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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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3 agosto 2009 1 03 /08 /agosto /2009 07:03

Cliché RI Licencitura

La Ciencia
 de las Relaciones Internacionales;
 su Teoría (3)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/,

México, 17 ago 09

 

                                                   Así, pongamos orden, nuestro orden con base en nuestra interpretación, misma que responde a un análisis dialéctico materialista (ortodoxamente marxista); empezando por dejar en claro que, así como el materialismo filosófico* responde a una interpretación científica del mundo, fundado, en consecuencia, en el principio de objetividad, y mediante el ateísmo, negando toda metafísica.  A su vez, el idealismo filosófico**, responde a una interpretación metafísica y religiosa del mundo, fundado en el principio de la subjetividad.

 

                                                    En tanto está en interés de ciertas clases sociales el apoyares en una u otra interpretación filosófica del mundo, así como a las clases poderosas interesa la interpretación idealista (filosófica), por la que niega la realidad objetiva y se forma un mundo ad hoc; así, a las clases oprimidas les interesa la interpretación materialista (filosófica), por la que puede abordar la realidad tal cual ésta es y entenderla, descifrándola y quedando en capacidad de transformarla para su propio beneficio.

 

                                                  Esas clases sociales en nuestro mundo actual se han reducido prácticamente sólo a dos: la burguesía (los poseedores del capital), y el proletariado (los poseedores sólo de su fuerza de trabajo).

 

                                                    Los teóricos de las relaciones internacionales al servicio de la burguesía, tomarán partido por las teorías subjetivistas y el relativismo; y gustarán de enredar y complicar la discusión teórica haciéndola impenetrable al lego, a tal punto que dichas relaciones internacionales parezcan un problema complejo sin una solución real definitiva.  En el fondo, sus teorías son sólo la administración infinita y eterna de la conflictiva internacional de un mundo irreconciliable.

 

                                                    Pero, por su parte, los teóricos de los intereses del proletariado internacional, tomarán partido por las teorías objetivistas y el análisis dialéctico entre lo relativo y lo absoluto, estando interesados en esclarecer de la manera más divulgativa la naturaleza de las relaciones entre las naciones, a fin de que estén en capacidad de dar solución definitiva a las diferencias.  Por su parte, en el fondo, su teoría es la única interesada en la solución real y efectiva de la conflictiva internacional de un mundo conciliable.

 

                                                     En el campo de la práctica política y diplomática, ambas teorías (la burguesa y la proletaria) se han enfrentado, hasta hoy, con una enorme desventaja para una de ellas: la teoría proletaria de las relaciones internacionales.  Y, antes de explicar un u otra, concluiremos estableciendo ese problema práctico político: la representación de los pueblos del mundo, las naciones, en el Estado; de modo que las relaciones entre las naciones (entre los pueblos del mundo), se transforman en realidad, en relaciones entre los Estados.

 

                                                      Esa paradoja se formó en el origen mismo de la fundación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuando, poco antes de la firma de su acuerdo de creación en la Carta de las Naciones Unidas del 26 de junio de 1945, se discutió sobre la conveniencia o no de que tal organismo se llamar “Organización de los Estados Unidos”; nombre más apegado a su verdadera naturaleza, pero que se desechó, no precisamente por considerar que de lo que se trataba era de la unidad de las naciones y ello se ocultase deliberadamente, sino por la simple coincidencia de que con tal nombre, y firmado el acuerdo en la Ciudad de San Francisco, Estados Unidos, tal organización parecía, o ser un asunto interno de ese país, o dar la idea de la apropiación del mundo por el mismo.  Y la Organización de las Naciones Unidas quedó con el nombre correcto, pero teniendo así, en su origen, la más profunda contradicción, al ser en realidad, Organización de los Estados.

 

                                                       Entre 1945 en que la ONU se funda, y 1990 en que el Bloque Socialista se disuelve derrotado en la Guerra Fría que prácticamente allí mismo concluía, dicho organismo se convirtió en el foro de debates entre las dos grandes teorías de las relaciones internacionales.

 

                                                       Las teorías capitalistas o burguesas de las relaciones internacionales, se agrupan en tantas variantes como corrientes filosóficas idealistas aparecen; en tanto que, en contraparte, una, y sólo una teoría de las relaciones internacionales, se les enfrenta: la teoría marxista de las mismas.

 


*       Materialismo filosófico: sistema de ideas por el que se entiende que el mundo es material; y en consecuencia que no existe ningún “mundo sobrenatural”; que es posible conocer con apego a  la ciencia dada en la objetividad, la causalidad, las leyes de la lógica y la práctica histórico social.  Que, en consecuencia a la evolución de la materia en sus sucesivas e infinitas transformaciones, aparece el cerebro humano, órgano capaz de generar ideas, una de las cuales es la misma idea de Dios; por lo que, luego entonces, es el ser humano el que, en un momento dado, ha creado a Dios.

**     Idealismo filosófico: sistema de ideas por el cual se entiende que el mundo material es sólo apariencia producto de la subjetividad de nuestro pensamiento, razón por la cual, incluso, no es posible conocer en su esencialidad.  En consecuencia, es fundamento de toda metafísica e idea religiosa de un “mundo sobrenatural”, de donde proviene el acto creativo de Dios.


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