Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

13 agosto 2009 4 13 /08 /agosto /2009 08:03

Clich--Filosof-a


Del Entendimiento Entre las Personas,

en el “Monólogo de Escuchas”

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

 http://espacio-geografico.over-blog.es/,

México, 20 ago 09.

 

                              Con motivo de un artículo de teoría de las relaciones internacionales fundadas en un planteamiento humanista, por el cual afirmamos que el entendimiento hasta la hermandad entre los seres humanos es posible, recibimos el amable comentario del compañero Karstins, que por la naturaleza de los planteamientos trasladamos a la página o tema de Filosofía, pero que bien ahora, haciendo ya a un lado lo “pesado” de los argumentos filosóficos, pudiéramos regresar al de Relaciones Internacionales, o mejor aún, al de Literatura.

 

                              Hemos titulado este seguimiento del intercambio de ideas con Karstins (redactando en el supuesto de que alguien más nos lee), “Del Entendimiento Entre las Personas, en el Monólogo de Escuchas”, dada una especie de curiosa “renuncia” al diálogo, luego que se ha planteado; esto es, decimos “especie de renuncia”, ya que, por su forma, evidentemente (por eso estamos aquí), no se evade; pero por su contenido, parece establecerse el que cada cual diga lo que piensa, que no importa del todo lo que diga el otro, si acaso sólo como referencia del discurso propio, dónde la razón o la verdad, al fin, lo está por igual en ambas partes.

 

                               El sentido popular suele referirse a esto como un “diálogo de sordos”; pero lo cual no se aplica aquí, porque evidentemente hay el ánimo de escucharnos (en forma de leernos); pero sólo de ello.  Las posiciones son a tal punto contradictorias, que no hay viso alguno de que lo que diga uno, afecte seriamente a lo que opina el otro.  En otras palabras, no existe aquí posibilidad alguna de que algún razonamiento conduzca al convencimiento y la rectificación de las ideas en alguna de las partes.  Justo a ello, en la antinomia, es a lo que nos referimos como “monólogo de escuchas”.

 

                             Llevar este “monólogo de escuchas” al plano de las relaciones internacionales, en nuestra opinión, es todo un despropósito, puesto que el objetivo de las mismas es, mediante el diálogo, el entendimiento entre los pueblos teniendo en común nuestra condición humana, con el propósito del convencimiento mutuo por un objetivo común (ese es precisamente el fundamento humanista de dichas relaciones internacionales).  Pero bien podemos trasladarlo con toda libertad y gran provecho, al campo de la Literatura.

 

                               Es en lo literario en donde sí podemos compartir con riqueza; es decir, en donde el “monólogo de escuchas”, puede ser transformado, en principio, en “diálogo de sordos”; pero inmediatamente, en una buena disposición a recrearnos literariamente, convertir el “diálogo de sordos” en cultural y humano entendimiento.  Va un ejemplo (y definitivamente llevemos esto a la página de Literatura).

 

                               Ciertamente, Karstins, ver la condición humana actual, esa que se ha formado en el curso de los últimos veinte años (apenas un tercio de lo que yo he vivido y por ese solo hecho puedo comparar); la guerra, los prejuicios de la ignorancia, el deterioro del ambiente natural, la profunda desigualdad social, la mezquina “competitividad” que nos enfrenta a todos contra todos, la falta de empleo, la pobreza y el hambre en los más, y la opulencia nauseabunda en los menos, en los ínfimamente menos; cierto, no puede mas que hacernos pensar que toda esperanza está perdida.  Pero Elpis, la griega deidad de la Esperanza, amigo Karstins, en un suave soplo del viento, aún aletea al borde de nuestra tumba...  ¿Porque aletea, verdad?...  O acaso será la tenue brisa la que bate sus alas?  Quizá, y muy seguramente, tengáis razón...

 


Compartir este post

Repost0

Comentarios