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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 10:07

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, Geografía: Fundamento...”

La geografía en el cuadro general

de la clasificación de las ciencias.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 12 abr 10.

 

 

En el momento de la Ilustración se están formando las ciencias especiales modernas, y la Geografía no podía escapar a esas determinaciones, y de ahí la necesidad esencial de ubicarlas en un cuadro general de su clasificación, tal que el mismo mostrara el orden entre ellas, como reflejo del orden del conocimiento humano sobre el mundo, fin último, precisamente, de la obra paradigmática de la Ilustración: la Enciclopedia.

 

El concepto de “ciencia mixta” del siglo XVII, por ejemplo, en Varenio, ya no significa lo mismo para el siglo XVIII.  En el primer caso significa lo que hoy denominamos “ciencia aplicada”; en el segundo caso, “puente” entre dos o más ciencias.

 

Hobbes, Diderot, D’Halloy, en sus clasificaciones durante el siglo XVIII, ubicaron a la Geografía, en general, como ciencia natural; incluso aún, en Hobbes y Diderot, con la idea renacentista de “ciencia mixta” en tanto “matemática aplicada”.  Pero D’Halloy significa una especie de transición conceptual que se definirá en una nueva versión con Cournot.  Luego de la clasificación de Cournot ya para la segunda mitad de dicho siglo, surge el problema de la Geografía como “ciencia mixta” en tanto, ahora, como “sistema de ciencias”, que poco a poco derivará a “ciencia social de síntesis de un sistema de ciencias”.

 

Será Humboldt la figura que represente toda esa concepción de la geografía entendida estrabonianamente como ciencia de las relaciones entre los fenómenos.  A él le seguirá, históricamente, Alfred Hettner, el cual representa ahora un nuevo viraje en el pensamiento geográfico; pudiéramos decir, una corrección a la desviación estraboniana dada con base en los fundamentos de Cournot.

 

Alfred Hettner va a hablar concretamente del objeto de estudio de la Geografía como el estudio del espacio.  Y ese solo hecho planteaba una reconsideración de la Geografía en el cuadro de la clasificación de las ciencias.  Va a ser este un momento histórico de la teoría de la Geografía nuevamente complejo, y no podía ser de otro modo, en tanto se vuelve al concepto de espacio.  Con él, se va a replantear en su forma contemporánea el problema histórico esencial y fundamental de la Geografía; y ahora ya no en sus soluciones prácticas, como en los siglos XV a XVII, sino en su generalización y abstracción teórica, que venía ya desde fines del siglo XVIII.  La complejidad es de tal naturaleza que ameritará un tratamiento aparte.

 

En su momento, por una parte, en la comunidad de geógrafos no se entendió el planteamiento de Hettner en la riqueza de su abstracción; pero, por otra parte, el momento histórico general de Hettner, la segunda mitad del siglo XIX y primera del siglo XX, es la influencia de un sistema filosófico nuevo: el marxismo, que somete a crítica, en este caso, al kantismo, fundamento gnoseológico, se ha dicho, de Hettner.  Es pues, la crítica de la dialéctica materialista al idealismo subjetivo kantiano; la crítica de la gnoseología dada en la teoría del reflejo objetivo de la realidad objetiva del marxismo; a la teoría kantiana de la teoría –aquí sí, propiamente– fenomenológica, de la construcción subjetiva de la realidad.  Con ello, desde la marxología, principalmente del siglo XX, se criticará los planteamientos de Hettner como fundados en la metafísica kantiana, al pretender, según ello, separar el espacio de las cosas mismas; esto es, por lo que el espacio no podría ser algo independiente de las cosas, sino sólo un conjunto de propiedades de la cosa mismas.

 

En el segundo lustro de los años ochenta en que este problema lo discutíamos profusamente entre el compañero José Martínez Nava y yo, enfrentábamos una situación que nos rebasaba: precisamente, la inevitable dogmática (es decir, el conjunto de postulados y principios) de la marxología de nuestro momento histórico, a la que nos plegábamos; y no porque nosotros fuésemos “dogmáticos”, sino porque, para refutar esa marxología desde sus postulados y principios, aparte de haber sido toda una “blasfemia” y una “herejía”, en realidad era que no teníamos aún los elementos suficientes para ello.

 

Fue el compañero José Martínez Nava el que trató de interpretar las cosas según dicha dogmática: <<las cosas no existen en el espacio, sino que su existencia es espacial>> (Éli de Gortari).  Por nuestra parte, tímidamente, tratamos de imaginar la posible alternativa acusada de metafísica: <<el espacio es “algo”>>.  Con el tiempo, luego de 1993, ocurrieron dos grandes cosas: 1) la Unión Soviética se había derrumbado, y con ello la dogmática en este punto se hizo enteramente vulnerable; y, 2) los siguientes quince años, o sea, a partir de entonces, y en la práctica, para siempre, la situación económico-social y moral nos fue total y absolutamente adversa, limitando abrumadoramente nuestra producción intelectual, que en el campo de la geografía no hemos podido retomar sino hasta el año 2007 en que trabajábamos ya de fijo sobe nuestra tesis doctoral: Dialéctica y el Materialismo en <<El Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla>>, de 1772, de José Antonio de Alzate y Ramírez; y de hecho, hasta que abrimos nuestro Blog: “Espacio Geográfico”, y con él, esta Revista Electrónica.

 



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