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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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19 agosto 2010 4 19 /08 /agosto /2010 08:01

Apuntes para un Balance a 20 Años (Portada) Asociación Mexicana de Geógrafos

de la Industria Energética

Sección Industria Petrolera

 

Apuntes para un Balance

a 20 Años de la Participación del Geógrafo

en la Industria Petrolera[a]

Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

Apuntes para un Balance, Faja de Oro

 

Presentación

 

Con esta publicación en edición especial de la Asociación Mexicana de Geógrafos de la Industria Energética; Sección Industria Petrolera”, de hecho, la misma está haciendo acto de presencia ante la comunidad de geógrafos.

 

Es doblemente satisfactorio que esto sea así, pues, por una parte, con este sencillo ensayo: “Apuntes para un Balance a 20 Años de la Participación del Geógrafo en la Industria Petrolera”, del Lic. Luis Ignacio Hernández Iriberri, la AMGIE tiene tanto la grata oportunidad de presentarse a la comunidad de geografía, como de volver la mirada a las nuevas generaciones, y exponerles, así sea apenas en “apuntes para un balance”, lo que en general han sido 20 años de experiencia profesional acumulada del geógrafo en la Industria Petrolera.

 

Pero, por otra parte, quizá no causalmente, es el autor de esta publicación de una edición especial de la AMGIE, quien ha sido a su vez el inspirador, organizador y fundador de dicha Asociación de profesionales de la geografía en la Industria Petrolera.

 

“Apuntes para un Balance a 20 Años de la Participación del Geógrafo en la Industria Petrolera”, se centra en dos preocupaciones: primera, la ausencia de una sistematización de la experiencia; y segunda, la posible capacidad de respuesta del geógrafo a los problemas productivos de la Industria Petrolera.  Examina las causas de una y establece las condiciones para las posibilidades de la otra.

 

En suma, presenta ala comunidad de geografía un preliminar crudo balance de la situación profesional de esta ciencia en la Industria Petrolera, dejando ver que la reforma al Plan de Estudios del Colegio de Geografía, habrá de acabar de abandonar la ya vieja teoría geográfica que tuvo su momento histórico entre 1950 y 1980, para que las nuevas generaciones estén en capacidad de dar una respuesta a los problemas de la Industria Energética.

 

Termina dando a conocer a la comunidad de geografíaa la posible tendencia de trabajos en que se habrá de encaminar la AMGIE (en particular por ahora la Sección Industria Petrolera), para superar la situación de la especialidad de geografía en esta industria.

 

En resumen, el presente ensayo del Lic. Luis Ignacio Hernández Iriberri, trata de ofrecer un parámetro para analizar la situación actual de los estudios de geografía, en donde dicha situación no puede estar dominada por la falta de capacidad de los geógrafos en lo individual, sino por una condición general, atribuible esencialmente al fundamento teórico, amen de las condiciones económico-sociales.

 

Habremos de poner fin a estas líneas de presentación, no sin antes hacer un reconocimiento a la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía (SMTHG sc), que tomó en sus manos el encargo de esta edición, subsanando nuestras propias deficiencias organizativas y económicas, inherentes a toda Asociación en proceso de formación[b].

 

 

Editorial          

 

Apuntes para un Balance a 20 Años

de la Participación del Geógrafo

en la Industria Petrolera

 

Luis Ignacio Hernández Iriberri[c]

 

 

Tras largos 20 años de participación de la Geografía en la Industria Petrolera, se está ya en condiciones de lograr una generalización de la experiencia de un reducido grupo de profesionales de esta disciplina de conocimientos, que han enfrentado el desafío de responder a los planteamientos problemáticos de la producción en esta industria.

 

El balance, no obstante, es enormemente negativo, en mucho, no únicamente por la carencia de bases teórico-metodológicas, sino por la falta de desarrollos aplicados en esta área de problemas, por la ausencia de toda una ingeniería geográfica, y por la imposibilidad, hasta ahora; y esto debido a una amplia diversidad de razones que a continuación se expondrán; de una vida organizada y de un trabajo sistemático de los profesionales de la geografía aquí.  A 20 años de que el geógrafo iniciara su incursión en la Industria Petrolera, el balance no es nada alagüeño.

