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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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18 noviembre 2010 4 18 /11 /noviembre /2010 00:05

Clich--Literatura 

Análisis Marxista

de la Historia de la Cultura.

  Ensayo, 2002-2010 (5/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 12 ago 10.

 

 

El Humanismo ha nacido en el siglo XIV, y lo último que quedaba de la sociedad feudal, era su heráldica de caballería, de la que Miguel de Cervantes Saavedra se encargará con su obra clásica, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote…, publicada a principios del siglo XVII.  Todo lo demás serán ya resabios de ese pasado.

 

Pero los intereses de las clases sociales expresados en los movimientos culturales, tendrá su más clara manifestación en la nueva sociedad, pues el capitalismo simplificará, y cada vez más, las clases sociales sólo en dos: la burguesía y el proletariado.

 

Así como el románico, bizantino y gótico, sociológicamente corresponden durante la Edad Media a la Alta y Baja Edad Media, con la transición renacentista carolingia, respectivamente; a lo cual a su vez corresponde la división económico-política de los tributos al señor feudal mediante la renta en trabajo, renta en especie, y finalmente la renta en dinero; así el nuevo orden de cosas en el sistema económico capitalista, dejará ver la correspondencia de sus movimientos culturales, con una interesante variante: aquí las clases oprimidas ya expresarán abiertamente sus manifestaciones culturales, por lo que éstos se irán dando por pares como expresión de los intereses y anhelos de cada una de las dos grandes clases sociales.

 

En ese sentido, los pares de movimientos culturales contrapuestos en cada momento histórico son: 1) del Renacimiento a la Ilustración (ss.XVI-XVIII), el par de movimientos contrapuestos manierista-clasicismo (s.XVI); y 2) el par de movimientos barroco-neoclásico (s.VII-VIII); 3) en el Romanticismo (s.XIX), los movimientos del romántico realista y el romántico naturalista; 4) en lo Contemporáneo en una primera etapa (1870-1930), el par de movimientos modernismo-realismo socialista; y 5) en lo Contemporáneo en una segunda etapa (1930-al presente), el par, realismo socialista-vanguardismo (este último en un momento dado también denominado posmodernismo).

 

En este período histórico, económico-políticamente el régimen capitalista; sociológicamente se divide en dos grandes épocas conocidas como las épocas moderna y contemporánea; en esos lapsos, las periodizaciones histórico-culturales antes mencionadas reflejan el desarrollo histórico de la lucha de clases sociales, primero, entre los siglos XV a XVIII, entre la burguesía y las monarquías resabio del feudalismo; y, entre los siglos XIX a XX, entre la burguesía y el proletariado.

 

En ese sentido, el manierismo que reflejaba los intereses y anhelos de las monarquías, se vio enfrentado poco después con el clasicismo que, por su parte, reflejaba los intereses de la burguesía revolucionaria y progresista de ese período renacentista-ilustrado.  De la misma manera, el barroco (y su variante novohispana en el churrigueresco), de la últimas monarquías, a poco tuvo su respuesta en la literatura y arte que reflejaba los intereses y anhelos de la burguesía, el neoclasicismo.

 

Tras la Revolución Francesa (1789) por un lado, y la Revolución Industrial (primera mitad el siglo XIX), por otro, desaparecen los últimos vestigios de la era feudal y se consolida el capitalismo.  Pero apenas ocurre ello, surge una nueva clases social: el proletariado, antes oculto, subsumido entre el campesinado del Tercer Estado.

 

De ahí que al movimiento romántico naturalista reflejando los intereses de la burguesía que ahora comienza a volverse conservadora, le es su contraparte el movimiento cultural romántico realista, que mostrando el mundo de la explotación capitalista y su sociedad injusta, refleja los intereses del proletariado.

