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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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10 agosto 2009 1 10 /08 /agosto /2009 08:02

    Caracterización de la Situación Actual:
Lo que marcó el momento contemporáneo.

Ensayo 2009 (2/5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 07 sep 09.

 

De lo que vamos a hablar aquí, es precisamente de la caracterización de la situación actual –sin pretender un análisis académico profundo ni riguroso–, sino poniendo por escrito lo que bien pudiera ser sólo una consideración verbal más o menos reflexiva.

 

No lo haremos, tampoco, desde un foro tan “comprometedor” como la televisión o la radio; sino dicho esto, desde un cuasi anónimo foro de un Blog por Internet, y por mero ejercicio de análisis político en el cual, necesariamente, pareciera tomarse partido por una posición; y en efecto, así es, pero no desde el punto de vista “militante”, sino por su significado histórico; por mera conciencia de la necesidad.  El cuento es un poco largo, pero vale la necesidad del contexto para entender las bases desde las cuales se opina aquí.

 

                                                 En 1982 abandonamos; por nuestra ausencia física, mas no por renuncia ideológica, lo cual, por lo contrario, es ahora una convicción más poderosa; las filas de militancia partidaria del comunismo.  “Algo andaba mal” en esa práctica política, en algo había, de mi parte, un sentir de insuficiencia.  E inmediatamente después, la izquierda –esa izquierda hasta ese entonces realmente izquierda– comenzó su división hasta la atomización; y más grave aún, a poco, continuó con la pérdida de su identidad, acabando en lo que es hoy: la “izquierda” de la derecha, o como hace poco lo escuchábamos en otra idea; <<los zurdos de la derecha>>, expresión que ayuda a visualizar esa geometría política de “falsa ordenada”.

 

Habíamos adquirido mucha habilidad para el análisis político, y ello se afinó participando ya sólo políticamente en la vida sindical, teniendo a la vista de esa simplificada práctica política, relaciones más sencillas.  En las elecciones intermedias de 1986 votamos por última vez, nunca más lo hemos vuelto a hacer, y ni siquiera hemos tramitado nunca nuestra credencial de elector (y ¡oh, horror! ¿y cómo puede un mexicano vivir así?; y cierto, para poder cambiar un cheque en el Banco con la identidad de nuestra Cédula Profesional, además, teníamos que declararnos políticamente anarquistas y exigir nuestro derecho político a no disponer de tal credencial de elector; ¡ah, país!).  Y en 1988, si mal no recordamos, en una de esas reuniones de directiva sindical, se planteó el problema del apoyo o no, a una dada campaña electoral de ese momento a la presidencia de la República.  El dilema, aparentemente, era sí o no por Cuauhtemoc Cárdenas; en el fondo, eso se traducía en un dilema real: simpatizar y apoyar la campaña del Ing. Heberto Castillo, o ser partidarios de su declinación a favor de Cárdenas.

 

Ese no fue, históricamente, un problema menor; por todo lo contrario: fue el problema que marcó todo el momento histórico social de México de entonces a la fecha, punto en el cual las cosas han quedado nuevamente replanteadas, y cuyo análisis es motivo en este breve apunte.

 

Lo que se estaba resolviendo por aquella izquierda atomizada y mutante, era dar el último paso en el proceso de su transformación, y como sólo podía hacerlo: cayendo en la ruindad moral de sustituir la autoridad política histórica dada, de lucha, de persecución, de atentados, de prisión, del Ing. Heberto Castillo (aun no estuviésemos de acuerdo, en lo personal, con lo que calificábamos de “posición reformista”); por la autoridad política del que por todo mérito, tenía sólo el ser el hijo de Lázaro Cárdenas, y en ese sentido, ser ahora, “el tatita”; que renegaba del PRI por no haber sido candidato de éste a la Presidencia.

 

Mi propuesta personal en aquella reunión sindical, fue: <<demos el apoyo al Ing. Heberto Castillo, que aun cuando pudiese ganar, difícilmente se hará valer el triunfo, pero moralmente generará una unidad de la izquierda, que ya podrá defender el voto en la siguiente candidatura de un Cárdenas que se ganará toda la autoridad moral al declinar y apoyar a Heberto Castillo en esta ocasión>>.

 

                                                 Ninguno de los ahí presentes tenía en mente tal opción; sino, en todo caso, la contraria; que Castillo declinara a favor de Cárdenas dada la coyuntura histórica especial, teniéndose la gran oportunidad de ganarle al PRI.  Y efectivamente así fue, y lo mismo, y con más fuerza moral, hubiera sido con Heberto Castillo; y el triunfo de cualquier manera se arrebataría, como se arrebató.  Con Castillo no hubiera sido sino “una vez más”, eso era lo esperado en ese proceso histórico de “aproximaciones sucesivas” a la democracia real; pero con Cárdenas, esa era una carta que había que hacer valer a toda costa, o la derrota sería histórica.  Y como fue; en lo personal no nos equivocamos en el análisis político y en la predicción.  El tiempo nos dio la razón.  Y en lo que “todo el mundo” se volcó ciegamente al cardenismo, nosotros prácticamente nos alejamos para siempre de la política (hubieron otras dos experiencias, pero más bien anecdóticas y chuscas sin objeto en este análisis).


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