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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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17 abril 2011 7 17 /04 /abril /2011 23:02

Ícono FilosofíaAnálisis Crítico para el Curso

de Desarrollo Humano*

 

Estudio Nº 2


Prólogo

 

Brevemente, decidimos presentar este documento como el Estudio Nº 2, dados tres hechos que convergieron hacia el término del año 2005: 1) una verificación de tesis de posgrado, parte medular de la cual se refiere a la formación moral de la personalidad del estudiante; 2) la efectuación de las VI Jornadas Académicas, de cuya Mesa acerca del “Desarrollo Humano y Valores”, se obtuvieron conclusiones en sumo grado desconcertantes; y 3) que de tal foro, las VI Jornadas, en general, obtuvimos una conclusión: la Universidad Ilustrada, al parecer, ha dejado de existir.


 

Introducción

Abordaremos aquí muy didácticamente, sin mucha posibilidad de argumentación (y de ahí la justificación de la abundancia de notas a pie de página que habrán de ser disculpadas), pero argumentación dada en sus esencialidades, el problema más complejo que enfrenta la sociedad actual: su necesaria e ineluctable descomposición moral social.

 

Esto tiene que demostrarse, por lo menos nosotros no nos permitimos afirmaciones al aire por no más que meras razones de “utilidad”, así sea que esa utilidad no devengue precisamente en lo lucrativo, y se limite exclusivamente a la solución de problemas: toda solución real, está sustentada antes en un argumento teórico.  Y seremos muy didácticos en este razonamiento para explicar la esencia del estudio del desarrollo humano en este contexto del dominio pragmático, precisamente para refutar a esa avalancha de planteamientos, digamos por lo menos, umbríos, si no es que abiertamente oscurantistas, en que se afirma que los fundamentos teóricos pueden hacerse a un lado, que la verdad es subjetiva, que la lógica es algo más que ocioso, que la hipótesis es un absurdo propio de un “paradigma” ya superado, que el método es el no-método, et sig.

 

Para nuestros planteamientos, a diferencia de “los planteamientos umbríos”, “romper un esquema”, es superarlo en sí mismo a partir de sus propios elementos; no deshacernos de él con el eufemismo despectivo del contradictorio posmodernismo, de “superar la ciencia” echándola por la atarjea.

 

El desarrollo de la ciencia, su historia, la superación de la ciencia a partir de sí misma, es lo que se denomina “ciencia positiva” (lo que los planteamientos “umbríos” –lo vimos una y otra vez en el posgrado en Educación, como recién en el “Panel Sobre Investigación” de las VI Jornadas Académicas-, en su propia naturaleza, gustan de confundir con el “cientificismo positivista”, lo que más bien tiene que ver con toda una concepción filosófica y no con la historia de la ciencia).  El rompimiento de los esquemas que contribuye al real desarrollo de la ciencia, sólo se da, en consecuencia, dentro del marco de la ciencia positiva; es decir, a partir de lo que de positivo en ella misma históricamente se ha aportado: como los fundamentos teórico-metodológicos, la objetividad de la verdad, la lógica y los procedimientos de la demostración, o la hipótesis.  Aducir que se “rompe con los esquemas” haciendo de lado esos elementos de la ciencia positiva, es simplemente tomar a la ciencia misma y echarla a la basura.

 

Mas cuando tales propuestas vienen desde los altos niveles, el asunto no es trivial, no está para desdeñarse; hay una agresión a la ciencia (su resultado final será su contrario: el oscurantismo), y en nuestra naturaleza partidaria de la Ilustración, del Iluminismo, está el salir en su defensa, por el bien de todos.

 

Toda esa vuelta al oscurantismo**; la negación absolutista de la ciencia ilustrada de la modernidad; forma parte de un asunto concertado desde las más altas instancias de organización mundial, y no es casual ni circunstancial el que tales planteamientos converjan con lo que por su parte hacen los investigadores del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD); los cuales han diseñado un muy elaborado “Índice de Desarrollo Humano” (IDH), que de suyo, en esa lógica del “principio de autoridad”, bien nos podría establecer los parámetros para el curso de Desarrollo Humano y Valores de esta Universidad.

 

He ahí el problema de este ensayo: por una parte, refutar los planteamientos umbríos del pragmatismo, y por otra, hacer ver ya la insuficiencia o el desconocimiento en quien no se puede aceptar tal, o ya la perversidad deliberada que hace la necesaria e ineluctable descomposición moral social en su beneficio; pero más aun, por una parte más, demostrar el contenido real; inmersos en la evolución de la ciencia positiva; del curso de Desarrollo Humano.

 



*   Estudio N° 2 Línea de Investigación Educativa; enero de 2006.

** En una Mesa Redonda del año 2002 en esta Universidad privada en la que participábamos, lo dijimos públicamente por primera vez, afirmándolo, deseosos de estar equivocados; ahora no tenemos ya ninguna duda, la penumbra la pasamos, imperceptiblemente para la mayoría, en la década de los años noventa; mas ahora, primera década del s.XXI, estamos declaradamente ya en la zona umbría; a no mucho, a este paso y bajo la actual tendencia, en no más de dos o tres décadas, por allá por los años dos mil treinta o cuarenta, por simples razones estadísticas generacionales, estaremos ya del otro lado del dintel: en el oscurantismo pleno.  Ese futuro es nuestra responsabilidad intelectual y moral; por eso lo que aquí se dice, y la manera como se dice.

 



 

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
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