 

Pero uno es el capitalismo manufacturero de los siglos XV a XVIII de la Época Moderna; y otro, tanto el capitalismo industrial monopolista privado del siglo XIX; como otro más, el del capitalismo industrial monopolista de Estado, e industrial-financiero, del siglo XX en la Época Contemporánea.  Y correspondiente a ese capitalismo monopolista privado, fue el naturalismo romántico afín a los intereses de la burguesía, como realismo romántico lo fue a su vez a los intereses del proletariado premarxista, o previo a la teoría del comunismo; como correspondiente al capitalismo monopolista de Estado ya propio del siglo XX, lo fue ese realismo romántico y su sucesión en el realismo socialista del proletariado en un nuevo régimen económico-social: el socialismo, como el modernismo y su sucesión en el vanguardismo (o posmodernismo) lo fue de la burguesía.

 

Y todo ello fue así, hasta fines de la década de los ochenta del siglo XX; al derrumbarse el socialismo, y con él el prestigio del realismo socialista, reina sólo ya ese movimiento cultural-ideológico del posmodernismo.

 

En las expresiones literarias propias a cada uno de esos movimientos, se tiene, por ejemplo, El Cortesano, de Baltasar de Castiglione (1478-1529), “refinado en su labor de atraer a la noble Corte”, como dirá Padilla Bolívar; pero que, inversamente, nosotros diríamos, <<refinado en reflejar o expresar los intereses monárquicos>>.  Lo directamente opuesto lo es William Shakespeare (1564-1616); “es, como Lope de Vega en España, el verdadero creador del teatro popular…  Shakespeare debió ser un “burgués racionalista” –es decir, más progresista que conservador–…”[1].  Y en Francia y Holanda, François Reblais (1492-1553), con sus Gargantúa y Pantagruel; y Miguel de Montaigne (1533-1592), y sus Ensayos.

 

El renacentista siglo XVI, es la consumación de la nueva filosofía del Humanismo, por excelencia ateísta, que ha dejado de lado a Dios para ubicar en el centro la dignificación ser humano antes humillado y sumiso, que venía de dos a tres siglos atrás, pero en el tránsito de éste al siglo XVII, cuando ya no hay vuelta a atrás en el pensamiento humanista, aparece Erasmo de Rotterdam (1466-1536), que celoso clérigo, deslinda su “Humanismo Cristiano” del Humanismo clásico renacentista, al que ahora se denomina como “Humanismo Literario”.

 

Pero he aquí que, justo con ello, es que aparece ya más definidamente el movimiento cultural del barroco, y con él, en España, Luis de Góngora (1561-1627), y, por ejemplo, su Fábula de Polifemo y Galatea; y Francisco de Quevedo (1580-1645), y su Historia de la Vida del Buscón; en Inglaterra, a mediados del siglo XVII triunfa la segunda revolución burguesa de la historia con Oliverio Cromwell, y una Inglaterra que ha puesto a la monarquía en el escaparate de la historia, da lugar, ya a principios del siglo XVIII a un clasicista Daniel Defoe (1659-1731), con su Robinson Crusoe, que enaltece las capacidades humanas en el individualismo burgués; o a un Jonathan Swift (1667-1745), con sus Viajes de Gulliver, en donde hace mofa de las realezas ante lo descomunal del ser humano mismo.

 

Pero el siglo XVII, particularmente su segunda mitad, será ya del clasicismo extremo, que ha dado en denominarse como el neoclasicismo.  Se supera el barroco, y están presentes figuras como Jean Baptiste Racine (1639-1699), o el profuso Jean Baptiste Poquelín, “Moliere” (1622-1673), con una devastadora crítica al orden y costumbres monárquicas, lo cual se desarrolla aún más en autores como Pierre A. Caron de Beaumarchais (), que con su Barbero de Sevilla, o Las Bodas del Fígaro, ya hace una crítica y análisis social.  Aún un defensor de la aristocracia como Bossuet, en sus Sermones Fúnebres, despliega los fundamentos progresivos de la sociedad burguesa, que para el siglo XVIII, con Rousseau (1712-1778), y su Eloisa, o su Emilio, instruye a la sociedad en la teoría educativa; o Voltaire (1694-1778), y su Cándido, uno de sus cuentos filosóficos de 1759, contra los prejuicios de la época y un faso optimismo de clase.

 



[1] Bolívar Padilla, A; Atlas de Literatura Universal; Editorial Jover, Barcelona, 1973.

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Literatura
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