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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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11 enero 2010 1 11 /01 /enero /2010 09:01

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010 

Breve Ensayo Sobre la Crítica
a la Teoría Metodológica Estructuralista en Geografía.

 Ponencia, VI Aniversario

del Fallecimiento del "Dr.Jorge A. Vivó", 1985.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica. 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 11 ene 10.

 

Comentario Preliminar

 

                              La tesis doctoral en geografía, que ya preparábamos desde 1985, consistía precisamente en la discusión de los métodos de la teoría del conocimiento en geografía, y con este trabajo comenzamos a intentar, luego del análisis crítico al positivismo hecho en nuestra tesis de Licenciatura, la aplicación del análisis crítico filosófico de otros métodos influyentes en nuestra disciplina de conocimientos.

 

No casualmente elegimos el estructuralismo para la nueva crítica: lo habíamos identificado como fundamento gnoseológico en el pensamiento geográfico del Dr. Ángel Bassols Batalla, a su vez, principal figura influyente en la geografía en México en esos años.  Era pues, con todo, el momento de nuestro deslinde.

 

No deja de percibirse en este ensayo, ya por los errores, ya por las anticipaciones de ser un tema aún poco trabajado, y más aún por estar en proceso de construcción el nuevo planteamiento, un conocimiento aún débil y poco fundamentado.

 

Se trata, de paso, un problema seriamente discutido cuando cursábamos la Maestría en Geografía: sobre la posibilidad o no de la libre elección de un método dado de la teoría del conocimiento.  Lo que en nuestra opinión hemos sostenido que no, dado que éstos se constituyen de la natural interpretación del mundo por el sujeto; si bien es cierto que ello tendrá sus ajustes con el conocimiento.

 

La libre elección, por definición una posición ecléctica (de eklein, elegir; y, ego, yo; yo elijo), tendería a ocultar la posición filosófica real, idealista o materialista, y esta es una definición esencial en la teoría del conocimiento.

 

Así, el método estructuralista se hizo muy influyente en México en aquellos intelectuales que querían aparentar posiciones críticas marxistas, siendo que en realidad practicaban con ello un “marxismo vergonzante”, inconfeso explícitamente; que bien se disfrazaba en tanto que el mismo Marx recurrió al análisis estructural.  Sólo que, con la diferencia de que ahí donde Marx lo hacía para destacar las contradicciones dialécticas ente los elementos del sistema; los puramente estructuralistas sólo veían relaciones de dependencia funcional para un orden finalista.  Descubrir este matiz no era fácil, se convertía en una discusión del más alto nivel teórico para defender las verdaderas tesis del marxismo y criticar las limitaciones estructuralistas.  Y aquí, ahora, los elementos estructurales del sistema, encubrían el análisis fenomenista en geografía.

 

Cuando en nuestros primeros años como estudiantes, movidos por la influencia teórica del Dr. Ángel Bassols Batalla, en su formación de origen economista, sin dificultad llegamos a la conclusión de que la Geografía era una “ciencia de la planeación económico-social”.  Pero habiendo llegado a ello, llegamos al reductio ad absurdum; no sólo porque nos decidimos a criticar el arribo de otros especialistas al campo de la geografía entendida equívocamente como ciencia de los fenómenos, lo cual lo justificaba, y aún más, los hacia destacar; sino porque, en una frase de dicho autor en su texto de Geografía Económica de México, comprendimos lo que luego vimos explicado por Carlos Nelson Coutinho: que todo ello era sólo un apuntalamiento del sistema bajo la idea del “capitalismo perfectible”.  La frase es ingenua, pero precisamente en nuestro nivel de discernimiento estudiantil; dice ahí Ángel Bassols: “Para que las cosas cambien, es necesario cambiar la educación”, a lo que sin dificultad nosotros observamos lo opuesto: “Es, más bien, cambiando las cosas, lo que permitirá cambiar la educación”.

