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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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26 octubre 2014 7 26 /10 /octubre /2014 23:04

Clasificacion-de-las-Ciencias--1976--Kedrov.jpgAnálisis Crítico de la Geografía Espacista en la Clasificación de las Ciencias de Kédrov, 1976 (1/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

08 sep 12.

 

La Clasificación de las Ciencias, 1976, de B.M. Kedrov, particularmente en su Tomo II, una de cuyas partes que aquí analizamos, es una obra fundamental para entender los problemas de la ciencia contemporánea.  La trabajamos con cierta profusión en aquellos años de 1979 a 1981 en que elaborábamos nuestra tesis de licenciatura en Geografía, y a través suyo pudimos vislumbrar el estado de la posición en la Unión Soviética respecto de la Geografía, y, por lo tanto, de la existencia de aquella geografía en el “mundo oriental” en la corriente espacista; y, más aún, y ello es lo que motiva este análisis, esta fue una de esas primeras escasas fuentes de donde abrevamos sobre el pensamiento hettneriano, que, como veremos, mal entendido a su vez por Kedrov, lo que nos dificultó aún más la comprensión plena de Hettner por mucho tiempo.

 

En los años 1979 a 1981 trabajamos esta obra con objetivos más amplios: era el conocimiento de los autores y su posición, de su definición del objeto de estudio y método de la geografía, de su solución a la contradicción histórica esencial de esta ciencia, etc.  Ahora que volvemos a ella treinta años después, lo hacemos yendo directamente a los subrayados y discriminando en ello todo cuanto no está ahora en nuestro marco teórico geográfico (espacista); lo que nos plantea una reinterpretación de la lectura rescatando dialécticamente lo que estaba sujeto a una interpretación dada en aquellos años setenta en una línea de pensamiento marxista en ese entonces, y ello es, en esencia, a saber, la interpretación filosófica que se hacía del espacio como conjunto de propiedades objetivas de la geometría de las cosas, por las cuales no es que el espacio como tal exista, sino que la existencia de las cosas es espacial.; aspecto determinante para poder entender las posiciones respecto de la geografía como ciencia estudiosa del mismo.

 

Así, para Kedrov, centrada la geografía en las coas (y no en el espacio que llenan a lo metafísico), de principio, hay ya un gran sesgo que lo va a extraviar en los entreveros del fenomenismo, que él, particularmente, trata entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX en Rusia.

 

Teniendo siempre presente que el problema de Kedrov es el de la clasificación de las ciencias, esa “geografía fenomenista” le va a representar un enorme problema que, como tal, revisa en diversos geógrafos, principalmente del período de la influencia dominante del positivismo, fundado en el principio de coordinación de las ciencias, y de las cuales va a examinar sus diversas corrientes en las teorías clasificadoras (evolucionistas, sociologistas, y geográficas).

 

Para una “geografía fenomenista”, resolver una clasificación de las ciencias, es resolver su “lógica interna”, y de ahí surge la llamada “corriente geográfica” en la clasificación de las ciencias.  Tratará cinco autores esenciales de la segunda mitad del siglo XIX: Semionov Tian-Shanski, Mechinkov, Anuchin, Krasnov, y Chizhov, siendo los dos últimos de particular importancia.

 

Kedrov comienza por analizar las posiciones de Seionov Tian-Shanski, eminentemente ritteriano.  Seguidor de éste ubica a Krasnov, para quien la geografía: “…se dedica –dice Krasnov– al estudio de la superficie de nuestro planeta…, las demás geografías son generalizaciones…, de carácter geográfico de la ciencias…”[1].  Por lo que, ecidentemente, ni por la definición del objeto de estudio que da Krasnov, ni por su explicación teórica de las generalizaciones geográficas; ni a fines de los años setenta como hoy menos; podemos considerar a Krasnov como “geógrafo fenomenista”, sino claramente espacista; que, además, nos está avanzando ya desde el siglo XIX un fundamento teórico de esencial importancia.  De Mechinkov critica Kedrov su fenomenismo que desemboca en planteamientos de determinismo geográfico, y de Anuchin, por lo contrario, se rescata una posición eminentemente fenomenista.

 

Kedrov, sin embargo, como a diferencia de Kranov, si va a reconocer en Chizhov una “geografía espacista”, y de tal importancia, que le dedica un extenso apartado.

 

Chizhov, buscando esa lógica interna de la geografía en la clasificación de las ciencias, elabora la suya en 1896, con un fundamento positivista.  Para Chizhov, apunta Kedrov, la geografía es una ciencia descriptivista (concreta) que falta en la serie básica de la clasificación de Comte, siendo semejante –dice Chizhov– a la astronomía.

 

La manera en que Kedrov interpreta a Chizov es muy interesante: todo el campo de conocimiento constituye una cadena de fenómenos, en donde puede uno imaginarse a cada ciencia como un eslabón, y cita de Chizhov:  “Pero se puede separar no eslabones enteros, sino lados, o aspectos, de la misma cadena de fenómenos y analizarlos de parte a parte en todos sus eslabones…”[2].  Y más aún, tomando de Anuchin una cita que hace éste de Chizhov, dice: “La geografía estudia independientemente sólo un género de dependencia: la condición y la dependencia de los fenómenos heterogéneos, que devienen de las relaciones espaciales”[3].

 

Kedrov, sin dar más elementos, interpreta que Chizhov no se limita a considerar “la yuxtaposición exterior de las cosas” en el tratado de un lado de la cadena, sino lo vínculo internos de los fenómenos o eslabones.  Ahora entendemos que no necesariamente pudiera ser así, sino que, lo que pudiera ser, es que Chizhov se refiere a las propiedades espaciales de los fenómenos.

 

El problema de Kedrov no sólo fue el sesgo del concepto de espacio en la dialéctica, sino una geografía teórica aún poco desarrollada, que no había teorizado –y difícilmente podría haberlo hecho–, sobre el concepto de espacio.

 

Luego Kedrov aborda al geógrafo ruso de la primera mitad del siglo XX: Lukashévich, que lo ubica como continuador de Chizhov y Hettner en el inicio del poder soviético.

 

Lukashévich, hettneriano, en 1919, se inclina por los estudios geológico-geomorfológicos en geografía, y en cuanto al problema de la lógica interna de esta como hasta entonces se intentaba, dada en la clasificación de las ciencias, simpatizaba, a decir de Kedrov, por la clasificación de Comte “con algunas modificaciones”, y entre ellas, el que Lukashévich habla de las ciencias derivadas de la sucesión básica, y entre ellas menciona lógicamente a la Geografía, de una manera que comienza a ser más consistente con los criterios de la clasificación de Engels.

 



[1]        Kedrov, B.M; Clasificación de las Ciencias; Editorial Progreso, T. II; Moscú, 1976; p.134.

[2]        Ibid. p.135 (subrayado suyo).

[3]        Ibid. p.136

 

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