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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:17

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento
;
Teorías geográficas hipotético-deductiva,
e informativo-narrativa.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica. 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 11 ene 10.

 

Si antes un autor o serie de autores, han demostrado ya con suficiencia que “Todo M es P” (todo “M”, como un conocimiento antecedente, es algo dicho en el predicado ”P”); el avance sistemático del conocimiento científico; esto es, ese que surge fundado en los elementos vigentes de su propio desarrollo; no puede ser otro, necesariamente, que el afirmado en una nueva tesis en la que “Todo S es M” (todo “sujeto”, dado como un conocimiento nuevo, es algo también caracterizado por lo dicho en el conocimiento antecedente ya demostrado, predicado “M”).

 

Sin embargo, todas las pruebas y argumentos demostrativos que podamos aportar a la tesis afirmada, si bien la enriquecerá, no serán nunca suficientes para demostrarla; pues un sistema no se demuestra en sí mismo, sino a través de algo que le es externo y en lo que se verifica.  De ahí que toda tesis, requiera, para su demostración, de una hipótesis; esto es, de un juicio categórico universal afirmativo, en el que, luego entonces, “Todo S, es P” (es decir, en donde todo lo dicho sobre ese conocimiento nuevo que se afirma como verdadero; habíamos dicho, “S”; es igualmente corroborado por lo dicho en el predicado “P”).

 

Así, <<si algo ya dado en donde todo M es P, vinculado lógicamente a una nueva afirmación en la que decimos ahora que todo S es M; a la manera del principio de que si dos cosas son iguales a una tercera, estas a su vez, son iguales entre sí; luego entonces, S es P>>.

 

M es P

S es M

...........

Luego, S es P

 

Digamos como ejemplo. <<Toda ciencia espacista, es análisis de propiedades en extensión>>/ <<Toda Geografía, por definición, es ciencia espacista>>/ <<Luego entonces, toda Geografía, por definición, es análisis de propiedades en extensión>>.

 

El primer juicio es de lo antecedente, de lo ya amplia e históricamente demostrado (en este caso, que espacio es extensión).  El segundo juicio es el conocimiento nuevo dado en la tesis que afirmamos, y por lo tanto, algo a demostrar corroborado en un caso hipotético (que la Geografía es ciencia espacista).  Y el tercer juicio, vinculado lógicamente; es decir, deducido de los anteriores, es precisamente el juicio de hipótesis (la Geografía es análisis de propiedades en extensión).

 

Si este último juicio se corrobora en la práctica como verdadero, ello es lo que demuestra la veracidad de la tesis.

 

Aquí salta un problema filosóficamente complejo: 1) la hipótesis, como un sistema en sí mismo, no puede demostrarse por sus propios argumentos (y de ahí se seguiría una cadena sin fin); y 2) se está demostrando como verdadero, algo que a su vez ha de ser demostrado como tal.

 

En la dialéctica se llega a esta conclusión: dicha demostración de la veracidad de algo por ese procedimiento, nunca podrá dar lugar a una veracidad absoluta; pero he ahí que, la verdad, dialécticamente, es algo simultáneamente absoluto y relativo.  El caso clásico es la ley de la gravitación de Newton: que las cosas, bajo determinadas condiciones dado un sistema de referencia, por la ley de la gravitación, caen, es una verdad absoluta; pero que cambiadas esas condiciones o sistema de referencia, a pesar de la ley de la gravitación, pueden no-caer, hace de la ley de la gravitación, una verdad relativa.

 

Así ha trabajado la ciencia moderna por los últimos cinco siglos; hasta el momento no hay ninguna otra propuesta positiva, es decir, fundada en la vigencia de los elementos y avances de su propio desarrollo, que planteen algo distinto.  Más aún, así ha trabajado el pensamiento científico desde siempre, teorizado ya desde Aristóteles, aun cuando, con la diferencia, de que no siempre se ha reconocido en ello el papel de la hipótesis, ni ésta se ha entendido igual a lo largo de la historia.

 

De ahí que fuese de primordial importancia para entender las propiedades científicas de la Geografía, el explorar la forma de expresión de su carácter hipotético-deductivo.  Y con nuestras limitaciones de la poca comprensión aún de esa lógica hipotético-deductiva, abordamos tal aspecto en nuestra tesis.

 

En el “repetirse de la historia”, ahora, en nuestro tiempo, nosotros somos los epicúreos de aquel entonces en la Antigüedad.

 

Y agreguemos sólo dos hechos fundamentales más: 1) toda ciencia se hace, finalmente, para servir a la sociedad; mas no por ello, eso la ha de definir como ciencia social; y mucho menos, que si no se define como ciencia social, es entonces porque no ha de servir a los fines de la sociedad.  La Geografía es una ciencia natural, físico-matemática, mas no por ello ajena a las necesidades sociales; y 2) si bien la ciencia no es ajena a las determinaciones idelógico-políticas, una ciencia que servil e incondicionalmente se subordina a los intereses ideológico-políticos, cuando más bien debiera dirigirlos, es, en lo que de “ciencia” le pueda quedar, por lo menos, anodina.  Con la geografía de Estrabón ocurrió precisamente eso: no guió los avances del Imperio, sino servilmente se subordinó a sus intereses egoístas y de dominio, y no sólo se hizo anodina, sino demagógica.


 

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