 

Nuestro campo intelectual aún era limitado, y no pudimos ver lo que había de fondo, ya en esos años setentas, en ese pasaje de Paul Claval, en donde éste dice: “durante la época de los años sesenta representaban la casi totalidad de los adeptos del Renacimiento”.  Y por “los adeptos del Renacimiento” lo que había que entender, era los partidarios del método científico de la ciencia de la modernidad.  Y, en consecuencia, más oculto aún estaba que tal estructuralismo era una forma más de los partidarios de la Escuela de Frankfurt y su “neomarxismo”, que comenzaba a convertirse en el pilar fundamental del nuevo “paradigma del método científico, de la ciencia de la posmodernidad”*.

 

En este trabajo, por lo demás, el último reducto de la definición fenomenista de la Geografía como “ciencia de relaciones”, también quedó desbaratado, al reflexionar en el papel de ciencias como la Geomorfología, la Climatología, la Edafología o la Ecología; o bien, la Antropología, o la Sociología.

 

*

 

Introducción

 

Siempre pudiera parecer extraño un trabajo con este tema en un evento geográfico; precisamente tanto más extraño, cuanto más lejanas en la historia quedan las palabras del sabio Estrabón, quien inicia su famosa obra en 17 libros: “Geografía”, con las siguientes palabras textuales: “Creemos que también la geografía, que ahora nos proponemos considerar, es propia, no menos que cualquier oto estudio, de la profesión del filósofo”1.

 

Tanto más se engrandece la confusión teórico-metodológica en el seno de la geografía; cuanto más el geógrafo contemporáneo olvida y desconoce el postulado de Estrabón.

 

La importancia fundamental del análisis filosófico del pensamiento geográfico, no es menos que la importancia del conocimiento de su historia; más aún, esto último se reduciría a una mera relación cronológica de autores y su obra sin análisis crítico alguno, que ayudaría en muy poco a resolver sus problemas esenciales.

 

Indagar en la esencia de las formas y contenido del pensamiento geográfico en cada momento de la historia, será del todo imposible sin un análisis filosófico, en tanto que con éste se descubren las leyes más generales y esenciales de las relaciones entre el ser y el pensar; de las relaciones entre el pensamiento y obra de sus autores, y su lugar y momento histórico.

 

Por extraño que pudiera parecer, o por difícil que se haga el desentrañamiento de las ideas filosóficas, si ellas no podremos comprender ni nos formaremos un pensamiento propio acerca de cómo se ha estructurad la Geografía en el devenir de su historia, ni acertaremos en las soluciones lógicas y correctas para el logro de su madurez como ciencia.

 

El presente ensayo, es apenas un trabajo; quizá falto de alternativas concretas ampliamente especificadas; acerca de un candente problema metodológico actual en geografía, cuya crítica revela que aún hay mucho por hacer en la fundamentación lógica de esta disciplina de conocimientos.

 

 

1      El Estructuralismo en la Clasificación Metodológica 
y su Expresión en Geografía.

 

La teoría metodológica estructuralista, no es un método más a que libremente el geógrafo puede optar para realizar sus investigaciones; como no puede optar libremente por el método dialéctico, o positivista, o funcionalista, u organicista, como quien escoge entre utilizar estadísticamente una media aritmética o una ponderada.  Y esto no depende, por cierto, del objeto de estudio.  Quien cree que esto fuese posible, a nuestro juicio, no alcanza a distinguir la lógica de la clasificación de la metodología.

 

Manejar un método estructuralista, dialéctico o positivista, etc; está determinado por una concepción filosófica del mundo, y aún a pesar de que se pretenda no ser “dogmático” asumiendo una posición aparentemente ecléctica, en la práctica, inconscientemente la más de las veces, se está procediendo conforme una determinada concepción del mundo; del materialismo filosófico en el caso del método dialéctico; o del idealismo filosófico en el caso del estructuralismo, en su variante de idealismo objetivo**, o del positivismo en su variante del idealismo subjetivo, por sólo referir estos ejemplos.

 

El estructuralismo  constituye un de los métodos más generales de la teoría del conocimiento, en este caso del idealismo filosófico objetivo, como una desviación del materialismo dialéctico marxista, por lo que puede clasificarse a su vez, de materialista dialéctico inconsecuente.

