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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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16 agosto 2010 1 16 /08 /agosto /2010 08:03

1945 Vivó Escoto, Jorge A; Geografía Física, 1975Comentario a,

Dr. Jorge A. Vivó; Geografía Física, 1945.

  Artículo, 2010.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 23 ago 10.

 

Los libros de texto revelan perfectamente bien el estado de la ciencia en un momento dado de su historia, y ello no sólo en lo que muestran al exterior para el que está estudiando la disciplina de conocimientos de que trata, sino también el estado de la ciencia en lo que se muestra al interior, descifrable ya sólo por el especialista en ello; y ciertamente, de muy pocos observadores.

 

Por los azares de la fortuna nos hicimos del libro de texto de Miguel E. Schulz en su segunda edición de 1896, y por él descubrimos el estado de la Geografía en México a fines del siglo XIX, mostrándose al exterior una geografía exclusivamente fenomenista, y dejándonos ver al interior las influencias geológico-geomorfológicas y fisiográficas del pensamiento geográfico de Richtofen, antecedente o transición al pensamiento hettneriano; pero al mismo tiempo, el abandono de las pretensiones humboldtiano-ritterianas.

 

Pero, infortunadamente, no poseemos textos para la enseñanza de la geografía de la primera mitad del siglo XX, a excepción, y parcialmente, de la Geografía de la República Mexicana, de Jesús Galindo y Villa; que entre las partes de su Geografía Biológica y Geografía Histórica, las cuales poseemos, la obra de Galindo y Villa contó ya con ocho mapas; tres de ellos Cartas Temáticas desplegables, una a escala 1:6’500,000, otra 1:4’000,000, y una tercera en 1:10’000,000 (al parecer éstas, en la Proyección Cónica Conforme de Lambert sobre dos paralelos base). Los textos para la enseñanza de la geografía de la primera mitad del siglo XX nos los podemos imaginar apenas en ese énfasis geológico-geomorfológico por la continuidad de la propuesta de Schulz en su discípulo Ezequiel A. Chávez, inmerso en los estudios geológicos; como lo pudieran ser, de igual manera, ya en una interpretación hettneriana, de Salvador Toscano, Ramón Alcorta Guerrero, o Ramiro Robles Ramos.  Sólo con Pedro C. Sánchez pudiera darse otra interpretación a las pretensiones del conocimiento geográfico en México; pero, de momento, especularíamos en ello.

 

De lo que sí disponemos, es de los libros de texto en geografía con los que nos formamos, de la pluma del Dr. Jorge A. Vivó, principalmente, su Geografía Física, cuya primera edición data de 1945 (poseyendo nosotros la decimaquinta edición, de 1975), a partir del cual se formaron todos nuestros maestros en la materia, y, por lo tanto, que bien caracteriza todo el estado de la Geografía en México en la segunda mitad del siglo XX, e incluso, ya de una manera muy limitada, lo que va del siglo XXI.

 

Muestra al exterior la geografía fenomenista enciclopédica, “paisajista” (neopositivista), que ya retoma la cartografía como parte suya, según lo hacen ver tanto Manuel Maldonado Koerdell (Secretario del Comité Panamericano de Ciencias Geofísicas), como Pedro Carrasco, catedrático del Colegio de Geografía de la UNAM, quienes, al explicar en su Prólogo la secuencia de su contenido, luego de referir el capítulo sobre astronomía, asientan: trata en seguida del “problema fundamental para todo geógrafo de su representación en cartas…”.  Es, si duda, el mejor libro de texto en Geografía, en México, modelo de todos cuantos se hayan hecho en el lapso de la segunda mitad del siglo XX; su exposición cuenta ya incluso con poco más de treinta mapas; con un solo gran error: no define qué es la Geografía, y por lo tanto tampoco cuál es su objeto de estudio.

 

No obstante, por una parte el Dr. Vivó cita con profusión sus fuentes, y entre ellas, refiere a Emmanuel de Martonne; si bien para los aspectos del clima, sin duda recibiendo la influencia de la concepción de la Geografía como “ciencia de los fenómenos y sus relaciones”, así como de Carl O. Sauer y su “diferenciación de áreas de la superficie terrestre”; estando ahí ya presente Hettner, aun cuando tamizado a través de Hartshorne y su “corografía de las secciones espaciales”; pero, por otra parte, en el último capítulo de su texto, trata, como Maximilian Sorre, sobre los Paisajes Naturales, como “la asociación de hechos geográficos…, característicos de una región en la superficie terrestre”[1], siendo éste, al parecer, para él, el propósito del conocimiento geográfico; lo que vagamente le captamos cuando nos dio clases.

 

Rechazó, y muy seguramente por razones ideológicas muy propias de su tiempo, el directo pensamiento geográfico hettneraino alemán (había terminado la II Guerra Mundial, y uno de sus hijos había permanecido en el Sitio de Leningrado). Y de ahí que haya en todo ello la geografía hettneriana, pero tamizada ya por el pensamiento de Richard Hartshorne (más coincidente con Emmanuel de Martonne), del que, bien recordamos, tanto nos refería el Dr. Vivó como fuente teórica.

