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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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24 febrero 2013 7 24 /02 /febrero /2013 23:02

Nuestra-Pequena-Narrativa-de-Lucha-Proletaria.jpgCinco Reuniones Proletarias Históricamente Dadas

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

21 feb 13.

 

 

 

 

Introducción.

 

Iniciamos esta serie de artículos especiales, Cinco Reuniones Proletarias Históricamente Dadas, no sólo con motivo de algo que ya veníamos sintiendo como necesidad, acerca de lo cual escribimos algunos borradores que ahora vemos como esa necesidad que no hallaba el exacto contexto de su expresión; sino como consecuencia y necesidad de análisis de la reciente reunión proletaria a la que fuimos invitados (la que denominaremos como la quinta reunión proletaria históricamente dada, aun cuando tales reuniones significan, más bien, momentos históricos), convocada como el “I Congreso Nacional Popular de Educación, Cultura, Arte, Ciencia e Investigación” (2-4 de febrero de 2013), por parte del “Comité Ejecutivo Nacional Democrático”, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, cuya Declaración, a su vez, hemos publicado aquí, en tanto que la misma nos ha parecido de trascendental importancia; no tanto por sí misma, que en sí es un valioso documento histórico inclusive, sino esencialmente en relación con la situación social generalizada de este momento histórico (justo ese que venía haciendo la necesidad de expresarse sin encontrarle el contexto).

 

A dicha situación social actual le está caracterizando; y esto no dicho por nosotros en un “sesudo y exhaustivo análisis academicista”, sino por los mismos políticos reformistas y críticos de los más diversos y angustiados analistas de opinión de los medios del propio sistema; una ausencia del Estado (dicho no en abstracto, sino del Estado capitalista en concreto), un desmantelamiento y negación de si mismo, proceso en que sus instituciones no sólo pierden toda capacidad y autoridad, sino en el que, simultáneamente, dada la imperiosa necesidad social, todo su aparato ha comenzado a ser rebasado por la iniciativa popular en todos sus aspectos (económico, social, jurídico, político, educativo, ideológico), en tanto se entrega plenamente a los intereses del capital.  Y todo ello no es sino como consecuencia lógica de tanta y tan burda trapacería de la “democracia burguesa”, que se destruyó a sí misma.

 

La Declaración del “Congreso Nacional Popular de Educación, Cultura, Arte, Ciencia e Investigación”, muestra, con toda profundidad y amplitud demostrativa lo antes dicho, y no puede ser ya sino la semilla que ha caído en campo fértil.  Por su naturaleza, la del movimiento proletario en el campo educativo, está destinada a ser, en buena medida, fundamento ideológico, Manifiesto de la lucha proletaria generalizada.

 

La última vez que habíamos estado en una reunión proletaria, había sido hace unos ocho o nueve años (y la anterior a ésta, a su vez, había sido cuando la crisis de 1995 y sus secuelas); una reunión con jóvenes dirigentes sindicales que en ese momento desarrollaban una importante acción de lucha en alguna empresa del Centro Industrial del Valle de Cuernavaca (CIVAC).  Había sido invitado a ella por una compañera comunista que estaba interesada en que “en algo”, contribuyese con mi experiencia, justo con otro profesor universitario, y viejos luchadores comunistas en el sector popular.

 

Nos empezamos a congregar desde el atardecer, y ya en la noche llegaron los compañeros obreros en pie de lucha.  La asesoría sobre los asuntos legales se resolvió rápido, se analizaron algunos aspectos de su estrategia de lucha sindical, tales que no ameritaban más vueltas al asunto; y entonces pronto la plática derivó en lo que deriva toda reunión proletaria: en que cada cual “se abre la camisa” para mostrar sus heridas.  Y de inmediato se percibió que los que los compañeros necesitaban (“limpios de toda cicatriz”), era precisamente un estímulo de esa naturaleza (cada uno de los que estábamos ahí, alguna vez habíamos sido reprimidos de algún modo: perseguidos, aprehendidos y presos, golpeados o baleados).  La reunión terminó con un espíritu, en ellos, henchido de decisión para dar la pelea.  Seguramente, para sus adentros se hacían en la firme convicción de asistirían a la próxima reunión en calidad de fantasmas, y ya “se abrirían la camisa” para mostrar, con el más entero orgullo, honor y dignidad, sus mortales heridas.

 

Así son las reuniones proletarias, pletóricas de lecciones morales y de convicción ideológica.  Más, luego de casi una década, recién he estado invitado a una reunión proletaria.  Prácticamente, cual pequeñoburgués, hemos estado durante veinte años, como “por fuera” del movimiento proletario, como por “encimita”, “viéndolo desde arriba” cómo era arrastrado inconteniblemente por el reformismo (al que explícitamente nos opusimos en su momento, 1988), y la abrumadora desideologización como su principal devastadora consecuencia; y se hace de fundamental importancia contrastar los momentos históricos de esas cinco reuniones proletarias: las antecedentes, en la Gran Narrativa de los principios ideológicos de 1975 y 1988; las del lógico desastre de 1995 y 2004; y la actual, que da otros tintes y el contexto de esta Pequeña Narrativa, de 2013, aprovechando tanto nuestras fotografías mentales, como el vivo presente; donde la objetividad es la condición de necesidad misma, donde el desarrollo de las fuerzas productivas con arreglo a la ley del desarrollo de los elementos de producción, determinando por necesidad, un nuevo modo de producción; donde el movimiento proletario único está en esa Gran Narrativa proletaria, la cual es más que la suma de todas las Pequeñas Narrativas proletarias, pero donde aquella se constituye de éstas.

 

Nuestra Pequeña Narrativa, es pues, nuestra propia realización humana; eso que le da sentido histórico, lógico, ético y estético; ahí donde se hace al ser humano por el ser humano mismo.

 

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