 

Si este tipo de métodos de la teoría del conocimiento dependen de la concepción del mundo, un nivel inferior de particularización, pasará a depender directamente de la esfera dada de conocimiento.  Se tendrá así una metodología general de las ciencias naturales, otra para las ciencias sociales y otra para las ciencias del pensar.

 

Un nivel más de particularización nos dará metodologías dependientes ya del objeto de estudio de cada una de las ciencias, en una subordinación directa a los niveles superiores de la clasificación de las metodologías.  Se tendrán así los métodos propios de la Física, Química, Biología, Sociología, etc; las cuales, puede decirse así, sufren traslapes con el conjunto de otras ciencias.

 

Finalmente, se puede hablar de métodos singulares compartidos por el común de las ciencias, es por ejemplo, el caso del método estadístico.

 

En consecuencia, analizar la expresión del estructuralismo en Geografía y sus consecuencias, ha de referirse esencialmente a la expresión de un método general de la teoría del conocimiento, dependiente directamente de una concepción dada del mundo.  Esencialmente se analiza más un problema filosófico de la investigación geográfica, que operativo.

 

El aspecto particular de la expresión del estructuralismo en geografía, radica en la distinción de por lo menos dos objetos de estudio, o bien, en el desdoblamiento del mismo en dos formas.

 

Esta teoría metodológica ha venido a reemplazar el método fenomenalista*** del positivismo en esta misma disciplina de conocimientos, por la cual, en esencia, se recurre a las más diversas teorías de las más diversas ciencias o especialidades, para interpretar otro hecho, definido a su vez en el objeto de estudio.  Este es, se realizan estudios geomorfológicos, climáticos, edafológicos, antropológicos, económicos o sociales, en un marco o sistema de referencia espacial, pretendiendo interpretarse con ello una teoría especial (es decir, propiamente geográfica), revelándose en consecuencia, contradicciones teórico-metodológicas en Geografía.

 

Con esto queda expresado sintéticamente el problema que nos ocupa, despojado de todo argumento demostrativo, que es a lo que nos referiremos en los siguientes apartados.

 

 

2  La Teoría Metodológica Estructuralista

 

Hemos dicho que esta teoría proviene de una desviación del método marxita, en tanto que una premisa fundamental del método dialéctico materialista es la consideración de la estructura del fenómeno, de tal modo que Marx postuló el análisis estructural, del cual prescindió más adelante en la interpretación del fenómeno o teoría en cuestión.

 

Sin embargo, el estructuralismo significa una desviación, en tanto que no parte de considerar el análisis estructural como un postulado de la investigación, pudiendo prescindir más delante de él; por el contrario, hace del análisis estructural la forma absoluta del método dialéctico, sustituyendo la investigación de la relación causal, por el orden finalista de la estructura del sistema estudiado; lo que encaja muy bien en la teoría actual de la Geografía como sistema de ciencias, como ciencia de síntesis o relación, en donde la investigación causal (siempre en el terreno de otras especialidades), es suplida por el orden finalista de la estructura territorial.  Todo lo cual conduce a la marcada tendencia en la Geografía, como ciencia de planeación; fin último del análisis estructuralista en Geografía: el orden a que debe estar abocada la estructura del sistema (por ejemplo de un sistema regional); convirtiéndose en apología del capitalismo, al grado de que Carlos Nelson Coutinho, en su obra: “El Estructuralismo y la Miseria de la Razón”, llega a decir de éste, que es: “una ideología que generaliza en la teoría aquello que las nuevas formas del capitalismo intenta generalizar en la práctica...”2.

 

Aún más, el mismo autor señala que en el estructuralismo, la ontología (la teoría del ser), se subordina a la gnoseología (la teoría del conocimiento), y “en estas condiciones –dice el autor–, el estructuralismo tiende a transferir a la propia realidad los límites de su gnoseología”3.

