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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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18 noviembre 2010 4 18 /11 /noviembre /2010 00:08

Clich--Literatura 

Análisis Marxista

de la Historia de la Cultura.

  Artículo, 2002-2010 (8/8).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 12 ago 10.

 

El movimiento cultural del modernismo, hemos visto, se divide en dos grandes momentos; 1) el modernismo, por decirlo así, “clásico”, de 1870 a fines del siglo XIX, y 2) el modernismo vanguardista, de principios del siglo XX a 1980 luego del trabajo de Lyotard, pero mismo que puede y conviene subdividirlo a su vez, en tres etapas: a) de principios del siglo XX a 1930, de la expresión exclusiva del modernismo vanguardista que culmina con el nihilismo dadaísta y el surrealismo; b) de 1930 a 1945 con el fin de la II Guerra Mundial; y c) de 1945 a 1980, en que se formaliza el llamado “posmodernismo” (incluso este período de 1945 a 1980, se suele subdividir aún más conforme pierde fuerza la idea del avantguard, y, por lo menos en México, se habla del movimiento de “la ruptura”, de los años sesenta a setenta).

 

A lo largo de esas etapas, el movimiento cultural burgués del modernismo, enfrentado al movimiento cultural proletario del realismo socialista, evoluciona del pesimismo ante el futuro y la melancólica nostalgia por el pasado, a una actitud más positiva en el avantguard, misma que incluso, y necesariamente, se convierte en crítica paradójica al orden establecido (como –diría Marcel Duchamp– con sus readymades del portabotellas (1914) y el orinal (1917) como ironía y burla, luego, en el snobismo, admirados en los años sesenta ya como obra estética); y en esa contradicción, lo que aparece como crítica, apenas ha dado un paso, se convierte nuevamente en su contrario y se despliega aún más; como lo expresa la obra de Andy Warhol (1930-1987), que de una crítica al mercantilismo, se hace publicidad mercantil; o peor aún, de un Piero Manzoni (1933-1963), que en el nihilismo extremo como rechazo a esa sociedad mercantil, enlata sus propias heces y las pone a la venta como lo que es: <<100% Pura…, del Autor>>, y admirada como obra de arte; mostrándose, en ese final del movimiento cultural del modernismo burgués, el reflejo crudo de la descomposición misma de la clase social que representa; para, finalmente, “romper”…

 

Ese concepto es interesante: ¿respecto de qué es con lo que “rompe” el movimiento cultural burgués del modernismo de vanguardia?  Rompe consigo mismo, en su condición subsumida y “contestataria” al realismo socialista, pero desde un nihilismo cada vez más degradado.

 

Es decir, se decide a tomar la iniciativa, y para ello necesita de un proyecto totalmente distinto, y de ahí que en el proceso (entre los años sesenta a setenta), se niegue a sí mismo; pero negación de la negación de la negación (esto es, que no es algo positivo que niegue lo negativo y se afirme positivamente; sino, siendo ese movimiento algo históricamente ya negativo, eso negativo que niega la negación, se afirma, pero consolidándose como lo negativo mismo, y de ahí que la llamada “posmodernidad”, sea esa iniciativa burguesa que resulta en el oscurantismo), el cual significa, primero, la identidad del movimiento cultural del modernismo con la época, como categoría sociológica, de la Modernidad; y segundo, que así, en su propia negación, niegue todo lo que nos viene del Renacimiento y la Ilustración, en su esencia: el pensamiento materialista y la ciencia.

 

De ahí que, en el descaro en la ideología de la “posmodernidad”, destaque una vuelta a lo medieval, ya en la rusticidad de la vida a manera de una “vuelta a la naturaleza”, como al esoterismo y la metafísica, y al “espiritualismo” y la religiosidad, aduciendo un rechazo al “hiperracionalismo” de la Época Moderna y el movimiento cultural de la modernidad con la que, absurdamente, lo identifican.

 

Y en este recorrido muy esquemático, concluyamos la historia de la cultura en la contemporaneidad, en la que, nuevamente, a partir del inicio de la década de los noventa, destaca exclusivo, el llamado “posmodernismo”.  Luego del derrumbamiento del socialismo y con ello la dilución del movimiento cultural del realismo socialista, nada más, culturalmente, le ha dado continuidad a la expresión de los intereses y máximo anhelo del proletariado.

