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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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9 noviembre 2014 7 09 /11 /noviembre /2014 23:04

Cuadro-de-Clasificacion-de-la-Geografia[2]Análisis Crítico de la Geografía Espacista en la Clasificación de las Ciencias de Kédrov, 1976 (3/3).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

08 sep 12.

 

Kedrov, para justificar su toma de posición por la “geografía fenomenista” en su clasificación de las ciencias, tiene que hacer la más amplia crítica en dos páginas, al principal al principal expositor del fundamento de la “geografía espacista”.  Lo hace con Krasnov, con Chizhov y Lukashévich, pero con Hettner desencadena, en 1976, una mayor furia que con la que Fred K. Schaefer había arremetido contra el hettnerianismo en 1953.  Kedrov, en su furia contra Hettner, lo vincula absurdamente con el “determinismo geográfico” de Ratzel, al que cierto es, conoció personalmente, tal como conoció a Richthofen, pero no por ello la posición de Hettner fue en un “determinismo geográfico”.

 

Sin embargo, todo esto tardamos en entenderlo, incluso hasta ahora, que hemos estado en real posibilidad de hacer el rescate histórico y teórico de tales autores, entre ellos, principalmente, de Hettner, que generalizó a sus antecesores desde Krasnov a Chizhov y a Lukashévich.

 

Y, en tal sentido, terminamos este análisis crítico a Kedrov, comentando la cita más esencial de todas las citas, que desde una posición marxista como la de Kedrov en 1976 (que, como hemos ha sido nada consecuente en el análisis de la geografía), explica el estado que guardaba la Geografía en ese entonces, y el cal no podía dejar de ser tal.

 

“En el sistema de Hettner –dice Kedrov– ejercieron gran influjo los conceptos idealistas reaccionarios den boga en aquel entonces.  En el espíritu de estos, Hettner separa metafísicamente la materia y las formas de su existencia, ante todo, la forma espacial”[1].

 

Esas supuestas influencias idealistas reaccionarias, fueron –según Kedrov–, precisamente del neokantismo, por lo cual Hettner separa metafísicamente la materia y el espacio.

 

En un norteamericano pragmático y reaccionario como el geógrafo Fred K. Schaefer en 1953, una iracunda crítica al hettnerianismo a través de la crítica a Hartshorne, se entiende; bien sabía Schaefer lo que estaba haciendo, y le da por oposición, y sacado entre líneas, el valor correspondiente  a ambos; en tanto que, en realidad con Hettner, y filtrado a través de Hartshorne, se introduce la dialéctica en el análisis de la geografía teórica, y, por lo tanto, en los fundamentos de la Geografía como ciencia.  Pero, ¿cómo entender ello en el filósofo Kedrov en 1976?  Kedrov, como filósofo, en realidad, no se muestra ajeno a la polémica en torno a la contradicción histórica esencial en geografía; más aún, inmerso en ella por un momento, toma partido a fin de asumir una decisión clasificadora de la Geografía en el cuadro de la clasificación de las ciencias.

 

Sin embargo, si Kedrov leyó el texto original de Hettner o sólo se dejó guiar por la famosa crítica de Schaefer a Hartshorne, es una asunto irrelevante ante los resultados, pues su opinión es absolutamente coincidente con la de aquel.  Lo que en todo caso extraña, es lo mismo que extraña en el “Excepcionalismo en Geografía” de Schaefer: la lectura  o interpretación dolosa, la, por demás, evidente falsificación de las cosas.