 

Por otra parte, “la moda” del estructuralismo no es casual, como no ha sido casual en su momento histórico correspondiente, el eleatismo, el aristotelismo ético-antropocentrista, el estoicismo, el neoplatonismo, la escolástica, el enciclopedismo o el positivismo.

 

El estructuralismo se erige posteriormente a la Guerra Fría como teoría que corresponde al periodo del “capitalismo de confianza”;  a esta etapa en la cual se quiere hacer aparecer al capitalismo como perfectible, a través de políticas de planeación, en contra de toda lógica expuesta en el materialismo histórico y economía-política marxista, probadas en la práctica histórico-social misma.

 

Esto lo testimonia Paul Claval en su concepto de la nueva geografía: “La nueva geografía ha nacido en una época de intensa fragmentación intelectual y se desarrolla en una atmósfera de agitación social.  A menudo desorienta a quien la aborda debido a la diversidad de sus aspectos y sus orientaciones.  Algunos de quienes la practican invocan el neopositivismo lógico: durante la época de los años sesenta representaban la casi totalidad de los adeptos del Renacimiento.  Actualmente suele estar de moda el reconocimiento de un punto de vista fenomenológico.  En Francia es más corriente inclinarse del lado del estructuralismo”4.

 

De ahí la atención que los geógrafos mexicanos debemos prestar a estos análisis, pues debemos reconocer la fuerte influencia, consciente o no, de las implementaciones teórico-metodológicas desarrolladas precisamente en Francia; aun cuando esta tendencia no es un atributo exclusivo de la expresión de la geografía en Francia, sino incluso en la misma geografía soviética, pues este no es un problema de las capacidades de los geógrafos de un país u otro; la necesidad de prestar una doble atención a estos problemas, radica en que atañe al desarrollo de la Geografía como ciencia.

 

 

3      La Teoría Metodológica Estructuralista en Geografía 
y sus Consecuencias.

 

Visto pues, que el estructuralismo es una ideología, una concepción del mundo específica y bien determinada, el problema consiste en analizar más ampliamente su expresión y sus implicaciones en Geografía.

 

Para ello es fundamental determinar el objeto de estudio de la Geografía, el cual se pretende aprehender mediante tal método general.

 

Así, se define el objeto de estudio de la Geografía de las varias formas siguientes, entre las cuales, esta primera de Emmanuel de Martonne, nos parece sintetiza las demás: “La Geografía es la ciencia del estudio de los fenómenos tanto naturales como sociales considerados en su distribución en la superficie terrestre, de sus causas y relaciones” (Antonio Sánchez Molina); “Ciencia que se ocupa de los fenómenos de la superficie terrestre en su vinculación con el espacio” (Herder; Diccionario de Geografía, Editorial Rioduero); “Ciencia de la naturaleza la población y la economía, consideradas desde el ángulo de su estructura territorial” (Gerásimov, I; et al; El Hombre, Sociedad y Medio Ambiente; Instituto de Geografía, Academia de Ciencias de la URSS), etc; lo que hay de común entre todas ellas, es, finalmente, que la Geografía estudia los fenómenos, su causalidad y relaciones, consideradas en el espacio; espacio sinonimizado como región, estructura territorial, superficie terrestre, etc.

 

La vieja contradicción que reduce a la Geografía a ciencia de relaciones, en tanto que son otras especialidades las verdaderas investigadoras de la causalidad delos fenómenos, es aún sumamente frágil ante un atributo no exclusivo (piénsese en la Geomorfología, la Ecología, la Antropología, la Sociología), por más carácter antropocéntrico que se le quiera dar.

 

Sin embargo, en toda definición se inserta explícita o implícitamente el concepto de espacio (entendido como ese espacio de la superficie terrestre), que le da un contenido de exclusividad a la verdadera investigación geográfica.  La diferencia es que no se ha hecho conciencia de ello, y por lo tanto, mucho menos se ha elaborado una teoría del espacio geográfico, ni están definidas y menos aún teorizadas, el conjunto de sus categorías fundamentales; de ahí que sea fácil confundir el verdadero objeto de estudio de la Geografía, o bien, desviado de su fin último.

