Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

27 abril 2011 3 27 /04 /abril /2011 23:00

Ícono Geografía Educativa (Globo Terráqueo-copia-1Aspectos en Común en las Crisis Económicas del Capital.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es

    30 abr 11).

 

La crisis de 1825 en Inglaterra, la primera crisis del capital, propicia el reestablecimiento del Derecho de Huelga de los sindicatos, suspendida veinticinco años atrás en 1799.  Diez años después, en 1836, ocurrió un segunda crisis económica en la misma Inglaterra, de donde, ahora, la Asociación de Trabajadores de Londres redacta la Carta del Pueblo, como Programa en el cual se establecen seis demandas: 1) sufragio universal para todos los hombres mayores a 21 años, 2) organización equitativa de Distritos Electorales, 3) voto secreto, 4) elecciones parlamentarias anuales, 5) retribuciones para los miembros del Parlamento, y 6) supresión del censo para los candidatos; y el socialismo utópico de Proudhon y la teoría de Max Stirner (Kaspar Schmidt), del Anarquismo, están ya presentes como alternativa.  En la siguiente crisis económica del capital, entre 1847 y 1848, la respuesta del proletariado fue ya de la pluma de Marx y Engels: aparece la teoría del comunismo en medio de la expansión de la revolución en Europa.

 

Otros diez años después tiene lugar la crisis económica de 1857, ha aparecido la figura del capital de la “sociedad anónima”, y esta crisis, que pasa primero a Estados Unidos, finalmente es la primera en abarcar ya todo el mundo; se produce por esa paradoja del capital: la sobreproducción; tiene lugar un exceso de la producción de trigo, y esto derrumba las bolsas de valores.  Diez años después, hacia la crisis de 1866, en 1864 se funda la Asociación Internacional de los Trabajadores (la Internacional Comunista), y tras la crisis, Marx publica el tomo I de El Capital.  A partir de entonces, el período entre una y otra crisis del capital comenzó a reducirse, de modo que a la siguiente, que ocurrió siete años después, en 1873, apenas le antecedió la circunstancial insurrección de la Comuna de París, en 1871, como consecuencia de la Guerra Franco-Prusiana; tal crisis, iniciada en Viena, repercute en Estados Unidos, y es considerada una de las más profundas y duraderas (sus efectos, por poco más de veinte años, se prolongaron hasta 1896).

 

Tras ella surge el capitalismo monopolista; y un ciclo después, sobreviene la crisis de 1882, en medio de la una enorme represión al movimiento proletario, y año mismo en que se funda el monopolio de la Standard Oil Company en manos de John Davison Rockefeller, que controla a su vez las compañías ferroviarias, apareciendo el motor de gasolina; pero, a la vez, es el momento histórico de la gran migración europea a los Estados Unidos; y a ocho años, la crisis de 1890, que, para contrarrestar sus efectos en la clase obrera concitando su espíritu revolucionario, el capital reglamenta el trabajo en la I Conferencia Internacional Sobre Protección al Trabajador (15-29 marzo, 1890), a la que acuden todos los países del gran capital internacional; y en Estados Unidos, por una parte se elabora el “Acta Antitrust”, a fin de detener los excesos monopólicos, pero por otra, se funda la United Fruit Co, que opera en Centro América.

 

La relación de las crisis económicas ya en el siglo XX, se inicia con la de 1900, iniciada en Rusia y en donde, con ello, se hace el campo fértil para los movimientos proletarios que llevan a la revolución de 1905; y con un período ya reducido, la siguiente crisis económica del capital fue siete años después, en 1907.  Otros siete años después la crisis económica estalla con la misma I Guerra Mundial de 1914-1918, considerada por ello como la gran crisis burguesa del capital, que, como la crisis de 1873, esta también difunde sus efectos por quince años más hasta 1933, teniendo en ese lapso los períodos normales de las crisis cíclicas, con una nueva a poco de acabada la guerra, entre 1920 y 1921; la reorganización del capital da lugar al surgimiento de la Sociedad de las Naciones (1919), cuando la Rusia recién socialista está inmersa en la guerra civil con la intervención de esas mismas potencias capitalistas, mismas en las cuales, por lo demás, aparece el gangsterismo y las mafias de traficantes (que en aquel entonces, en un reporte de 1927, daba cuenta de 49 funcionarios asesinados, 300,000 detenidos, y 5.5 millones de litros de alcohol confiscados; y un Al Capone al que por una década “no se le pudo hacer nada”, hasta ser detenido 1931 por cargos fiscales, y preso sólo once años, hasta 1942)[1]; en ese lapso, a siete años de la última crisis, estalla la nueva y famosa crisis económica conocida como el “Crack de 1929”, que ya al año siguiente se propaga a Europa, y con la que, se puede decir, se pasa del capitalismo monopolista privado, al capitalismo monopolista de Estado, iniciándose la era del imperialismo, y con él, el surgimiento del fascismo, del nazismo, y de movimientos como el Ku Klux Klan.  Todo ello, al tiempo que en la Unión Soviética en formación, se inicia la aplicación del Primer Plan Quinquenal (1928-1933).

