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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:26

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...”. 
La escuela espacial-cartográfica es convertida...

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 28 ene 10.

 

Llegamos, finalmente, a la culminación de ese período de transición de la geografía medieval a la geografía moderna que venía desde dos siglos atrás.

 

En nuestra tesis hay, ciertamente un vacío por todo el siglo XVI; no casualmente, pues es un momento altamente complejo en el desarrollo de la Geografía.  Omitimos desde Mateo Contarini (1506), y su Mapamundi en Proyección Polar en una sección del mundo conocido; y esa situación complicada de Waldseemüller (1470-1518), entre 1507 y 1513, primero con su Planisferio en Proyección Cordada en el Universalis Cosmographia Secundum Ptholomei et Americi Vespucii (1507); en cuya parte superior de la orla aparecen tanto Ptolomeo como Vespuccio con sus respectivos mundos; y en donde, en el mundo de Vespuccio, el nuevo continente se separa de Asia sin que a su vez aparezca la Península de Cattigara.  Este dato podría ser suficiente ya para entender la contribución de Vespuccio; reconocer la existencia de 10,000 km más entre el Nuevo Mundo y Asia.

 

Al mismo tiempo, caracteriza al cuerpo de la carta de Walseemüller; la que anuncia construida conforme a Ptolomeo; la graficación simultánea del nuevo continente y de la gran península de Cattigara.  Luego, en 1513 en su Moderno Indiae, al parecer recogiendo la Carta Portulana de Nicolo Caveiro de 1504-1505, a la vez de otra semejante de autor anónimo probablemente portugués, sustraída a Portugal por el agente Alberto Cantino en 1502; el Quersoneso Áureo aparece ahora como Cuarta Península única.  Atribuyéndosele el extraño portulano del Orbis Typus Univeralis, en el Ptolomeo de 1513, en el cual pareciera adosarse al mapa de Caveiro la península adicional de Cattigara.

 

Luego viene la cartografía que muestra el conocimiento del espacio geográfico en una serie de trabajos; empezando por la Carta en Proyección Polar de Mateo Contarini de 1506; la actualización de la misma de Johannes Ruysch, titulado Universalior Cogniti Orbis Tabula, en el Ptolomeo Geogrphía de 1508; y de Francesco Rosselli y su Planisferio en Proyección Oval, a su vez, de 1508; y de Bernardo Sylvanus y su Proyección Homeótera de 1511, cartas ambas en donde aún aparece lo descubierto del nuevo continente, más la Cuarta Península.  Hasta el mapamundi de Joannes Stobnicza, que no es mas que la reproducción del mundo de Vespuccio (mismo que aparece en la orla del Universalis Cosmographia..., también conocido como Carta de Dié de 1507; el Planisferio de Gregorio Reichs de 1514, en el cual, a su vez, aparecen simultáneamente el nuevo continente y la Cuarta Península en la configuración de Caveiro; hasta el Mapamundi en Proyección Cordada expuesta en el Typus Orbis Universalis, de Pedro Apiano en 1520, con esas mismas características de graficación continental.

 

Para entonces, desde 1517, se ha iniciado con Francisco Hernández de Córdoba la exploración del Golfo de México, que culminará con la Conquista de Tenochtitlan en 1521; y desde septiembre de 1519, se ha puesto en marcha la flota de cinco barcos en la expedición de Fernando de Magallanes (1480-1521), con la exprofesa misión de doblar el Cabo de Cattigara, que él denominará como Tierra del Fuego, a donde arribaron el 1º de noviembre de 1520, descubriendo el estrecho que le haría desembocar al océano que llamaría Océano Pacífico.

 

A partir de allí Magallanes puso proa con rumbo a Catay, y en marzo de 1521 tocaron las Islas Marianas; continuaron al oeste, y arribaron a las Filipinas.  Un mes después, en combate con los nativos, fue muerto.  Para entonces quedaba una sola nave de las cinco  iniciales, y luego de la sucesiva muerte de los capitanes en orden al mando luego de Magallanes, la responsabilidad recayó finalmente en Juan Sebastián Elcano (1476-1526), tesorero de la expedición; quien hubo de sortear el Mar de las Molucas y abastecerse en ellas, a donde ya habían llegado por la Ruta de Oriente sus enemigos los portugueses; los cuales ya antes habían acabado con una de las naves de Magallanes; para entonces era diciembre de 1521, Hernán Cortés dominaba ya mesoamérica; y luego Elcano hubo de surcar las inmediaciones del Mar de la China Meridional infestado de piratas ingleses y  holandeses, que disputaban a los portugueses la posesión de aquellas tierras.