 

En el curso de las dos últimas décadas, han ingresado a esta industria –hasta donde nos ha sido posible saber– unos 15 geógrafos; de los cuales hasta el momento, 9 están titulados, y de estos últimos, 8 laboran bajo contrato definitivo.

 

De estos 15 geógrafos, sólo los tres primeros ingresaron  por el régimen de confianza (1968-1969), siendo posteriormente sindicalizados (1976); de ahí en adelante todos han ingresado bajo el régimen sindical a partir de alrededor de 1980, y una buena parte de ellos se habían desempeñado antes como empleados generales de esta empresa.

 

Actualmente sólo 10 realizan de algún modo una labor calificada de profesional, y de éstos, oficialmente ya ni uno solo desempeña una función técnica o sistemática geográfica, aun cuando unos 7, en algún momento, las desarrollaron.  Por ahora, el frustrante trabajo de todos, es meramente administrativo.

 

La gran mayoría, que son los que a su vez tienen mayor antigüedad, se ubican en la Subdirección de Producción Primaria (6); dentro de esta Subdirección, en la Coordinación Ejecutiva de Exploración (5), y en la Coordinación Ejecutiva de Explotación (1); siguiéndoles en antigüedad y cantidad, los ubicados en la Subdirección de Proyectos y Construcción de Obras (4); los demás están en diversas Gerencias o laboran de manera irregular al no tener definitividad.

 

La ausencia de la sistematización de la experiencia ha tenido diversas causas: a) la no continuidad en el ingreso de geógrafos a esta industria, b) la confrontación de problemas laborales, c) el escaso número de geógrafos existentes en la empresa, d) el relativo recién ingreso o aplicación profesional de la mayoría, y e) su dispersión y falta de organización.

 

Después del ingreso de los cuatro primeros geógrafos entre 1968-1969, hubo de pasar toda una década, para que una segunda generación con otros dos geógrafos aplicaran profesionalmente, entre 1979-1982.  Luego, todavía ingresó una tercera generación entre 1984-1985, sumando dos geógrafos más a la aplicación profesional; para que, por último, una cuarta generación compuesta por otros dos geógrafos, se ubicara desempeñando funciones meramente administrativas o aplicara profesionalmente de manera eventual en los últimos años, entre 1987-1988.

 

Así, puede apreciarse que hay una pérdida de continuidad muy marcada entre dos grandes grupos, que hace difícil la trasmisión de la experiencia, no sólo por la “brecha generacional” en sí, sino principalmente por haber sido formados bajo planes de estudio distintos y en momentos diferentes de la presencia de toda una concepción y teoría geográfica: unos en el auge de ésta, otros en el período de su crítica y transición incierta.

 

Si a lo anterior agregamos aspectos no más finos, pero si una realidad que hace burdo nuestro desarrollo profesional aquí, es el que no basta tener Título e ingresar a laborar profesionalmente sin más problemas que los propios a soluciones técnico-geográficas.  Nada más lejos de la realidad.

 

Para ingresar, y antes, mucho antes de estar en situación de desplegar un trabajo centrado eminentemente en un quehacer geográfico; así sea por lo menos tener tiempo como para pensar en ello; habrá de transcurrir un tortuoso proceso de carácter laboral (contratación eventual, exámenes, aplicación a puestos administrativos, o incluso técnicos si acaso, efímeramente), para después de varios años (que pueden ser de dos hasta quince), tener la oportunidad de una definitividad, que no siempre es la que uno hubiera deseado, sino ya para entonces, la primera que salga, pues para ese momento lo importante ya no es “trabajar de geógrafo”, sino simplemente ser compensado con el derecho al trabajo.

 

Esta es otra forma de pérdida de continuidad y causa de la falta de sistematización de la experiencia profesional del geógrafo en la Industria Petrolera.

