Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

10 octubre 2010 7 10 /10 /octubre /2010 23:04

Clich--Literatura 

20 de Calificación.

  Cuento-Historieta, 1997 (4/10).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 21 oct 10.

 

Un buen día en que el Salón permanecía hermético, alguna se atrevió a echar mano a la perilla e incluso a empujar la puerta, en lo que los demás se mantenían expectantes.

 

¡Nada particular ocurrió!; el maestro seguía muy concentrado en su trabajo y ni siquiera le miró, por lo que la intrusa se atrevió a ir a más.

 

_  Ho-ola maestro –dijo ella con marcado nerviosismo.

_  ¡Hola! –respondió lacónico el maestro y continuó en lo suyo.

_  ¿Qué hace, Profesor? –preguntó ella acercándose con cierta timidez aún.

_  Ah, pues…, estoy buscando la manera de aplicar un método de estudio geográfico a cualquier cosa que nos interese saber.

_  Aha, bueno “profe”, ya me voy –se despidió nerviosa considerando que en ese primer reencuentro lo dicho era suficiente.

 

Afuera, ansioso la esperaba el resto del grupo de sus compañeros, a quienes dio parte de lo ocurrido.

 

Dada esa experiencia, en los días subsiguientes poco a poco se animaron a hacer por parejas acto de presencia ante el profesor que parecía haber olvidado aquel día que echó las butacas por la ventana.

 

En una de tantas se le apareció el grupito de curiosos todos juntos; entraron sigilosos, como midiendo sus acciones.  El profesor les saludó y siguió en lo suyo sin dar importancia a su presencia, por lo que empezar a husmear por aquí y por allá en los mapas y maquetas, y en los instrumentos y computadora, observaron detenidamente el muestrario de rocas y trataban de adivinar el funcionamiento de algunos dispositivos experimentales.

 

Al principio se abstuvieron de tocar cualquier cosa; luego hicieron como que se llamaban la atención unos a otros en voz alta, por manipular algún objeto o aparato, sin que ello indispusiera al profesor, que se ocupaba en ajustar el planetario que él había diseñado.

 

Los dejó hacer todo lo que quisiesen, les respondió entusiasmado a todo lo que le preguntaron; hasta que uno de ellos hizo un par de preguntas especiales:

 

_  “Profe”, ¿y para qué todo esto, si no tiene alumnos a quien enseñar?

_  Ah, bueno –respondió el maestro–, eso es por ahora, pero ya habrá a quien le interese el saber; a sus compañers de nuevo ingreso quizá.

_  ¿Y a nosotros por qué ya no “profe”...?

_  Mhmmm, pues porque ustedes lo que querían era el 10, y con eso yo ya cumplí con ustedes; todo eso, -dijo el profesor haciendo un ademán que abarcaba todo lo que le rodeaba–, es para el que desee el conocimiento y quiera aprender a investigar y descubrir las cosas que le interesan y le causan curiosidad, y…  ¡Aha!..., y ahora que recuerdo… -y dada la entoncación, y a la mención de la palabra “recuerdo”, todos sintieron que el corazón se les estrujaba y les empezaba a latir apresuradamente, aprestándose a buscar la salida, aun cundo se sintieron paralizados-, y ustedes qué hacen aquí… –por supuesto, paralizados, ninguno supo, o más bien, pudo responder–; se ve –continuó el maestro–, que no aprendieron ni a leer, ¿qué no vieron el letrero de la puerta?, dice: “PROHIBIDA LA ENTRADA”.

 

Y entonces, una de ellas, como para darse tiempo a que lograran salir, contestó suave y tímidamente:

 

_ Ay profesor, ¡pues cómo le van a hacer los otros alumnos para entrar entonces? –y diciendo ello, discretamente empezaron a enfilar rumbo a la puerta, cuya distancia se les hizo infinita, creyendo que había despertado otra vez la locura y peligrosidad de “El Injusto”.

_  ¡Ah!, es que esos –se apuró a contestar el profesor para que lo oyeran todos antes de que llegaran a la puerta–, mientras deseen estudiar, tendrán derecho a entrar.

_  ¡¿Y nosotros qué profesor?, también deseamos estudiar! –dijeron ya muy seguros estando bajo el dintel cuyo umbral había dado paso ya a todos, y viendo que el profesor había permanecido al fondo del Salón sin moverse.

_  Si eso fuese –les dijo sentenciosamente como para que reconsiderasen–, no andarían exigiendo calificaciones, y menos de 10, esas vendrían solas.

 

Los jóvenes se sintieron ofendidos y menospreciados nuevamente, y se fueron.

 

10-Discretamente-enfilaron-a-la-puerta.jpg

 

En los siguientes días continuaron reuniéndose en el otro extremo enfrente del Salón, con la vista fija en éste; pero ahora permanecían callados y visiblemente compungidos.  Ahora, en silencio, se hacían a sí mismos las infinitas preguntas de siempre.

 

El resto de los compañeros de su Salón, los del futbol, los de la música, los de la Cooperativa, los de la Biblioteca y las computadoras, extrañamente nada les mortificaba como era el caso en ellos; y de alguna manera que escapaba también a su comprensión, resultaba que estaban avanzando en sus materias.

 


Compartir este post

Repost0

Comentarios