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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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27 enero 2013 7 27 /01 /enero /2013 23:03

Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700)Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700): Primer Geógrafo Mexicano de la Ciencia Moderna.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

27 feb 12.

 

Por un producto eminentemente del saber geográfico: su Mapa General de la nueva España (entre 1668 y 1671), Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700), es acertadamente calificado, tanto por Irving A. Leonard en la biografía de aquel de 1929; como por Miguel Sánchez Lamego que retoma la idea (no sabemos si independientemente), en su ponencia a la VII Reunión del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH), de 1955: Primer Mapa de México Hecho por un Mexicano, con motivo de que, recién unos años antes, había encontrado dicho mapa en la Colección de “Mapas Españoles de América de los Siglos XVI, XVII y XVIII”, en su edición de 1951 por la Real Academia de Historia de Madrid, luego de que el mismo estuviese extraviado desde fines del siglo XVIII.

 

Mapa-Siguenza--1668-1691 

Mapa General de la Nueva España, 1670; de Carlos de Sigüenza y Góngora.  Primer Mapa de México, hecho por un mexicano.

 

Ese calificativo en Irving A. Leonard, se expresó como: “el primero en haber hecho un mapa general de Nueva España”[1]; o, en la expresión de Miguel A. Sánchez Lamego, en el ser: “el primer mapa de México hecho por un mexicano”[2].  Por ello, es que podemos considerar a Carlos de Sigüenza y Góngora, como el primer geógrafo mexicano de la ciencia moderna.

 

Sin embargo, no es sólo por ese hecho que hacemos tal afirmación, si bien es lo esencial, sino incluso por el conjunto de sus estudios y trabajos, por las cuales fue nombrado en 1680 por Carlos II, como “Cosmógrafo Real”; término elástico –dice correctamente su biógrafo más reconocido, Irving A. Leonard– que lo mismo es atributo del catedrático en Matemáticas que era Sigüenza, o designa al astrónomo, agrimensor y cartógrafo, e incluso al ingeniero y mecánico, como, agregamos nosotros, al geógrafo; investigaciones todas ellas, a las que –dice Leonard– ciertamente de cuando en cuando se entregaba.  Y en que, de las observaciones astronómicas y cálculo matemático que ello implica, estableció la longitud de la Ciudad de México, fundamental para su elaboración cartográfica, y con ello, para su estudio sobre el desagüe de éste (de donde se involucra por último, la ingeniería y mecánica).

 

Pero, ahora bien, ni es alguna especialidad de ellas echando mano de las demás, ni todas ellas por separado pero reunidas en una sola persona, y mucho menos un asunto de sabiduría aristotélica de todo ese conocimiento justo como una Totalidad (a lo que se podría agregar sus estudios de historiador, antropólogo y arqueólogo, y que por lo tanto bien le correspondería); sino poniendo de manifiesto todo ello, de forma primaria, aún no desarrollada, el conocimiento de una sola especialidad: la geografía.

 

Carlos de Sigüenza vivió en la segunda mitad del siglo XVII novohispano, en que hubo una relativa y cierta apertura de pensamiento, concordante con la revolución de pensamiento que se estaba dando por entonces en Europa con los sucesores de Galileo, Kepler, Bacon y Descartes; esto es, con Pascal, Boyle, Malpighi, Huygens, Leeuwenhoek, Hook, y final y un tanto forzadamente, con Newton, que e su madurez se adentra ya en el siglo XVIII.  Infortunadamente para el desarrollo de esa ciencia moderna novohispana naciente en ese momento, el imperio español de tintes monárquicos absolutistas feudales, fue puesto a la defensiva por el avance de las monarquías ilustradas constitucionalistas en donde se abría camino el orden capitalista.: Inglaterra, Países Bajos, Francia; y España se cerró a eso que calificaba de “perniciosas influencias”, que amenazaban con arrebatarle sus colonias en América; perdiéndose así, la continuidad del desarrollo científico novohispano en la primera mitad del siglo XVIII.  Fue eso, pues, lo que hizo esa aparente excepcionalidad de mentes como la de Juana Inés de Asbaje (Sor Juana Inés de la Cruz), y de Carlos de Sigüenza y Góngora.

 

No sabemos en qué medida, si es que lo fue, Sigüenza pudo haber hecho uso de las Relaciones Geográficas del siglo XVI en la elaboración de su Mapa General de la Nueva España; creemos que necesariamente debió haber sido así; pero ni éste, ni aún sus mapas de área local como el “Mapa de las Aguas de la Laguna de Tescuco” (1691), laguna y sus alrededores que Sigüenza conocía muy bien, revelan algún apoyo en exhaustivas Relaciones Geográficas que, en todo caso, ponen de manifiesto su imperiosa necesidad.

 

Acerca de ese último mapa generalizable a toda su obra, Irving A. Leonard dice: “Comparado con la obra de cartógrafos modernos parece burdo, desde luego, y sin embargo da una buena idea de la disposición general de la región que circunda la capital.  Las diversas posiciones no están fijadas con absoluta precisión, ni las montañas están en estricto acuerdo con la naturaleza.  Como ha dicho cierta autoridad [Manuel Orozco y Berra], los montes <<los vemos allí dispuestos por el dibujo, más como adorno de la imaginación, para llenar el espacio y darle cierta apariencia, que siguiendo su verdadera dirección>>”[3].

 

1691-Mapa-de-las-Aguas-de-la-Laguna-de-Tescuco--16-copia-1.jpg 

"Mapa de las Aguas de la Laguna de Tescuco” (1691),

Carlos de Sigüenza y Góngora.

 

Ello, sin duda, revela el clásico “horror vacui” en una cartografía que aún era imprecisa en la definición de la métrica de su espacio vacuo continuo; es decir, en la determinación de las coordenadas de cada lugar.  Ese mapa era en realidad aún un “Itineraria Picta”.  Pero su mapa anterior de treinta años atrás, su Mapa General de la Nueva España, si bien deja ver desde entonces ese “horror vacui”, por lo contrario, dispone éste de una métrica en un sistema de coordenadas para la definición de ese espacio vacuo continuo (por cuyas características a partir de una discusión en cuanto al posible Meridiano de Origen, amerita dicho mapa un tratamiento aparte).

 

El desfase con la cartografía europea es notable en todos sus aspectos, pero así nació, con esas condiciones y con esas características, la geografía propia, la geografía científica moderna en México.

 



[1]        Leonard, Irving A; Don Carlos de Sigüenza y Góngora.  Un Sabio Mexicano del Siglo XVIII; Fondo de Cultura Económica, 1ª edición, 1929; México, 1984; p.98.

[2]        Sánchez Lamego, Miguel A; Primer Mapa de México Hecho por un Mexicano; IPGH; México, 1955.

[3]        Leonard, Irving A; Don Carlos de Sigüenza y Góngora.  Un Sabio Mexicano del Siglo XVIII; Fondo de Cultura Económica, 1ª edición, 1929; México, 1984; pp.97-98.


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