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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 10:01

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...”.
Crítica a la escuela fenomenológico-historiográfica
de la geografía.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 01 abr 10.

 

 

Lo que entonces llamamos “escuela fenomenológico-historiográfica”, enfatizando las preocupaciones centrales de esta interpretación de la geografía, es lo que hoy reducimos simplemente a “geografía fenomenista”; esto es, una manera de pensar la geografía como doctrina de los fenómenos; supliendo el concepto de “fenomenología”, por su carácter ambiguo en la interpretación, si bien como “tratado de los fenómenos” –como originalmente lo planteamos–, también, induciendo a confusión, como una de las teorías del conocimiento por la cual la realidad dada por el mundo de los objetos materiales fuera de nuestro pensamiento, o no existe y es construida por el sujeto; o bien, se reconoce su existencia objetiva, pero carente de significado de existencia real, hasta en tanto no reconocida o “nombrada” por el sujeto.  Siendo eso lo que explica las afirmaciones de Estrabón, de que la geografía sólo se ocupa de las cosas digna de memoria, o útiles a las formas de gobierno.  O, como se afirma en la actualidad, en el hecho de que la geografía estudia el espacio “socialmente construido”, o el “espacio humanizado”; desconociéndose un espacio físico, material, objetivamente existente.

 

En su Momento, el profesor, Lic. Francisco Hernández, sinodal en el examen de esta tesis, nos hizo la observación de esa ambigüedad, que ya desde entonces explicábamos –en un verdadero malabarismo–, en el que implicaba las dos cosas.  Es decir, no había duda en cuanto a su acepción como “tratado de los fenómenos”, pero se presentaba una cierta dificultad en cuanto a aceptarlo como teoría del conocimiento, esencialmente, por la dificultad de la generalización a todos los geógrafos fenomenistas, como fenomenológicos.

 

No obstante, examinado el asunto con el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada, éste convino en que no había problema; y así se quedó, sin preocuparnos por buscar otro concepto, que hubiera sido lo propio.  En ese momento, más que estar de acuerdo con la conclusión del Dr. Sáenz de la Calzada porque entendíamos cabalmente a qué se refería, lo estuvimos sólo intuitivamente y por comodidad (el no tener que cambiar el escrito, pues debe tenerse presente que en ese entonces no aparecían aún las computadoras personales en el mercado).  Posteriormente, cuando continuamos estudiando filosofía como base necesaria para la geografía teórica, fuimos haciendo conciencia real de la dificultad.

 

Cierto es, no todos los geógrafos fenomenistas han de ser fenomenológicos, necesariamente; pero resulta, que de ello sólo se excluyen los que se fundamentan en la dialéctica materialista, o escapan aquellos que se sustentan en el estructuralismo, y en tanto de éste se desprenda un análisis dialéctico marxista, pues aún el estructural-funcionalismo, cae dentro de las posiciones gnoseológicas de la fenomenología.

 

Esto es, entendimos entonces ya cabalmente, por qué el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada tenía razón en decir que no había mucho problema; el concepto, en última instancia, procedía en su ambivalencia; no obstante, por defecto.  Y andando el tiempo le dimos la razón al profesor Francisco Hernández, y es así que lo modificamos.

 

En este apartado de la tesis, hacemos la crítica al carácter no-sistemático propio de la geografía fenomenista, y como lo decimos ahí, no lo puede tener, pues de principio carece de una definición no contradictoria de su objeto de estudio.

 

Los fundamentos gnoseológicos históricamente dados en la geografía fenomenista, han sido, ciertamente, de manera destacada, la ecléctica, el estoicismo, el neoplatonismo escolástico, el empirismo enciclopedista, el positivismo y neopositivismo, y el estructural-funcionalismo.  Pero también, ciertamente, hay que extraer de esa lista a Varenio, y, aparte de que es necesario revisar sus planteamientos con más detenimiento, hay que extraerlo, justo por ese humanismo clásico renacentista preilustrado en que estaba inmerso.  Dicho en otras palabras, históricamente, los fundamentos gnoselógicos de la geografía fenomenista han sido dados en el idealismo filosófico; en particular, el idealismo subjetivo y la fenomenología.  Y, en todo ello, dado el papel preeminente del sujeto, siempre se ha tenido laxitud en el planteamiento de una sistemática rigurosa determinada por la objetividad del conocimiento, pues lo determinante aquí, ha sido el principio de subjetividad.


 

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