 

El escaso número de geógrafos incursionando en esta industria, hace que la posibilidad de respuesta a la prueba que significa ser un geógrafo capaz de dar solución a los problemas eminentemente productivos, sea más difícil.

 

Como quiera que sea, simplemente un relativo recién ingreso de la mitad de los geógrafos que laboran en la Industria Petrolera, por ese solo hecho, no están en posibilidad de dar una respuesta profesional.

 

Esto es, independientemente de todo lo antes dicho, los geógrafos que han ingresado en el curso del último lustro, suman unos 7; por ese solo hecho del relativo recién ingreso, no puede exigírseles la responsabilidad de una respuesta a su papel profesional como geógrafos en esta compleja industria.  Ahora, máxime si a ello agregamos los problemas mencionados y el hecho de que algunos de ellos aún están en el nivel de estudiantes (1), o de pasantes (4).

 

Una causa más –y finalmente la determinante– de la falta de sistematización de la experiencia del geógrafo en la Industria Petrolera, ha sido, a su vez, su falta de organización.  No obstante, también hay que decirl, organizarse no podía haber sido sino hasta muy recientemente, tras haber acumulado a su ves, la necesaria experiencia para ubicarse profesionalmente en la Industria Petrolera, y que un número suficiente permite ya la organización legal mediante la constitución de una Asociación Profesional.

 

Este proceso llevó exactamente 20 años, sin que ello sea para sorprenderse, sin antes comparar lo que ha ocurrido a su vez, con otras especialidades en esta industria[d].

 

No obstante las desfavorables y aun antes al contrario, en gran medida adversas– condiciones en que el geógrafo se ha tenido que desenvolver aquí, le ha llevado a organizarse el mismo tiempo que antes le tocó a especialidades como la geología misma, que contó con todas las condiciones a su favor; o menos aún que la de geofísicos, que se llevó prácticamente treinta años en hacerlo.

 

Esto habla, aparte de ciertas regularidades naturales en el desarrollo de las ciencias, de que la geografía en la Industria Petrolera, con todo y sus adversidades (o quizá por ello mismo), está a la altura de las circunstancias.  Otro problema será el formular en adelante una respuesta a las necesidades de la industria misma.

 

Si bien es cierto que a 20 años se han dado las condiciones para poder sistematizar, evaluar y generalizar la experiencia, esta es una tarea que muy recientemente se ha emprendido, a tal punto, que quizá se hubiera diferido unos meses más, sin no es obligada por el proyecto de la reforma al plan de estudios del Colegio de Geografía, en que todos nos hemos formado, que moralmente reclama nuestra presencia y una respuesta, por incipiente, o por asistematizada que sea.

 

Ahora, a 20 años, ¿tiene ya el geógrafo en la Industria Petrolera, la suficiente capacidad de respuesta a los problemas de producción que eminentemente ésta plantea?  Creemos que, de momento, no; pero si sobrevivimos al proceso de reestructuración que está sufriendo la Industria Petrolera, y si aun en los márgenes de ese proceso podemos trabajar organizada, sistemática e intensamente, podemos estar seguros que en el lapso de los próximos dos años, la generalidad de los geógrafos hoy participantes en esta industria, estaremos en capacidad de darle un preeminente lugar en la misma, a la ciencia de la geografía.

 

Si no logramos sobrevivir, todo planteamiento ulterior carece de sentido, por lo  que nos pondremos en el plano de lograr permanecer en la industria.  Lo segundo, y al final de cuentas lo más importante –en el supuesto de permanecer organizados y entusiastas, deseosos de participar colectivamente para encontrar soluciones– será tener un consenso en cuanto a qué sistematizar, para en función de su análisis, superar la situación.

 

De entrada, se sugieren dos grandes aspectos a considerar: 1) todo lo relativo a los aspectos subjetivos, es decir, a los aspectos teóricos y metodológicos, a los aspectos que dependen estrictamente de nuestra voluntad, experiencia y conocimientos; y 2) todo lo relativo a los aspectos objetivos, esto es, a los aspectos económico-sociales y político-administrativos, a los aspectos que son absolutamente independientes de nuestra voluntad y conocimientos.