 

Hartshorne (1899-1992), siguiendo a Hettner y al igual que De la Blache, reacciona ante la necesidad de replantear la teoría geográfica, y, por su parte, en su trabajo: La Geografía.  Su Historia, su Naturaleza y sus Métodos (particularmente en el Cap. II, Naturaleza y los Cometidos del Geografía), 1927; reconoce el inicio de la definición del objeto de estudio de la Geografía, y plantea a ésta como la ciencia del estudio del espacio, en tanto la diferenciación en la distribución de las regiones en éste (siguiendo la idea de Kant).

 

Lo que Hartshorne no vio, y justo lo que Karl Schaefer le va a criticar enfáticamente, es que el planteamiento de Hettner no se reduce a una "Geografía Física", ni es tampoco una "Geografía General" o una "Geografía Regional", todo ello en el sentido del estudio de los fenómenos concretos en general o en lo particular; es, por lo contrario, el intento de aportar el fundamento de la Geografía como ciencia abstracta a partir de la definición consistente de su objeto de estudio, como una "Geografía corológica", esto es, del espacio como tal (del griego coreos, choreos, región, distribución, espacio); y como De la Blache; Hettner en su "corología" y su concepto de "región como orden de coexistencias", se centró sólo en el espacio relativo.

 

El concepto de espacio absoluto que Hettner retomaba de Kant, siguió siendo inmanejable aún por Schaefer y sus seguidores los llamados “geógrafos cuantitativistas”; y no sólo por el carácter metafísico con que Kant lo planteaba, sino por lo complejo de la realidad y naturaleza objetiva misma del espacio.

 

Pero esa Geografía hartshorniana es la que está en el libro de texto de Geografía Física del Dr. Jorge A. Vivó, que aquí comentamos, y que fue en la que nos formamos los geógrafos de la segunda mitad del siglo XX en México.  Incluso la visión “cuantitativista” de los años cincuenta-sesenta, no comenzó a impactar aquí, y de una manera tímida y sui generis, sino hasta los años setenta.

 

Sin embargo, final y simultáneamente a ello, en el análisis marxista de nuestra generación, se fraguó y abrió una nueva expectativa, de mayor esencialidad, de los fundamentos científicos de la Geografía…; y no casualmente, paralelo a ello, como acto de poder, se desencadenó una reacción oscurantista que dura ya los últimos veinte a veinticinco años (1985-2010); con lo inherente a esos momentos histórico-sociales: la persecución, la proscripción como variante no menos funesta que las mazmorras y calabozos inquisitoriales; la “requisa de libros” que en su versión actual es algo quizá aún peor, como el “boletinar la negación a publicar” (es realidad, no fantasía); y la “quema de los herejes” en la ominosa versión el despojo de las ideas; en una descomposición moral aterradora…; pero que enfrentamos entonces, y volvemos a enfrentar ahora, gracias a que los alcances del “Santo Oficio” de la “geografía oficial institucional” no llegan a en este medio de comunicación (o que por lo menos, no lo ha sido hasta ahora).

 



[1] Vivó Escoto, Jorge A; Geografía Física; Editorial Herrero; primera edición, 1945; decimoquinta edición, México, 1975; p.347.

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Comentarios Bibliográficos en Geografía Teórica
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Comentarios

Esperanza Contin 11/09/2010 19:06



Buen artìculo sobre el trabajo del Dr. Vivò pero no se entiende lodel "oscurantismo y el santo oficio" me hubiera gustado que hubiera seguido comentando la teorìa geogràfica en el siglo XXI pero
sin eso tontos izquierdismos que no aclaran nada. Gracias



Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri 11/09/2010 20:53






Hola Esperanza!


Agradezco enormemente el que te hayas tomado un tiempo par hacerme tu comentario, no obstante en parte de él me manifiestes un desacuerdo.


Si revisas los artículos del Blog con detenimiento, verás tres cosas: 1) que los comentaros acerca de la geografía para fines del siglo XX y principios del XXI se desarrollan en otros artículos,
en función de los libros de texto de autores posteriores a Vivó y otros temas; 2) que esos comentarios acerca del “oscurantismo” y el “Santo Oficio” que te incomodaron, derivan de una fuerte
lucha ideológica suscitada en la comunidad de la geografía en México en la década de los años ochenta (la inmediata posterior a la muerte de Vivó); una de cuyas características, opuestas en todo
caso al “izquierdismo”, fue ese “ultraderechismo” caracterizado y calificado de esa manera; y 3) que si te remontas a leer los artículos en su orden cronológico, verás, en cierto modo, la
película de esa historia de lucha ideológica; por lo demás, proyectada necesariamente hasta nuestros días.


En función de lo anterior, que tu podrás corroborar, créeme que esos conceptos que te incomodaron no están ahí puestos por simple “izquierdismo”.


Espero tengas interés por una lectura más exhaustiva de los demás artículos, y del mismo modo, desearía tus comentarios al respecto (no importa la crítica, por “fuerte” que sea, y menos, venida
de una mujer).


Gracias por tu comentario, ayuda a entender cómo se está percibiendo lo que expongo, y a hacerlo mejor.