 

Esta situación tiene como consecuencia el que, siendo el fin último el estudio del espacio geográfico determinado por la espacialidad de los fenómenos, el estudio geográfico se limita y desvía al estudio de los fenómenos (en el sentido de su investigación causal); no obstante, para salvar la contradicción de interferir en el campo de estudio de otras especialidades, se afirma que el estudio o investigación geográfica analiza su fin último: la investigación del espacio geográfico.

 

En consecuencia, se está interpretando un objeto de estudio determinado (el espacio geográfico), mediante un conjunto de teorías no correspondientes, en tanto pertenecientes a otras esferas del conocimiento (teorías geomorfológicas, ecológicas, económicas o sociales), de ahí que la Geografía quede como una simple disciplina de generalidades, y campo fácil de incursión por los más diversos profesionistas de las más variadas especialidades, capaces de hacer rigurosas investigaciones causales de su fenómeno de estudio correspondiente.

 

El error metodológico que se comete con el estructuralismo en geografía, es semejante al error cometido con la teoría organicista de Spencer de fines del siglo pasado, que pretendía interpretar el fenómeno social, mediante teorías biológicas.  Aquí se pretende interpretar el espacio geográfico mediante la exclusiva investigación causal de los fenómenos y sus teorías correspondientes, cuando el concepto de espacio, supone en principio una categoría física; y filosóficamente, expresa una de las formas de existencia dela materia, cuyas propiedades quedan referidas por las categorías de localización, distribución, límite, extensión, conexión, relación externa, etc; todas ellas, categorías de propiedades espaciales.

 

La valiosa aportación de la teoría metodológica estructuralista a la geografía, consiste más que en un método de investigación, en revelar los puntos sutiles que requieren teorizarse para el desarrollo de la Geografía como ciencia rigurosa.

 

 

Conclusión.

 

No puede, con este breve ensayo, pretender resolverse puntos tan esenciales del quehacer científico en nuestra disciplina de conocimientos.  Pero es prácticamente indiscutible, que enfrentar complejos problemas del desentrañamiento de los secretos de la realidad objetiva, no es la situación esencial de la geografía de nuestro tiempo; la misión principal de nuestro momento histórico, se refiere más al desentrañamiento del fundamento de la teoría del conocimiento geográfico, es decir, a la definición de su objeto de estudio y método, con lógica rigurosamente científica.

 

La teoría metodológica estructuralista, como ideología o concepción del mundo, y como sutil teoría que se reviste de rigurosamente científica al pretender ser la expresión de la dialéctica materialista más general, constituye un mayor peligro para el desarrollo de la Geografía como ciencia, que su actual y aún predominante influencia del positivismo.  Sin embargo, a su vez, es notable cómo, mediante su crítica, se está más cerca de resolver una teoría de la geografía científicamente fundada.

 

La existencia cada vez más frecuente de trabajos como éste, mediante los cuales nuestra disciplina adquiere conocimiento de su propia estructura y de su desarrollo lógico, testimonia su madurez.



*    “Posmodernismo”, concepto que en aquel entonces menospreciamos, tomándolo como una asunto de mero snobismo.

1    Estrabón; Geografía, Prolegómenos; Editorial Aguilar; Madrid, 1980; p.5.

** Sin duda, aquí hay un error.  El idealismo objetivo es la metafísica, y no se puede identificar al estructuralismo con ésta.  Esto deviene de la dificultad misma de ubicar al estructuralismo, que en tanto se atiene al análisis de las contradicciones, es parte de la metodología dialéctico materialista; pero en tanto se limita al análisis de los elementos del sistema con miras a un orden funcionalista, se cae en idealismo subjetivo.

***El concepto correcto es “fenomenologista”.

   Nelson Coutinho, Carlos; El Estructuralismo y la Miseria de la Razón; Ediciones Era; México, 1973; p.58.

   Ibid. p.61.

   Calval, Paul; Evolución de la Geografía Humana; Oikos-Tau; Barcelona, 1974.


 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Ponencias Congresos
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