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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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21 septiembre 2009 1 21 /09 /septiembre /2009 08:01

Clich--Filosof-a                                                 

Comentario Sobre Locke, en su
Ensayo Sobre el Entendimiento Humano

                                                                                                       Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

 http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 21 sep 09.

De Locke (1632-1704), Ensayo Sobre el Entendiomiento Humano

 

                               Al par Bacon-Descartes, sin duda, le sigue el par Locke-Leibniz...; o quizá algo un poco más complejo como Locke-Spinoza/Leibniz-Berkeley; o Locke-Spinoza-Gassendi/Leiniz-Berkeley-Hume.  Es el proceso del idealismo yendo de Descartes a cada vez una mayor metafísica; y del materialismo yendo de Bacon (lo que sería el empirismo absoluto, pero me falta leerlo), a cada vez más un vínculo dialéctico empírico-racionalista.

 

                              De no ser por lo que toca al momento histórico en que Locke está atrapado (del mecanicismo, de la oposición a Descartes por un lado, y la lucha contra la escolástica por otro), ahí estaba ya casi plena la gnoseología dialéctico-materialista basada en la teoría del reflejo.

 

                              Producto de su momento histórico, los criterios de la verdad aun están ahí muy confusos, o propiamente, muy incompletos.

 

                              Expone una posición deísta; en el fondo, un “ateísmo al estilo ilustrado”.  Pero el principal problema, por lo que veo, fue ese asunto de la Lógica.  Había la necesidad de deshacerse de toda escolática (y con ello se iba todo aristotelismo; pero hasta lo que de bueno había en ello; esto es, su Lógica Formal, el conocimiento ya determinado de cuál es la estructura del pensamiento; y todo por el exceso escolático de pretender el conocimiento verdadero a partir del puro silogismo bien estructurado).  Tanto Descartes como Locke entienden que el silogismo habrá de ser sólo requisito para el correcto método de exposición (no para el método de investigación del conocimiento verdadero); pero el no involucrar nada de la escolástica en sus nuevos planteamientos, me parece que hace que se enreden con el silogismo (como inferencia mediata) y la inferencia inmediata (que es a lo que me parece que llaman “intuición”), como dos cosas distintas.

 

                               Como geógrafo, un capítulo excelente, fue el titulado: “De los Modos Simples; y en Primer Lugar, de los Modos de Espacio”.  Y ahí está, justo, la raíz de la teoría del espacio en general (y hay una parte en donde hasta de “física cuántica” habla, y dice: “como cuando empieza a existir una nueva partícula de materia in rerum natura que antes carecía de ser” (Op. Cit. p.122); de lo cual se deriva una teoría del espacio geográfico.  No conocimos este trabajo de Locke hasta cuando cursamos nuestro Doctorado en Filosofía, pero ya en nuestra tesis de Licenciatura en Geografía estaba todo ello considerado con la nomenclatura contemporánea de la ciencia, como el “continuo”, o el “vucumm”; o los conceptos de “substancia y campo”, etc; e incluso con la identificación del tiempo como una propiedad o coordenada espacial (en su sentido físico).

 

                                Alguna vez, platicando con un compañero marxista, éste decía que en vez de producir teoría, nos la pasamos sólo repitiendo lo ya dado, y en el mejor de los casos, redescubriendo.  Estuve de acuerdo con él en cuanto a lo de estar repitiendo lo dado; pero no en cuanto al redescubrimiento independiente, lo que hoy en día lo sigo viendo como una buena señal de estar en el camino del pensamiento correcto.  Y tan así, que ello ha motivado a rescatar los viejos apuntes sobre la teoría del espacio geográfico y escribir ahora con más confianza al respecto.  Cuando por primera vez hablamos de esto, allá entre 1979 y 1987 (en forma reservada lo traía desde 1975 y lo continué hasta 1993), se armó un gran alboroto en la comunidad de geógrafos (y no sólo de México, sino, pudiera decirse, en hispanoamericana; Cuba incluida)... ¡Ah!, si hubiéramos conocido este texto de Locke, simplemente les hubiera dicho <<¡qué les pasa, si no lo digo yo, lo dijo Locke hace tres siglos!>>; y entonces me hubieran creído, obligados a creerle a Locke por razones históricas.  Bueno, en realidad creo que esos geógrafos fenomenistas sí me creyeron, y tanto, que por eso me proscribieron (y todo por no ser, aun a fines del siglo XX, “deísta”, y “dualista”, y “ecléctico”, y “estoico”..., e “hipócrita”; a esa cadena de conceptos, yo, en el siglo XX, le agregué los de “oficialista” e “institucional”).


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