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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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12 octubre 2014 7 12 /10 /octubre /2014 22:04

Cristal de Sal Gema; MineralogíaAnálisis Crítico a, El Papel de las Teorías, Leyes y Modelos en la Explicación en Geografía; Tercera Parte de la “Explicación en Geografía”; de D. Harvey, 1969 (5/5).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

12 jul 12.

 

Suele aceptarse tan fácil un modelo empírico sin más justificación en calidad de teoría, “hasta –dice Harvey– la total consagración del modelo como quintaesencia de la propia realidad”[1].  Y se hace necesario recordar, dicho por Harvey, en 1969 hace poco más de cuarenta años siendo tan válido aún hoy o más, que como lo era entonces.  Ello habla de un profundo atraso y estancamiento en geografía; pero hay una salvedad: ello ocurre en la geografía “oficial” institucional; otra cosa es lo que ocurre en ciertas prácticas de una geografía independiente.

 

Es en esa geografía “oficial” institucional en donde se cumple lo dicho por Harvey: “que el maestro proponga el modelo (a menudo plenamente del papel de ésta), que los discípulos lo consagrarán ciegamente”[2], y esa “consagración” consiste en tomar dicho modelo temporal y de prueba, como teoría acabada, dice el mismo Harvey.  Esta adicción ciega en geografía a los modelos, lleva a Harvey a expresar incluso que: “la historia del pensamiento geográfico podría, por eso, considerarse como historia de modelos mal aplicados”[3].

 

No obstante toda esa limitación de método, por último, Harvey, nos ha dado un apunte valioso a nuestro propósito: “…en términos de investigación básica (o investigación teórica) –dice Harvey–, la función principal  de l modelización en geografía, debe apuntar a la creación de teoría geográfica”[4].  Se refiere, obvio, a los modelos analógicos los cuales cumplen esa función inicial.  Y justo ahora eso es lo hemos estado haciendo.

 

Al concluir Harvey su tercera parte de su obra, trata con tres aspectos importantes: 1) el propósito (“objeto de estudio”); 2) la forma (el método); y 3) la estrategia de la investigación en geografía.

 

Harvey vuelve a su condición de método: el punto de partida es juzgar a la geografía empíricamente como dada; la geografía es, así, tal cual se conoce; luego, retoma nuevamente a Hettner, y hace ver cómo en él se dan los postulados básicos de la teoría geográfica: los dados, dice Harvey, en la dicotomía entre los postulados morfométricos propios de la geografía, y los postulados derivados de otras ciencias (es decir, esa condición de la contradicción esencial de la geografía entre espacio y fenómenos).  En esa condición, el propósito (objeto de estudio), queda impreciso, y como algo a determinar en el proceso inductivo.  Y en cuanto a la forma, Harvey se refiere al proceso explicativo, para el que, sin leyes ni teorías, “en estas condiciones –dice Harvey–, bien pudiera ser que las explicaciones basadas en el conocimiento intuitivo sean más efectivas”[5].  Nunca Harvey, en consecuencia fiel al positivismo de Mill, se pronuncia por el método deductivo,  y por la generalización teórica de la cual deducir; una y otra vez se devuelve a la empírica inducción, y en ello mata las posibilidades de resolver.

 

De ahí que exponga, en ese 1969, trágicamente para la geografía: “Todavía no estamos en posición de crear una teoría geográfica rigurosa, pero sería muy útil que procediéramos en nuestras investigaciones con los requisitos de esta teoría en nuestra mente.  No hemos conseguido aún un cuerpo teórico adecuado, ni parece que lo consigamos en un futuro inmediato”[6].

 

Han transcurrido poco más de cuarenta años desde que Harvey expusiera tales problemas.  Si en su posición empirista inductiva exclusiva nos propusiésemos continuar, bien podrían irse otros cuarenta años más.  Pero nosotros hemos procedido con un método dialéctico en el que lo empírico y lo teórico se intercambian, y la inducción y la deducción se convierten en formas desplegadas una de otra.  Y hemos partido, no de la generalización de innúmeras cosas particulares, sino de la categoría fundamental esencial: el espacio, y luego hemos estudiado todo lo vinculado y relacionado a ello.

 

Si desde que nos planteamos tal procedimiento han transcurrido buena parte de esos cuarenta años (poco más de treinta en realidad), ello ya no ha sido por la limitación de método, sino por las dificultades intrínsecas en ese objeto de estudio, que ha sido uno de los más difíciles en resolver en la historia del pensamiento humano.

 

Pero Harvey habló también de la estrategia para alcanzar, según la idea de su método, tal fin.  Y coincidiendo con Chorley y Haggett, retoma la idea didáctica: “proponerse que la geografía adopte un paradigma de un nuevo tipo muy diferente, basado en modelos”[7].  Y con ello, eso que Harvey ha criticado como irracional adicción, se convierte finalmente en lo mismo en que incurre, quizá, dice Harvey, con la atenuante de que, conscientes de ello, logrando hacer a un lado la irracionalidad o ceguera con que hasta entonces se empleado.

 

Harvey termina así su importante tercer apartado: “El Papel de las Teorías, Leyes y Modelos en Geografía”, en su tratado sobre la explicación en esta disciplina de conocimientos.

 



[1]        Ibid. p.177.

[2]        Ibid. p.178.

[3]        Ibid. p.178.

[4]        Ibid. p.181.

[5]       Ibid. p.187.

[6]       Ibid. p.187.

[7]       Ibid. p.188.

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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