 

Finalmente alcanzó la boca del Estrecho de Malaca (aun cuando mapas como el de Battista Agnese de 1545, o el del Archivo Fabbri de la Biblioteca Ambrosina, trazan la derrota de Elcano cruzando el centro del Océano Índico; quizá ciertamente una ruta antipiratas, pero a nuestro parecer, difícilmente la de Elcano); había llegado, por fin, al casi mítico Estrecho de Basmán, cruzándolo sigilosamente sin ser abordado ni por nativos, ni por portugueses, ni por piratas; y cuando llegó a Taprobana, fue como “llegara a casa”; aun cuado en realidad, tardaría todavía casi un año más para que ello fuera realmente: y el 6 de septiembre de 1522, luego de tres años, con una de cinco naves, y apenas 18 tripulantes de los 270 que zarparon, atracaba nuevamente en el puerto de Sanlúcar de Barrameda.  Se había completado el periplo, se había dado la primera vuelta al mundo; y con ello apareció un nuevo mundo, el mundo moderno.

 

Surge la nueva configuración geográfica; que aún tardará en registrarse correctamente en los mapas; y con ello la confirmación del conocimiento del nuevo espacio geográfico a partir de los planisferios portulanos de Diego Ribero y de Girolamo de Verrazzano, de 1529.  Esa es aún cartografía portulana, aun cuando, ciertamente, más avanzada en su configuración, que la hecha en la cartografía proyectiva, en donde sólo el rigor de la explicación científica comprobada nos permite explicar el hecho, todavía se mezcla el nuevo continente con la Península de Cattigara.  La Carta Geográfica del Mapamundi en Proyección Oval de Sebastián Münster de 1532, publicado con el título de Typus Cosmographicus Universalis, bien podría ser la primera carta geográfica científica moderna, de no ser porque en ella no se da cuenta aún del descubrimiento real de Vespuccio: la extensión del Océano Pacífico.

 

Es este un momento altamente complejo que necesita ser estudiado más profusamente; nosotros en nuestra tesis apenas mencionamos a Ortelio, a Mercator y a Hondio, y saltamos sin más al siglo XVII evadiendo ese momento histórico complejo.  Mas, revisando ahora más documentadamente esa etapa, encontramos la Carta en Proyección Oval de Sebastián Caboto, de 1544; que es la que nosotros reconocemos como la primera carta geográfica científica moderna.

 

Los siglos XVII a XVIII son, con una enorme riqueza, los siglos de la ciencia de la Ilustración y La Enciclopedia, y con ello, de la diversificación de las ciencias, entre ellas, del surgimiento de la Geodesia; es el momento –y no podía haber sido de otro modo–, de la exhuberancia de la geografía espacista, y a esa pasión ilustrada por el conocimiento de todo, se va a sumar; al acabarse el cerrado Orbis Terrarum suplido por el nuevo y fascinante mundus alterius; la atención centrada del geógrafo ya no sólo en el conocimiento del espacio terrestre cuya visión de conjunto ha sido completada; espacio, por lo demás, ahora, newtonianamente el <<inamovible, único y siempre el mismo vacío absoluto>>, que va a explicarse más por todo cuanto en él exista.  Es aquí donde debe hacerse una nueva lectura de la obra de Varenio.  No obstante, ello dará ocasión a la geografía fenomenista para, una vez más, volver a Estrabón.

 

                              Al disiparse la Ilustración, con ella se disipa la geografía espacista, y nos adentramos al siglo XIX, que se proyecta al siglo XX y hasta nuestros días en la geografía estraboniana fenomenista; con la influencia ahora, de Humboldt, con Ritter y Reclus; y es aquí donde, decimos, la geografía espacista es asimilada a la “Geografía Matemática” o a la “Geografía Física” de la geografía fenomenista; dándose la consolidación de esa concepción de la Geografía a partir de 1871, con los primeros Congresos Internacionales de Geografía, denominados: “Congresos Internacionales de Ciencias Geográficas”.  Sólo unos cuantos geógrafos, como Chizov o Hettner, tratarán de teorizar para volver a la verdadera Geografía eratosténica.

 

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