 

En principio se requerirá levantar –y para cuando sea la lectura de este ensayo ello ya estará en marcha– una currícula de los geógrafos organizados en la Industria Petrolera.  Esto de por sí, permitirá corregir, en su caso, y mejorar los datos aquí vertidos.  Hacer una verdadera historia  de la vida de la geografía en esta industria, y destacar el papel del geógrafo y sus vicisitudes.

 

Luego será de fundamental importancia, desplegar una actividad profesional organizada como Asociación; editar una revista enla que consensemos nuestras ideas acerca del objeto de estudio y método de la Geografía, y su aplicación e ingeniería en la Industria Petrolera.

 

Posteriormente, evaluando los subjetivo, lo teórico, esto es, lo que debe ser; pasaremos al análisis de lo objetivo, lo práctico, o sea, lo que es, y las consiguientes formas de superarlo.

 

Dentro de las prácticas y estrategias de la geografía en la Industria Petrolera, será obligado considerar la función de la geografía en la nueva reestructuración de la economía mundial; su papel en la nueva revolución científico-técnica y la política económico administrativa, en general en México, pero fundamentalmente en esta industria.

 

Hasta en tanto todo esto no sea evaluado de manera ordenada y sistemática, no habrá esfuerzo colectivo dirigido a la solución de los problemas, y hoy, sin un esfuerzo colectivo racional, paciente y sistemático, maduro en sí mismo; no será posible, no se estará a la altura de las circunstancias, independientemente de los “brillantes” análisis y resultados, que no debemos esperar sino hasta cuando este proceso de desentrañamiento de toda una realidad en que nuestra ciencia está inmersa, sea efectuado una y otra vez.

 

Par concluir, podemos decir que ya en este sentido se ha tenido una primera rica experiencia; primero, en la constitución de la “Asociación de Geógrafos de la Industria Energética” (AMGIE), en cuya Sección Industria Petrolera, en segundo orden, se ha efectuado el Primer Panel Interno, a través del cual, con todo y sus rudimentos, han sido posibles estas reflexiones, que esperamos profundizar y ampliar en un próximo futuro.

 



[a] Trabajo presentado para el Primer Seminario Sobre la Reforma al Plan de Estudios del Colegio de Geografía, realizado del 21 al 26 de agosto de 1989.

        Este trabajo es producto del Primer Panel Interno de la AMGIE, Sección Industria Petrolera, bajo el tema: “La Experiencia Profesional del Geógrafo en la Industria Petrolera”, efectuado el 22 de junio de 1989.

[b] La SMTHG se fundó notarialmente el 7 de julio de 1989, y resulta confuso que el “Primer Panel Interno de la AMGIE, Sección Industria Petrolera”, se haya efectuado el 22 de junio de ese año, y el mismo “Panel Interno de la SMTHG”, se hay efectuado dos días después, el 24 de junio.  La explicación está en que todo fue un proceso paralelo, considerábamos moralmente fundadas dichas agrupaciones de geógrafos, en el caso de la SMTHG desde un año atrás, y en el caso de la AMGIE de apenas quizá unas semanas, y sus protocolos notariales formales se efectuaron posteriormente.  La SMTHG tenía planeado de mucho tiempo antes su propio Panel, para el que preparó con mucha anticipación sus materiales a publicar.  La experiencia fue trasladada a la AMGIE, en donde sus integrantes no mostraban la disposición, en general, a redactar, y menos aún, en esa manera de ser temerosa de “verse comprometidos” en algo; por lo que tal compromiso fue asumido unilateral y personalmente por el autor, lo que obvió trámites y procesos.

[c] Coordinación Ejecutiva de Exploración, Gerencia de Integración e Interpretación.  Petróleos Mexicanos.

[d] En general, el lapso para dar lugar a la organización profesional en el seno de la industria, ha sido precisamente entre veinte y treinta años, aun incluso para el caso de los geólogos y geofísicos.  Y topógrafos y geodesias pueden tener la misma antigüedad que los geólogos en la industria: unos 40 años, y no hay trazas de su organización.

 



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