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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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16 agosto 2010 1 16 /08 /agosto /2010 08:02

1927 Galindo y Villa Jesús; Geografía BiológicaComentario a, Jesús Galindo y Villa;

Geografía de la República Mexicana, 1927.

  Artículo, 2010.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 19 ago 10.

 

De la primera mitad del siglo XX, en Libros de Texto, sólo poseemos la obra, y parcialmente, de Jesús Galindo y Villa (1867-1973), y de ella, la reflexión esencial que nos hacemos ante la esplendidez de su exposición, es, hoy, luego de aclarada la definición del objeto de estudio de la Geografía como el espacio terrestre, precisamente la reflexión esencial de la teoría geográfica, no sólo por el problema de la unidad de la Geografía, sino por cuanto a la construcción del conocimiento científico geográfico; esto es, que, esa geografía fenomenista expuesta por Jesús Galindo y Villa en 1927: es la “geografía necesaria”, la geografía de las “Descripciones” de la Antigüedad, de las “Maravillas” de la Edad Media, de las “Relaciones Geográficas” de la Época Moderna, o de las “Síntesis Geográficas” de la Época Contemporánea.  Pero, con todo ello, no la “geografía suficiente”.

 

Por primera vez exponemos esto así, no sólo lo hemos eludido siempre por el grado de su complejidad que es fuente de toda la confusión en el hacer geográfico, sino hemos insistido en el abandono de esa geografía fenomenista, pero no más que por razones didácticas.  Y la razón de ello es justo lo que se verá continuación.

 

El problema esencial –y dicho en un análisis dialéctico materialista– radica en que ese conocimiento, en tanto necesario, es un conocimiento geográfico obligado, pero que, no por ello, constituye el propósito mismo de la Geografía y mucho menos la Geografía misma como tal –y esta es la dificultad dialéctica–, no obstante en su momento así se entendiera y, más aún, de hecho lo fuera…, por necesidad, en correspondencia a su momento histórico.  El principio fundamental para entender tal hecho, consiste en no ver el conocimiento geográfico de manera estática, ni como uno y el mismo a lo largo de la historia; sino en un proceso en el que éste es complejamente cambiante, no en su contenido, pero sí en la forma que envuelve ese contenido, como lo hemos hecho ver en el párrafo anterior (de modo que, diríamos con Heráclito, <<lo que fue, aún es, y no es, al mismo tiempo>>, dependiendo de su momento histórico).

 

Esa geografía ha sido, y es, necesaria, pero, no suficiente.  Ello tiene que ver con el enunciado como ley por Leibniz en su Monadología, de la “Ley de Razón Suficiente” (a decir de Leibniz correctamente, junto con la Ley de Contradicción, los dos principios en que se basa el razonamiento); esto es, por la cual, una tesis (una afirmación demostrable; por ejemplo, el que <<la Geografía es una ciencia>>; en tanto lo es de las relaciones entre los fenómenos en el espacio de la superficie terrestre), se ha de deducir de una proposición antecedente en la que se fundamenta (en este caso el de la geografía fenomenista)[a].  Esto es, que la tesis de la Geografía como ciencia, en tanto lo es de las relaciones entre los fenómenos en el espacio de la superficie terrestre, no se deduce completamente de la proposición antecedente dada en lo que es la geografía fenomenista, no es suficiente para ello, pues no sólo esas relaciones entre los fenómenos son estudiadas esencial y causalmente por otras ciencias, sino el espacio terrestre es entendido, primero, de manera exclusiva como la superficie de la Tierra, y, segundo, visto puramente como un marco de referencia o ámbito de los fenómenos.

 

Y aquí, lo que dificulta, y de hecho hace ya imposible la demostración de la Geografía como ciencia de los fenómenos, es, principalmente, la demostración dada de la tesis contrapuesta: <<la Geografía es ciencia>>; en tanto lo es del estudio del espacio terrestre[b].  Donde la proposición antecedente en la que esta otra tesis se fundamenta, es la geografía espacista.

 

Esta obra de Galindo y Villa, se publicó en el mismo año en que lo fue el trabajo teórico de Alfred Hettner, 1927; es decir, que no pudo haber recibido su influencia, y, por lo tanto, dicho autor –y no tenemos muchos elementos para demostrarlo, más allá de considerar su momento histórico–, se mueve, muy seguramente, en las influencias del pensamiento geográfico de Vidal de la Blache expuesto desde 1908, principalmente mediadas a través de su discípulo, Emmanuel de Martonne, o de Jean Brunhes.

 

Al principio del artículo decíamos que la reflexión esencial actual de la teoría geográfica, no sólo es por el problema de la unidad de la Geografía; parte de lo cual hemos discutido líneas arriba en torno al papel de la geografía necesaria pero no suficiente; sino lo comentaremos ahora brevemente por cuanto a la construcción del conocimiento científico geográfico.

 

La geografía fenomenista de Jesús Galindo y Villa es necesaria, tanto como la geografía fenomenista de las Descripciones de Hecateo; o las Maravillas, de las cuales es ejemplo clásico la obra de Marco Polo; o las Relaciones Geográficas del siglo XVI sobre el inicial conocimiento de América, o bien las Relaciones Geográficas levantadas a mediados del siglo XVIII bajo la coordinación de José Antonio Villaseñor y Sánchez, y que tan ásperamente le reclamaba unas tres décadas después José Antonio de Alzate y Ramírez; o las Síntesis Geográficas actuales levantadas, en este caso en México, por la Dirección de Geografía del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática.

 

En algunos momentos dados de la historia, el levantamiento de todo ello fue de tal necesidad y se hizo en tal abundancia (ya Varenio se inconformaba precisamente de ello), que su tarea se tomó como la ciencia misma de la Geografía.

 

Pero todo ello, por exquisito que sea, no es en lo absoluto suficiente para el conocimiento geográfico científico.  Es, por lo contrario, apenas eso: una condición de necesidad, con expectativas ulteriores.  Y en ello consiste precisamente el aspecto enunciado de la construcción del conocimiento geográfico.  Hacer esa geografía es parte del proceso: es, dicho en términos de la teoría del espacio, el conocimiento de las propiedades de los estados de espacio, que determinan los atributos del mismo; discusión de todo lo cual, es propia ya de otro lugar.

 



[a] Esto fue lo que inicialmente tratamos de demostrar en nuestra tesis de Licenciatura: Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento (1983), encontrando precisamente la insuficiencia, en el concepto de espacio, que descubrimos que operaría como categoría fundamental, y de donde surgió la tesis contrapuesta.

[b]      Siendo esta la tesis contrapuesta.

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Comentarios Bibliográficos en Geografía Teórica
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