 

Ese máximo anhelo no es otro que el de su emancipación, fraguado en las luchas sociales del proletariado en el romanticismo decimonónico y el realismo socialista del siglo XX.  A la ideología y sus fundamentos objetivos históricos y científicos como verdades universales, y a sus propósitos contenidos en esa lucha histórica, es a lo que se le denomina como la Gran Narrativa; y de ahí que Lyotard y los posmodernistas, Fukuyama, Kristeva, Morin, representantes de los intereses de la alta burguesía internacional, negando la objetividad de la historia misma, hablen del escepticismo e incluso fin de las Grandes Narrativas.  Y de ahí que el posmodernista no entienda absolutamente nada del mundo que le rodea y haga de éste las interpretaciones más absurdas con base en simples asociaciones de hechos, pero que crea que sí lo comprende, sólo porque detrás de sí hay un ejercicio de autoridad y poder omnímodo, y, con Fukuyama, propague desde 1992, la “Buena Noticia” del “Paraíso capitalista como el fin de la historia”.

 

Edgar Morin, en la primera década del siglo XXI, es quizá el posmodernista más avezado, y una crítica particular a sus planteamientos eminente y explícitamente oscurantistas, en particular los hemos hecho en varios artículos aparte.

 

 

Todo movimiento cultural,

es la expresión ideológica de los anhelos

de una clase social.

 

A lo largo de este ensayo, hemos aportado los argumentos demostrativos que corroboran nuestra hipótesis inicial de que “Todo movimiento cultural es la expresión ideológica de los anhelos de una clases social históricamente dada”.  Si Fukuyama y el posmodernismo en general tienen razón, evidentemente, no hay más Gran Narrativa, y, en todo caso, ésta no ha concluido en el comunismo de Marx, sino el hegeliano “Paraíso capitalista” de Fukuyama; pero ante ello, basta preguntarnos, con Fidel Castro, si alguna sociedad podría vivir eternamente así, tal como ahora nos vemos, en la miseria total de la vacuidad del capitalismo neoliberal actual.

 

Lo que los ideólogos del “posmodernismo” no entiende, es que todo esto es sólo un momento de la historia, el momento del mal en la Gran Narrativa, pero la lucha por la emancipación es irrenunciable, y ésta avanzará, incontenible, en la necesaria iniciativa histórica de las masas en todos los campos de la vida social.  Y hoy se fragua ya, necesariamente, el nuevo movimiento cultural del proletariado para una nueva sociedad.

 

 

Conclusión.

 

Toda representación Literaria o artística, en general, cultural, lo es, de los intereses de una clase social históricamente dada, ya que ello es expresión ideológica de sus anhelos.

 

Y a partir de ese entimema hemos estructurado y desarrollado este ensayo sobre el análisis marxista de la historia de la cultura, planteándonos el sencillo silogismo[a] a partir de dicho entimema, por el que la afirmación históricamente demostrada, y que hemos hecho ver en los argumentos, de que <<Toda representación (Literaria o artística, o en general, cultural) de los intereses de una clase social históricamente dada, es expresión ideológica de sus anhelos>>; ello nos permitió afirmar, generalizando, que, <<Todo movimiento cultural, es la representación (Literaria o artística, o en general, cultural) de los intereses de una clase social históricamente dada>>.  Por lo que, luego entonces, hemos aportado los elementos suficientes para demostrar, así, que <<Todo movimiento cultural, es la expresión ideológica de sus anhelos>>.

 

Esto es, que todo movimiento cultural, es la “vuelta a presentar”, mediante alguna de las artes, de la vida de la sociedad, misma que no es otra que esa lucha de clases sociales a lo largo de la historia.

 



[a] <<Toda representación (Literaria o artística, o en general, cultural) de los intereses de una clase social históricamente dada, es expresión ideológica de sus anhelos>>.

<<Todo movimiento cultural, es la representación (Literaria o artística, o en general, cultural) de los intereses de una clase social históricamente dada>>.

<<Todo movimiento cultural, es la expresión ideológica de sus anhelos>>.

 



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