un país casi en el caos total. En una narrativa más hilada, Olavarría y Ferrari comienza mencionando el desbarajuste hacendario; de 15 millones pagados por Estados Unidos, en menos de un año, Mariano Riva Palacio descubre que ya habían desaparecido 3 millones. A él le sucedieron tras su renuncia, una serie de ministros que declinaron por las mismas razones de desorden. A su remedio se fundó el Banco Nacional con un fondo de 12 millones de los 15 millones de los pagos de Estados Unidos (es decir, de lo que quedaba). Los ladrones, a plena luz del día realizaban sus fechorías y se batían con la policía. Incluso Olavarría cita las palabras de del presidente José Joaquín de Herrera: “La Hacienda se halla en bancarrota; la fuerza pública desorganizada, la administración de justicia resintiendo el malestar general; la administración pública sin medios seguros de acción; la instrucción pública escasa para nuestras instituciones y nuestra época”; insurrecciones por diversas partes del país; bandidos en los caminos y en las ciudad; escasez de recursos, suspensión de pagos; guerra implacable de la prensa; la amenaza de del regreso de Santa Anna; temores de conspiración monarquista; la negación católica de la tolerancia de cultos, los connatos de la guerra de castas; sublevaciones e incursiones de los indios en el norte del país, “una chispa bastaría para producir un nuevo incendio que pudiera propagarse velozmente”.

 

                         El partido liberal creo el rito masónico denominado “Rito Nacional Mexicano”, que pronto fue penetrado de santaanistas, e incluso de los mismos conservadores, y, en consecuencia, se produjo la derrota del partido moderado, y el conservadurismo reiniciaba su tarea ahora, como partido monarquista.

 


[1] Olavarría y Ferrari, Enrique; México Independiente, de 1821 a 1855; “México a Través de los Siglos”, Editorial Cumbre, Tomo IV; México, 1967; p.711.

[2] Ibid. P.712.

Compartir este post

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Política
Comenta este artículo

Comentarios