Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

10 agosto 2009 1 10 /08 /agosto /2009 08:00

Clich--Educaci-n--Posgrado-Educaci-n

La Admiración,
en las Relaciones Educativas.

Artículo, 2009

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geográfico.over-blog.es/,

México, 10 ago 09.

 

El asombro, la admiración, es la capacidad estética de reconocer en la naturaleza la presencia humana; y en lo no-natural, la condición humana misma.  Esto último tiene una particular y esencial importancia estética, pues la admiración por lo que se reconoce humano, se convierte en un espejo mágico;es decir, se convierte en el reconocimiento de uno mismo.

 

                             Así, la admiración que el estudiante siente en un chispazo por un docente, no es otra cosa, en principio, que un reconocimiento de sí mismo; pero más aún, no como un reflejo especular mecánico, sino, en segundo término, un reconocimiento de sí mismo, perfeccionado.  La magia de ese espejo, entre otros aspectos, está en que permite visualizar el futuro en un tácito: <<así es como me gustaría ser>>.

 

                              Un espíritu que no fuese capaz de ser perturbado por nada, sería un espíritu taciturno sin capacidad para el asombro.  La admiración es, pues, una profunda perturbación del espíritu en esa percepción sensible (lo estético; algo no razonado), de una especie de “visualización mágica”.

 

                              A eso se refiere Platón poniendo en voz de Sócrates la aclaración que éste hace a Teetetes en un momento dado acerca de su turbación: “La turbación –dice Sócrates– es un sentimiento propio del filósofo, y el primero que ha dicho, que Iris era hija de Taumas, no explicó mal la genealogía” (Platón; Diálogos; en “Teetetes o de la Ciencia”; Editorial Porrúa, 7ª edición; México, 1968; p.229).  Y en efecto, Iris, que como mensajera de Zeus todo lo sabe (cual el científico o el filósofo), no podía ser sino hija de Taumas (el Asombro).  Iris, que desciende del Olimpo precisamente en el arco iris, es la representación de la admiración misma.

 

                                En ese sentido, se admira el que tiene el gusto por el saber, y ve en el otro no sólo al que se lo proporciona, sino a la imagen de lo que quisiera ser por cuanto a poseer esos conocimientos; así ese docente por el que se admira, es no únicamente “el otro”, el alter ajeno; sino la otredad apropiada, el alter ego, el otro yo.  Y de ahí la profunda trabazón, hasta lo apasionado, entre el docente elevado por el estudiante en calidad de Maestro, y el estudiante que se asume en calidad de Discípulo.

 

                               Y ello es así, porque la otra faceta de la relación, es lo inverso: el cómo el docente a su vez se admira por quien desea aquello en lo que él se hace un ser humano real; es decir, enseñando el conocimiento históricamente dado, el saber humano acumulado.  Y así ve en quien estudia apasionadamente, no a una juventud que le es ajena, sino que se apropia, viéndose a sí mismo en ella perfeccionado.

 

                

Ese es el premio a la realización de los trabajos de Heracles (símbolo del docente), al que Zeus no sólo le devuelve la divinidad y le da su lugar en el firmamento en la Constelación de Hércules (un docente en calidad de Maestro), sino que aún más, obsequia con Hebe como su esposa (la Diosa de la Juventud).

 

                ¡Ay del docente por el que no se admiren los buenos estudiantes!; eso y no otra cosa, es precisamente lo que define al buen docente.  No escudriñamos esto en la Educación Básica, no sólo no somos especialista en ello, sino que de tal no sabemos absolutamente nada.  Cuando decimos todo lo anterior, lo hacemos como especialistas con una Maestría en Educación Superior, nada más.

 

                 El mal estudiante no admirará al mal docente, como tampoco éste a aquel, sólo se convalidarán mutuamente; y ambos serán despreciados por sus opuestos (los buenos estudiantes, y los buenos docentes).  Es aquí donde hay una fuerte diferencia con la Educación Básica.  Lo antes dicho, no puede ocurrir ahí, donde el docente procurará por igual a todos sus estudiantes, y éstos difícilmente harán un juicio sobre aquellos.  La diferencia quedará dada por la formación de criterio en el estudiante, ya acabada en la Educación Superior, o apenas en proceso en la Educación Básica.

 

                              La admiración como esencia de la empatía (la facultad de identificarse con el otro), se ve así, realizada en la relación de simpatía (el sentir igual, el darse a una inclinación afectiva con el otro); es Iris, la mensajera de Zeus, la que aconseja secretamente a Hebe; y ésta, asombrada, sin más, es poseída por Hércules, que deificado, la lleva al firmamento...  ¡Feliz docencia!


Compartir este post

Repost0

Comentarios