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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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1 febrero 2015 7 01 /02 /febrero /2015 23:04

Análisis Crítico a, Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica, 1976; de A.M. Riábchikov (4/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

08 sep 12.

 

En su tercer tema, Riábchikov analiza la atmosfera en donde los efectos de la zonalidad planetaria van a hacerse más evidentes.  Tanto es así (aun cuando esto no es considerado explícitamente por Riábchikov), que la inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto de su plano de la eclíptica, es lo que en griego se entiende por “clima” (inclinación), que asociado a la atmosfera, da lugar a que por “clima”, se entienda los “estados medios de la atmósfera en la relación temperatura/humedad de la misma.

 

En adelante procede de igual manera, analizando en ello los balances de energía y su transferencia en un sistema cerrado en torno al plano dado el movimiento de rotación.

 

Al reestudiar a Riábchikov para elaborar este análisis, lo hemos hecho ya con ciertos elementos de la teoría general del espacio geográfico en función de la teoría de los estados de espacio a partir del modelo analógico de la cristalografía, de modo que, el concepto de red cristalina que en principio desechamos no viendo lo análogo en el espacio terrestre, se nos replanteó a la vista del análisis que Riábchikov hace de los fenómenos báricos, los cuales se desplazan hasta en 10° de latitud, ocasionándose –y he aquí lo interesante–, <<el que sean activos en los puntos de cruce entre los frentes y la dirección de las corriente marina>>; luego entonces, formándose la noción de puntos o nodos de red flexible en la estructura del espacio terrestre, en donde desempeñaría un papel esencial más general, el desplazamiento del ecuador térmico.

 

En el cuarto tema analiza de igual manera las condiciones hidrotérmicas, respecto de las cuales nada en especial hay que agregar, de modo que en el quinto tema, Riábchikov se refiere ahora a la zonalidad geográfica, es decir, a un asunto que en un principio suena a algo eminentemente espacial, y por lo tanto, a la esencialidad de esta ciencia en términos del estudio fenomenista que Riábchikov reinterpreta en función del balance de energía, el cual, siendo enormemente desproporcionado entre lo que él llama las distintas “fases” (la transformación de la energía de la litósfera a la atmósfera y de ésta a la hidrósfera y a la biósfera), sólo puede apreciar en su magnitud correcta en el estudio de la evolución misma de la Tierra.

 

Todo ello, como hemos visto, se reducía a un estudio fenomenista en donde la categoría de relación entre los mismos, dejaba de lado aquello que ocasionaba la severa contradicción histórica esencial de la geografía: el que en su relación se refiriese a las interacciones físicas externas, y por lo tanto, a relaciones de coexistencia espacial.  Riábchikov, a partir del modelo analógico de la teoría de los elementos; haciendo abstracción de las propiedades de los fenómenos tomados como secundarios; había encontrado la solución al problema de la relación geográfica entre los fenómenos, entendida ahora como relación interna entre los mismos, sin que implicase, en principio, el estudio de ellos por sus propiedades particulares, de la misma manera en que eran tratados por sus respectivos especialistas: la relación entre los fenómenos, en la “geografía fenomenista”, quedaba resuelta en el análisis de los balances de energía entre ellos.

 

Si las relaciones físicas externas o de coexistencia espacial de los fenómenos imponían sólo la posibilidad  de una “síntesis combinatoria”; con las relaciones internas de transferencia de propiedades de unos fenómenos a otros, se hacía posible hablar ya de la síntesis lógica de dichas relaciones.  Con Riábchikov –y esto no lo hemos visto sino hasta ahora al reinterpretarlo en función de la teoría del espacio– la “geografía fenomenista” había alcanzado su momento más cimero de la historia, en donde la geografía quedaba delimitada como una ciencia de los balances de energía entre los elementos del medio natural entre sí, y con el desarrollo social.  El mapa, finalmente, quedaba definido tan sólo como una herramienta de expresión de los fenómenos en el espacio, y no obstante, en ello se radicaban las categorías históricas esenciales de la geografía: la localización y distribución, el lugar y situación, la conexión y relaciones externas, la morfometría y los anamorfismos en la representación, la isotropía y anisotropía, la simetría y asimetría, la homogeneidad o heterogeneidad, la uniformidad o disformidad, etc.  Al respecto, la solución complementaria que se daba en el ámbito de la geografía teórica, era que esas categorías no eran propiamente dela geografía, sino de una herramienta técnica de ella, la Cartografía, elevada a categoría de ciencia.

 

Si bien Riábchikov al aplicar el modelo de los elementos sustrajo de él la categoría de de los “balances de energía” como expresión más esencial de las posibles relaciones geográficas, Riábchikov en realidad, no extrajo del modelo, con ello, a la geografía misma.  Y en realidad, no podía haberlo hecho, dado el nivel de desarrollo teórico geográfico del momento.  No obstante, sutilmente, nos llevó un paso más hacia adelante: ya sea en el concepto de “fase” d Riábchikov, o de “elemento” como tal en Carlos Sáenz de la Calzada, los fenómenos fueron llevados a un grado mayor de abstracción y generalización teórica, que en esa noción, preparaba las condiciones para el logro de la siguiente y aún necesaria abstracción y generalización, en la cual quedara sintetizado a su vez, simultáneamente, el espacio; tarea que históricamente quedó en nuestras manos, y pudimos finalmente resolver.

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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