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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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17 septiembre 2009 4 17 /09 /septiembre /2009 08:00

Clich--Filosof-a

Comentario al,

Novum Organum Scientiarum (1620),

de Francis Bacon.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 17 sep 09.

 

Bacon (1561-1626); Novum Organum Scientiarum (1620).

Novum Organum; Biblioteca de Obras Maestras del Pensamiento; Editorial Losada, Buenos Aires, 1949; México, 2003.

 

                              El Novum Organum Scientiarum, se traduce del latín como “Nueva Lógica de las Ciencias”; y ello no es un asunto menor: el llamado “padre del empirismo”, plantea una nueva lógica; esto es, una nueva manera racionalista de encarar la ciencia.

 

                              Esto debe significarnos un nuevo viraje en la manera de interpretar la historia de la filosofía.  Es común leer en las historias de la filosofía, del surgimiento en el siglo XVI, de dos corrientes del pensamiento filosófico que buscaba fundamentar el método del conocimiento científico: el empirismo, y el racionalismo, como dos posiciones absolutas cada una por separado.  Sin embargo, al leer a Bacon, uno puede darse cuenta sin dificultad de que no parece ser del todo así.

 

                              Esa es una interpretación absolutista muy de corte filosófico idealista en la historia de la filosofía, que por su naturaleza tiende a minimizar a la filosofía materialista, en este caso, diluyéndolo en forma de “empirismo”.  El momento empirista se dio, sin lugar a dudas, pero puede verse por Bacon, que no de manera tan absolutista como se suele presentar, directamente contrapuesto al “racionalismo”, allí sí, donde uno de sus principales exponentes de manera absolutista en esa posición, fue René Descartes.

 

                              Dicho en otras palabras, el vínculo materialista empírico-racionalista, se da desde el primer momento (no fue un largo y complicado proceso que haya durado del siglo XVII al XVIII para que tal vínculo dialéctico apareciese); ello explica por qué ese vínculo se da de manera tan natural en Locke y aún más claramente en D’Alembert y Diderot, los cuales expresan esa dialéctica más enfáticamente.

 

                              El empirismo materialista de Bacon, rompe con el escolasticismo en su conjunto, con un nuevo racionalismo, es decir, con una nueva lógica, que llama empirista, en tanto dada de manera inductiva a partir de los hechos de la realidad objetiva en el proceso del conocimiento; sin que ello implique negación alguna de los procesos racionales, que no sean precisamente los del racionalismo cartesiano deductivo, que tiende a identificarse –sin que realmente sea así–  con la vieja lógica escolástica formal, aristotélica, que Bacon denomina “lógica vulgar”.

 

                               De la misma manera, el materialismo empirista de Bacon no es ningún “empirismo vulgar”, irracionalista; es, simplemente, el naciente materialismo mecanicista, que en su base tiene esa característica.  Pero redefinir las cosas así tiene otra faceta importante: ese proceso largo y complejo que parecía llevaba finalmente al vínculo dialéctico empírico-racionalista; en tanto que esto más bien ya estaba dado desde un principio; a lo que llevó, fue a la reaparición, así, compleja, de la heraclitiana dialéctica misma; por lo demás, que de Bacon a Diderot, como materialistas, no logran descifrar del todo (lo que bien es aprovechado por el idealismo de Kant a Hegel); de donde Marx se encarga de invertir las cosa.  En ese contexto, el racionalismo absolutista tuvo que acabar reconociendo la validez del empirismo, sólo que a su manera, como “empirismo idealista”.

 

                                Con lo que se rompió, fue con la lógica formal aristotélica escolástica, que creía que del silogismo correctamente elaborado, se deducía el conocimiento verdadero; y para ello, la nueva lógica inductiva de Bacon, al plantear la verdad en la objetividad y causalidad del conocimiento de los hechos mismos mediante el experimento; donde “la materia ha de ser sacada de los hechos mismos” (Op. Cit. p.42, en su dedicatoria al rey); lo cual se repetirá “de mil maneras” a lo largo de su obra; en donde, al paso, destaca una expresión muy clara: “La verdad ha de buscarse, no en privilegios de época alguna, que es cosa variable, sino en la luz de la naturaleza y de la experiencia que es cosa eterna” (Op. Cit. p.97 Aforismo LVI, de la Segunda Parte...); planteó con ello los fundamentos de la lógica dialéctica misma; aun cuando no viéndolo así, porque Bacon dejó la dialéctica asociada a la retórica y sofística escolástica.

 



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