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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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28 noviembre 2011 1 28 /11 /noviembre /2011 00:03

El Geógrafo, Van der MeerAplicación de la Dialéctica Materialista a la Comprensión de la Situación de “Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica, en la Contradicción: <<Interés-Indiferencia>>.

He aquí cómo se descubre y se procesa una contradicción en el método marxista.

 

 

La dialéctica materialista es el sistema filosófico creado por Marx y Engels, cuya esencialidad está en el análisis de la contradicción, a partir de una categoría fundamental.

 

Por los azares de la historia esta revista, <<“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de geografía Teórica>>, enfrentó una desconcertante contradicción: en un opuesto de la misma, ubicamos la existencia de un gran interés por ella en sus sistemáticos y regulares lectores; y en el otro opuesto, sorprendentemente, por una situación azarosa, pudimos reconocer, equivalentemente, una gran indiferencia, ante el hecho de que tal revista sea o deje de ser.

 

Así, antes de un accidente (un relámpago) que nos dejó sin los dispositivos técnicos y nos obligó a solicitar apoyo y colaboración económica de los lectores, sólo reconocíamos en el interés, una identidad que omitía la posibilidad de la indiferencia del mismo lector.

 

Al recurrir a esa colaboración; al final, una legítima colaboración por el trabajo profesional vertido en esta revista, y que, más aún, mortalmente se había venido obsequiando –y sólo muy recientemente se intentó un intercambio comercial con ciertos documentos–; descubrimos, desconcertantemente, en lo que nos parecía único e idéntico, la diferencia de los opuestos irreconciliables, absolutamente contrarios el uno al otro, pues, ¿cómo podía haber tal indiferencia, simultáneamente a ese interés mostrado?

 

Y apareció así la contradicción, por la cual, un opuesto se niega absolutamente con el otro.  Un mes de confrontar esa desmoralizante realidad y reflexionar acerca de su lógica profundamente desconcertante, parecía hundirnos en el reconocimiento de una desgarradora inmoralidad de la comunidad pensante en torno a esta revista.  Pero, en un chispazo, logramos entender esa indiferencia, con la real incomprensión del contenido de dicha revista.  Sólo el no comprender lo que aquí se expresa, explica racionalmente esa indiferencia por la cual la revista se ve como una interesante curiosidad, un novedoso como efímero accidente del pensamiento geográfico, que hace reflexionar, pero que no se reconoce como un desarrollo de la ciencia geográfica misma; algo puramente contingente que, como tal, lo mismo que es, puede no ser.

 

En tal sentido, la categoría fundamental que se mueve en dicha contradicción es, desgarradoramente, el desconocimiento, la falta de preparación, la ausencia de elementos para juzgar.  Un extraordinariamente atrasado de desarrollo de la geografía, que ya no sólo ha de referirse a México, sino en el mundo.

 

Descansamos, no había tal inmoralidad en la comunidad de geógrafos que básicamente forma a los lectores de este documento.  Y, aún más, juzgamos que ésta no es del todo responsable de su actitud.  Si bien, éticamente debería de saber y reconocer el valor del contenido, lo cierto es que no ha sido formado para ello, y más aún, es víctima de un profundo proceso de alienación social.

 

De esta manera, entendimos que lo que aquí escribimos, no es para el geógrafo del presente, que apenas en su sistemático interés, alcanza a atisbar lo que la geografía futura ha de ser; sino que lo expuesto es , precisamente, para el geógrafo del futuro, y de un futuro no tanto medido en tiempo, como en la disponibilidad en un geógrafo muy específico, de un sólido y consistente aparato teórico físico-matemático, fundado conscientemente en la dialéctica materialista.

 

De ese nuevo geógrafo formado, no con los conocimientos geográficos que vienen desde principios del siglo XIX y se ha repetido hasta el tedio más absoluto durante el siglo XX, sino el geógrafo en los conocimientos geográficos que penetran en lo profundo del siglo XXI; de donde, ¡justo para eso es esta revista de geografía teórica!

 

Nos dimos cuenta, entonces, que con ello resolvimos otra contradicción que nos había venido atormentando: éticamente, el ofrecer desinteresadamente los aportes de nuestro intelecto,; pero, al mismo tiempo, bajo el apremio de la necesidad económica que reclama la legítima compensación al trabajo profesional realizado, que nos llevó, como pretendida solución a esa contradicción, a mercantilizar ciertos documentos.

 

Y así, descargando al lector de su responsabilidad en el acto moral que negativamente nos afecta, y más aún, reconociendo su victimización sujeta a alienación, resolvimos despojarnos de todo carácter mercantil, y comenzar a publicar los materiales reservados (por lo menos, de aquellos que no implican recursos técnicos como inclusión de mapas, que habrían de escanearse más allá de lo ocasional).

 

Finalmente, decidimos publicar esta síntesis en este artículo, por dos razones: 1) dado el interesante fenómeno de sociología de la ciencia descubierto en este proceso, dejándolo aquí como testimonio dado al interés de sus estudiosos; y 2) como necesidad en el acto moral, y como tal, de conciencia, en el geógrafo actual, que en esa medida ha de comenzar a formarse como ese geógrafo del futuro al que aludimos; e incluso, como proceso cuantificable, medible, en función, precisamente, de esa posible colaboración económica como acto de conciencia.  Y ya iremos dando cuenta aquí de ello periódicamente, confrontando las estadísticas  de visitantes a este Blog, con dichas posibles colaboraciones; por demás, modestas, nada onerosas, y en una legítima reciprocidad ética, al sostenimiento de esta revista.  Y esta ha sido, pues, así, una solución existosa y maravillosa.

 



 

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