Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

22 julio 2010 4 22 /07 /julio /2010 08:02

Clich--Filosof-a

Ciencia Moderna

y “Paradigma de la Ciencia

de la Posmodernidad”.

  Ensayo, 2009 (2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica,

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 26 jul 10.

 

 

Mas el razonamiento de los posmodernistas desemboca en que, entonces –dicen-, el resto de los “saberes” son tan verdaderos como lo es el saber de la ciencia.

 

El error, la premisa falsa del posmodernismo en este razonamiento, está en identificar validezcon veracidad.  Y no todo lo que es válido ha de ser por ese solo hecho verdadero.  Un hecho verdadero supone establecer los criterios de la verdad antes explicados, pero si cualesquiera de los “otros saberes” se apega a explicar su conocimiento mediante dichos criterios de la verdad, ese conocimiento hará de ese “saber”, un saber científico.  Así, en el conocimiento de los “otros saberes” no se propone siquiera el conocimiento de las causas y esencialidad de un fenómeno; el fenómeno se acepta como existente, y por diversas razones producto de la mera asociación y absolutamente subjetivas (el “espíritu o ánima de las cosas”, una “fuerza sobrenatural”, el “poder especial” del médium), se atribuye su manifestación.

 

Y aquí podemos exponer algo particularmente tan interesante como desconcertante por lo que llevamos dicho.  Si el posmodernista en defensa de la validez; entendida falsamente como la veracidad; de los “saberes”, nos argumentara que la magia -por generalizar-, es real, es decir, que existe, tampoco le pondríamos objeción: efectivamente, la magia existe, es real.

 

Entre el “mago de la chistera” en el escenario de la farándula, y el “mago del culto esotérico más oculto” en el restringido y selecto círculo iniciático, no hay en realidad, en esencia, ninguna diferencia.  Aquí el creyente en la “validez-veracidad” los “otros saberes” que antes se sorprendió por nuestra aceptación de la realidad de la magia, por supuesto que ahora se indignará por tal última afirmación.  Pero decíamos, el hecho de magia en esencia, es el mismo, pues la magia –en cualesquiera de sus expresiones o formas-, es un hecho real, es verdadera magia, pero hasta en tanto la ciencia no despeja la causa y esencialidad del fenómeno que trata: el mago del escenario..., escondiendo el conejo en el sobrefondo negro de su chistera; o el mago esotérico produciendo con aparentes “poderes sobrenaturales” efectos hipnóticos u otras ilusiones ópticas, auditivas o psicológicas, o incluso efectos a distancia ya benignos o malignos; están sujetos a las mismas causas.  Es decir, la magia es magia, hasta en tanto no se descubra el truco.  Descubriéndose el truco; es decir, la causa; la magia se hace ciencia.  El principio científico de ello radica en que no existe un mundo sobrenatural, metafísico.

 

Cuando alguien ingenuamente se permite distinguir entre el “mago de la chistera” y el “mago esotérico del saber oculto”, entre uno que por “modo económico de vida” hace trucos e ilusionismo, y el otro que por “saber oculto” produce verdaderas transformaciones que violentan las leyes de la naturaleza, lo que está diciéndonos es que existe una “magia de trucos”, falsa, no verdadera; pero que aparte, existe una “magia de saber y poderes ocultos”, esto es, verdadera; y para este individuo, será evidente el que exista un mundo sobrenatural de los espíritus.  Para este individuo, evidentemente, la ciencia le parecerá, a más de un saber “limitado”, algo meramente utilitarista para fines prácticos: este individuo suele ser el posmodernista común.

 

 

El Carácter Limitado de la Ciencia y del Método Científico.

 

Ese argumento del “saber limitado” de la ciencia es la justificación del posmodernista para transgredirla impunemente.  El argumento es simple hasta lo pueril: “la ciencia no tiene el conocimiento de todo, hay cosas que no puede explicar”.  La refutación es, por lo tanto, igualmente simple: si la ciencia tuviese ya el conocimiento de todo, si la ciencia tuviese ya una explicación para todo, la ciencia ya no sería necesaria, como mucho menos sería necesario cualesquier otro saber.

