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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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2 noviembre 2014 7 02 /11 /noviembre /2014 23:04

B.M. KedrovAnálisis Crítico de la Geografía Espacista en la Clasificación de las Ciencias de Kédrov, 1976 (2/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

08 sep 12.

 

Kedrov no es geógrafo, no está desprendiendo del estudio de los geógrafos rusos la teoría de la geografía, sino, por lo contrario, dada esa teoría del orden de las ciencias como el orden de la geografía, explica, en su interés, la “corriente geográfica” en la clasificación de las ciencias.  Nosotros aquí, haciendo abstracción ya de la “lógica interna de la geografía en el orden de las ciencias” (lo que nos llevó a estudiar esta obra en 1979), estamos tratando de rescatar los aportes de los geógrafos rusos que Kedrov analiza.

 

Y en ello Kedrov anota: “Igual que Chizhov, Lukashévich  no considera la geografía como ciencia particular, sino como expresión de cierto punto de vista general espacial o (respecto de la superficie de la Tierra), geográfico”[1].  Esto es, como se suele decir, una especie muy repetida.  No es que no se considere a la geografía, como una ciencia particular, sino el que ésta, a lo que se refiere en tanto su objeto de estudio, es a eso nuevo complejo: el espacio terrestre.  Ello es lo que está oculto o confuso a la vista de  las críticas como en el caso de Kedrov, no-geográficas, o de ciertos “geógrafos fenomenistas” con un  análisis si no doloso, por lo menos subjetivista (como en el caso de Schefer).

 

Kedrov, para los fines de su discusión de la clasificación de las ciencias, tanto criticando la “corriente geográfica” de clasificación, como fundamentando la ubicación de la Geografía, toma a estos “geógrafos espacistas”  (Krasnov, Chizhov, Lukashévich), para criticarlos; pero con ello nos ha dejado una preciosa joya para la teoría geográfica: ahora podemos ver que Hettner no fue una exceción en el planteamiento teórico espacista, sino que ya venía una corriente teórica objetiva en ese sentido, claramente definida desde la segunda mitad del siglo XIX.  Así, el problema del espacio como objeto de estudio, no apareció con Hettner ya en 1905 o hasta 1927, sino venía ya en el pensamiento de estos otros autores, Krasnov, Chizhov, que luego de la muerte de Humboldt y Ritter, no fueron en la opción ni de richthofen ni de Ratzel.

 

Era inevitable que Kedrov tomara una posición respecto a la determinación de la Geografía, ya como ciencia espacista, o bien como fenomenista, y optó por ésta última, asumiendo el reto de su clasificación en esas condiciones.  Y resultó evidente que se enfrentó a la contradicción esencial: las geografías fenomenistas  -acepta él mismo–, no se pueden unir completamente, menos aún, continua, se pueden subordinar una a la otra, ni tampoco aislar una de otra: “por lo tanto –dice Kedrov justificando la “geografía fenomenista”–, aquí la solución debe buscarse en el reconocimiento de la unidad dialéctica…”[2]; y ello está bien en una posible consideración dialéctica; sería, como él mismo dice, la unidad de lo diferente.  Así, en nombre de ese principio de la dialéctica, quedaba justificada la existencia de geografías varias.

 

La opinión a ese respecto es compleja: 1) el principio da lugar a una posible solución correcta, en tanto expresa la unidad dialéctica y material del mundo; pero, 2) la expresión de esa unidad (hecho en el marco de la Geografía), es incorrecta, pues hace de la Geografía una “ciencia de ciencias”, y no resuelve el problema real de la lógica interna de la geografía.  Reductio ad absurdum, lleva al mismo Kedrov a incurrir en el defecto del problema que criticaba: la “corriente geográfica” en la  clasificación de las ciencias, en donde el orden de las ciencias da el orden de la geografía.  La lógica interna de la geografía, tenía que buscarse no en una expresión externa con la que se identificase (las relaciones entre los fenómenos); sino, paradójicamente, en sus relaciones internas.  Para ello, lo primero era aplicar el método dialéctico materialista que Marx nos enseña en El Capital: determinar una categoría fundamental esencial, y elaborar toda la teoría de la geografía a partir de todos los vínculos y relaciones de dicha categoría.  Y esa categoría ahí estaba, ahí había estado siempre: el espacio.  De este modo, ya no se trataría de encontrar la lógica interna de la geografía en la clasificación de las ciencias, sino de encontrar en la clasificación de las ciencias a la Geografía, dada su lógica interna en el estudio del espacio terrestre.  Fue en ese sentido inverso que la obra de Kedrov nos fue muy valiosa.

 

De ello se sigue el que no se trata en geografía del estudio de los nexos concretos y particulares entre los fenómenos (como por mucho tiempo se entendió en la “geografía fenomenista”); sino de los nexos en cierto grado de abstracción y generalización en tanto considerados los estados de espacio.

 

En última instancia, no son los fenómenos y sus relaciones por sus propias leyes y propiedades lo que estudia la geografía, sino lo que estudia son los estados de espacio y sus relaciones, por las propiedades y leyes espaciales o de su espacialidad.  E históricamente, hay que salvar otra premisa falsa de Kedrov: la afirmación de éste, por la cual, el que Krasnov, Chizhov, Lukaéhvich, o Hettner, revelaran que la geografía es la ciencia de las relaciones espaciales, de ello no se sigue, en consecuencia, el que se omitan las relaciones temporales, ello no es así; las relaciones espaciales entre los estados de espacio, suponen a su vez, sus relaciones temporales,  Nos parece que, con todo, no hay (no podría haber), tal mecanicismo en ninguno de tales autores.

 

Como esta premisa falsa, está el inveterado prejuicio del “kantismo hettneriano”.  No hay tal; Hettner niega incluso explícitamente el kantismo, que dice no aceptar, precisamente, previo a hacer alguna consideración sobre las afirmaciones de los neokantianos Wildelban y Rickert, acerca del concepto de espacio en Kant.  Hay otras generalizaciones absurdas que se hacen respecto de Hettner, tan sólo como condición necesaria para negar su fundamentación de la geografía como ciencia del espacio terrestre, como el que “la geografía no es una ciencia encerrada en si misma”[3]; absurdo insostenible dada la práctica misma de la geografía en dicho autor.

 

La geografía, ciertamente, según Hettner, apunta Kedrov, “se extiende a todos los reinos de la naturaleza”[4].  Tiene que ver con todos los fenómenos.  Pero, ¿cómo estudiar al mismo tiempo todos los fenómenos?  Pues, no por ellos mismos en tanto tales, asunto de otros especialistas, sino en su “aspecto”, lado en común, o abstracción y generalización espacial.

 



[1]        Ibid.p.160.

[2]        Ibid. p.476.

[3]        Ibid. p.80.

[4]        Ibid. p.80.

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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