 

Es suficiente, lo demás, de algún modo está aún presente.  Hay en todo ello, varias constantes: 1) Cada crisis implica ciertas concesiones al proletariado (o a la sociedad en general), como distractor y para atenuar la opresión económica a la que se le somete; 2) Tras cada crisis el proletariado o la sociedad en general, también se reorganiza y elabora teoría alternativa por la cual evoluciona el desarrollo de la sociedad; 3) Es perceptible un valor entendido entre el Estado y las mafias del crimen, indirectamente, dichas mafias son parte del Estado capitalista mismo, no sólo como fórmula económica, sino política, para fines de control social.

 

Ahora, junto a la fascista Ley de Seguridad Nacional, 1) se lanza por delante las reformas que permiten la participación ciudadana en candidaturas independientes en elecciones federales, y se hace gran alharaca de ello; 2) “Activistas”, como los califica la prensa, tales como Javier Sicilia, Julián Lebarón, Alejandro Solalinde y Eduardo Gallo, se organizan, convocan a la sociedad, la sociedad les respalda plenamente, y la sociedad avanza hacia nuevas formas de organización y lucha contra un Estado que sin tasa ni medida, somete a la sociedad en una situación de esquizofrenia, en que por un lado se le hace pensar y sentir de un modo, y de otro lado se le dice y hace del modo opuesto; y 3) este grupo ciudadano acude a la Cámara de Diputados alarmado por el proyecto de Ley de Seguridad Nacional que se pretende aprobar, y por la cual nosotros, desde el primer momento, a su vez, la calificamos como fundamento de un abierto golpe de Estado; y se encuentran con que los diputados, incluso, no conocían el texto de dicha Ley que ya iban a aprobar, como lo denunció Eduardo Gallo, ante “los pocos legisladores que se quedaron para escucharlo” (De la Redacción, Política, La Jornada, miércoles 27 de abril de 2011; p.3).

 

Esto es, que esos pillos politicastros tuvieron la osadía de menospreciar la presencia y palabra de este grupo de ciudadanos que en unos días va a demostrar, una vez más, el descomunal respaldo social con que cuenta.  Y la explicación a ello, es una: son los mismos que los que dicen combatir con dicha ley.  Tal Ley, lo único que pretende, es legalizar el terrorismo de Estado contra la sociedad, de esta caterva de pillos mafiosos.

 

Quizá no se quedaron a escuchar la voz de los compañeros, porque éstos repitieron una vez más: “Estamos hasta la madre de las estupideces del gobierno que nos tiene en un baño de sangre…” (Idem).  Y ante ello, no cabe ya más que decir aquí, sino una vez más: que ¡Renuncien!, el reclamo de la sociedad, compañeros, es pedirles formalmente la renuncia a tanto cínico pillo en connivencia con la mafias.  ¡Son los mismos, la historia es clara!  Por un lado los gringos entregando armas a los “zetas”, y por otro lado apremiándose en el Congreso el aprobar una Ley fascista; y un cartón en el periódico es más que elocuente: el pequeño Mussolini en la presidencia actual, recibiendo de manos de PRI, de regalo, una poderosa “arma multiusos”, diciéndole: “Pero que conste, si con esto cometes abusos contra civiles, eso ya es tu responsabilidad”; esto es, ¡son uno y lo mismo!, entre ellos como aparato de Estado cubriéndose los unos a los otros, y entre ellos y las mafias que dicen combatir.

 

El “casual” descubrimiento de cuarenta fosas comunes con doscientos ejecutados previo a todo esto, finalmente no fue suficiente para aterrar a la sociedad y sumisamente aceptara tal aberración legaloide, actualmente operando ya de facto.  ¿Acaso “en castigo” amentará la magnitud del terrorismo de Estado, “hasta que la sociedad entienda”?

 

¡Son los mismos!, y sus actos no sólo “nos pueden llevar a un estado sin retorno” (Sicilia), sino, ¡entendámoslo!, nos llevaron a él, y efectivamente, ya no hay retorno; ya no hay retorno con los mismos y en las mismas condiciones; de ahí que la demanda obligada, sea la exigencia de ¡renuncia, de todos!, y nombremos un Gobierno Provisional.

 

Ciertamente, las cosas son como las plantea el compañero Solalinde: “Iniciar una <<insurrección pacífica>>…, por la refundación de México” (textual, al buen entendedor…).  A ello sólo hay que aclarar, que lo de pacífico sale sobrando, todas las insurrecciones populares son, en principio, pacíficas, los pueblos no salen a la calle a morirse así nada más (padres, hermanos, hijos, no estamos locos); esas insurrecciones se convierten en violentas, cuando el Estado ofrece resistencia a los cambios que los pueblos demandan y agrede y reprime (ahí están los casos árabes recientes, no hay que elucubrar).  Y, ciertamente, la insurrección no puede ser contra alguien en particular en este gobierno, ¡sino contra todos!, ¡contra todo este gobierno corrupto y terrorista!, y la refundación de este país, pasa, necesariamente, por la nominación primera de un Gobierno Provisional.

 

¡La renuncia, ya, y luego averiguamos!, y ¡nombremos un Gobierno Provisional como única y verdadera solución! (y luego hablamos de las tareas del dicho gobierno).

 



[1] Crónica de la Humanidad; Plaza & Janes, Barcelona, Tomo II, 1988; p.918.

 



Compartir este post

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Política
Comenta este artículo

Comentarios