 

Como ejemplo expongamos obligados brevemente.  Hettner se va a referir a los neokantianos Windelband y Rikert como “dos excelentes filósofos” (lo mismo pudo decir de Hegel o de Platón sin faltar a la verdad, y ello no lo hace ni neohegeliano ni neoplatónico), quienes, en la terminología kantiana diferencia entre ciencias nomotéticas e idiográficas.  Hettner explica los conceptos, uno referido a la ciencia de leyes, el otro, “orientado a lo singular”.  “Sin embargo –dice  Hettner–, la diferencia no es nítida, ya que en algunas ciencias se encuentran ambas métodos lógicos”[2].  Es decir, queda claro que Hettner no está de acuerdo con tales conceptos y clasificación de las ciencias.  Más aún, seamos enfáticos obligados por lo drástico del problema.  Hettner afirma: “…aquí se trata sólo de preguntarse  si puede ser determinante para la clasificación y la delimitación de las ciencias.  Y esto –dice Hettner–, lo tengo que negar”[3].  Hettner, pues, explícitamente y con argumentos, niega y no acepta los conceptos kantianos.  Ello, agrega dicho autor, ni corresponde a la evolución de la ciencia, y separa lo que por su contenido es un mismo conjunto.  Entonces, ¿de dónde el absurdo de descalificar a Hettner como kantiano?

 

Se puede apreciar una idea como brillante, como por ejemplo, salvando la metafísica, la idea de la mónada de Leibniz, y se puede explicar aduciendo que, en última instancia, el espacio es la geometría de la mónada, tal como lo pudiéramos decir contemporáneamente del campo de Higgs; y ello. Como un dato aislado, acaso como un modelo analógico, ni nos hace necesariamente leibniznianos ni higgsianos.  De manera semejante, Hettner se refiere a un Kant que antes no ha aceptado, cuando éste en su Geografía Física expone, aparte de las ciencias concretas o sistemáticas, la necesidad de una ciencia del espacio, que sería la Geografía.  Pero, desde luego, tomar aisladamente y en el sentido del desarrollo positivo del conocimiento esa idea de Kant, por demás brillante, no lo hace, por sí sólo, kantiano.

 

Kedrov acusa a Hettner de omitir el tiempo, la historicidad de las cosas, pero Hettner afirma: “En geografía no es posible presentar un cuadro que prescinda de los cambios temporales”[4].  Luego entonces, ¿dónde leyó Kedrov a Hettner?

 

La única razón que vemos, por la cual Kedrov hace eco de las descalificaciones reaccionarias a Hettner, es por dos razones reducibles a una: 1) su necesidad de ubicar a la geografía en la clasificación de las ciencias; pero lo cual queda reducido a, 2) el tener que clasificar la geografía, ciencia del espacio, como ciencia acerca de la forma de existencia espacial de los fenómenos, porque esa era la posición de la dialéctica materialista  “oficial”, que había tomado partido por la teoría del continuum de Einstein, por la cual, no viendo condición sustancial en el espacio que no fuese en la geometría de los cuerpos mismos, todo espacio separado de un cuerpo (todo espacio sin sustancia, y más aún equívocamente dicho: sin “materia”), era una abstracción metafísica.

 

Extraña, por supuesto, sobremanera en Kedrov como filósofo, en que no sería admisible esa identidad entre materia y sustancia, pero a la vez, en donde no se acepta que el espacio podía ser materia sin ser cuerpo.  Eso identificaba al espacio con el vacío y las reminiscencias newtonianas, por lo que, en una posición más modernizada, adopta la teoría del continuum einsteniano en donde el vacío  quedaba negado e identificado  filosófica y metafísicamente con “la nada”.  Krasnov, Chizhov, Lukashévich y Hettner no estaban equivocados; sólo habían adelantado su pensamiento en más de un siglo.  Kedrov no estaba en posibilidad de entenderlos, y a duras penas, nosotros, estamos hasta ahora tratando de rescatar sus ideas.

 



[1]        Ibid. p.80 (Una apostilla nuestra al margen, reza: “comprendido hasta octubre de 1985”).

[2]        Hettner, Alfred; La Naturaleza y los Cometidos de la Geografía; Geocrítica, Universidad de Barcelona, julio, 1987; p. 26.

[3]        Ibid. p.26.

[4]        Ibid. p.46.

 

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