 

Pero efectivamente, la ciencia no tiene una explicación de todo, más bien su saber es ciertamente limitado.  Más aun, la ciencia jamás podrá conocer y explicar el todo; y ello por una simple razón: la realidad objetiva que trata de conocer y explicar, está en desarrollo, evolucionando en permanente movimiento y transformación.

 

Mas es la ciencia positiva la que ha arrojado todo el saber actual.  En los cinco siglos de la Época Moderna (del s.XVI al s.XX), el conocimiento científico ilustrado hizo avanzar infinitamente más a la sociedad, que el “saber místico y extático” de los diez siglos de la Época Medieval (entre el s.V y el s.XV) la cual en la práctica arrojó muy poco, y eso básicamente entre los árabes, fuera de la Europa oscurantista, particularmente de los siglos de la llamada Alta Edad Media (entre los ss.V a VII)

 

Que “la ciencia es un saber limitado”, es un argumento pueril para justificar la validez de los “otros saberes”, mediante los cuales, dice el posmodernista, es posible “explicar” lo que la ciencia no puede; y entonces el posmodernista se dispone a creer en las “explicaciones” de los “otros saberes”, los cuales se dan exclusivamente por acto de fe (y por lo tanto, que racionalmente no explican nada, en el sentido de que una explicación racional, es el conocimiento de la causalidad, y por lo tanto, esas “explicaciones” se refieren únicamente a una justificación de “sentido común” de los hechos; y de ahí el resurgimiento de filosofías como la “filosofía de la vida” de Nietzsche, o el existencialismo)

 

Pero para el posmodernismo, el carácter limitado de la ciencia va más allá: resolver esa limitación, se convierte en un asunto de método.  Si la ciencia tiene un carácter limitado, ello es por su método, que es limitado, insuficiente, y en el argumento de no pocos posmodernistas, es incluso absurdo.

 

Lo absurdo del método científico a la vista del posmodernista, deviene simplemente de que éste no lo entiende.  El posmodernismo no entiende en primer lugar, el carácter del postulado (el Lema matemático cuya demostración es por evidencia o axiomaticidad al igual que la premisa antecedente en lógica formal, cuya demostración ya ha sido dada y no requiere, necesariamente, de mayor demostración)  Luego, trivializa el silogismo de la lógica formal y no reconoce cómo aparece el conocimiento nuevo a partir de un conocimiento ya dado, y más aun, la demostración clave de la premisa fundamentadora no se la explica: “lo que yo demuestro es verdadero porque yo lo demuestro; pero que demuestra que mi demostración es verdadera” (dice E. Morin)  Es decir, en la primera parte de ese razonamiento se plasma el criterio de la verdad subjetiva, la demostración de su verdad.  Pero ciertamente, de inmediato, por la segunda parte de ese razonamiento, Morin enfrenta la contradicción: qué demuestra que su verdad es verdadera.  Qué demuestra pues, que su subjetividad es verdadera: pues precisamente lo que no quiere aceptar, es decir, que su subjetividad (“su verdad”), para ser realmente verdadera, ha de ser reflejo de la realidad objetiva (lo verdadero por su objetividad, por pertenecer al mundo de los objetos materiales independientemente de los deseos o voluntad del pensamiento del individuo, por responder a los hechos de la práctica histórico-social, tanto como a las reglas de la lógica y a la veracidad de las premisas)  De ahí que para el posmodernista sea de fundamental importancia negar la existencia misma de la realidad, y afirme que, en todo caso, la “realidad virtual sea más real que la realidad”.

 

Finalmente, para el posmodernismo, ante la limitación del método científico, que a su decir, con la ociosidad de la lógica sólo demuestra lo ya sabido; está la obtención del verdadero conocimiento nuevo que no necesita de más método que el favorecer la “metafísica para la experiencia” (Morin, compartido de María Zambrano), es decir, el acto de trascendentalidad a partir de la revelación.  Misma que, a su vez, requerirá para favorecerla, de la alteración de los estados de conciencia a fin de que el “ojo del espíritu” vea (Alicia Escribano)

 



Compartir este post

Repost0

Comentarios