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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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1 abril 2012 7 01 /04 /abril /2012 22:05

Federico Engels (1820-1895)Comentario a la, Introducción de Engels a, “La Lucha de Clases en Francia, 1848-1850”; 1850, de Marx.  Artículo, 2012 (2/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

02 abr 12.

 

En su tiempo, en ese 1895, Engels ajustaba su pensamiento a la realidad y concluía: “El que incluso este potente ejército del proletariado no hubiese podido alcanzar todavía su objetivo, y, lejos de poder conquistar la victoria en un gran ataque decisivo, tuviese que avanzar lentamente, de posición en posición, en una lucha dura y tenaz, demuestra de un modo concluyente cuán imposible era, en 1848, conquistar la transformación social simplemente por sorpresa”[1].  El golpe de Estado de Luis Bonaparte de diciembre de 1851, terminó con toda esperanza que aún quedaba en la socialdemocracia.  “El período de las revoluciones desde abajo se había cerrado, por el momento; a este siguió un período de revoluciones desde arriba”[2].

 

Luego Engels vuelve al análisis de los hechos históricos: Bismark, la guerra franco-prusiana, la insurrección de la Comuna de París y la estéril disputa entre blanquistas y proudhonianos, ninguno de los cuales dice Engels, sabía qué hacer.  Con la derrota de la insurrección de la Comuna de París en 1871, la burguesía creía haber enterrado para siempre la lucha del proletariado, y sin embargo, Engels expone que, por lo contrario, es de ahí de donde data el formidable ascenso de la lucha proletaria.

 

Pero, literalmente, punto y seguido, Engels pasa al análisis de la revolución completa del arte militar, y del proceso de depauperación que engrosa las filas del proletariado, hasta llegar al “primer gran servicio que los obreros alemanes prestaron a su causa consistió en el mero hecho de su existencia como Partido Socialista…”[3], cuya lucha para ese entonces, se centró en la consecución del sufragio universal, “transformándolo de medio de engaño que había sido hasta aquí, en instrumento de emancipación”[4].

 

Y Engels analiza cómo las formas de lucha en la rebelión misma habían cambiado: “la lucha en las calles con barricadas…, estaba considerablemente anticuada”[5].  Y en su reflexión en este punto ya de 1895, analizando el poder del armamento y organización de los ejércitos, frente a una gran masa proletaria necesariamente, en ese sentido, desorganizada, en una sociedad muy dividida en sus intereses, nos debe mover a una seria reflexión poco más de un siglo después acerca de los métodos de lucha.  “Así –dice Engels luego de analizar la inviabilidad ya de la lucha de barricadas y dadas esas condiciones–, la defensa pasiva es la forma predominante de lucha; la ofensiva se producirá a duras penas, aquí o allá, siempre excepcionalmente…”[6].  Y a ello agrega: “¿Comprende el lector, ahora, por qué los poderes imperantes nos quieren llevar a todo trance allí donde disparan os fusiles y dan tajos lo sables?  ¿Por qué hoy nos acusan de cobardía porque no nos lanzamos sin más a la calle, donde de antemano sabemos que nos aguarda la derrota?...”[7].  Y de esto último Engels deriva una conclusión esencial, necesaria a todas luces, pero difícil de que los “comunistas” anclados en las luchas de los años setenta del siglo XX lo acaben de entender: “Para que las masas comprendan lo que hay qué hacer, hace falta una labor larga y perseverante.  Esta labor es precisamente la que estamos realizando ahora, y con un éxito que sume en la desesperación a nuestros adversarios”[8].

 

Entonces la lucha se centraba en el sufragio universal, y Engels analiza el proceso del crecimiento de la lucha en función de la consecución de la masa votante, la cual estaba amenazada con llevarla al choque con las tropas y a la sangría como la de 1871.  Poco más de un siglo después, la masa votante está formada por todos, la propia burguesía llama a ello; luego, ha dejado de ser táctica central de lucha. Qué sigue: ahí la necesaria reflexión bajo las nuevas condiciones.

 

Finalmente, Engels se refiere a todas la medidas represivas puesta en juego por la burguesía, y llama a dejarlos que lo hagan y a no caer en la provocación de la lucha callejera, al fin dice Engels: “¡La ruptura de la Constitución, la dictadura, el retorno al absolutismo, regis voluntas suprema lex! (la voluntad del rey es ley suprema).  De modo que, ¡ánimo, caballeros, aquí no vale torcer el morro (la boca), aquí hay que silbar!”[9].  Enorme lección histórica para el presente.

 

Y Engels termina su Introducción, refiriendo como ejemplo de esa lucha perseverante, el ejemplo de la lucha del cristianismo en las épocas de Dioclesiano y Constantino.

 



[1]        Ibid. p.680 (subrayado suyo).

[2]        Ibid. p.681.

[3]        Ibid. p.683.

[4]        Ibid. p.683.

[5]        Ibid. p.685.

[6]        Ibid. p.685.

[7]        Ibid. p.687.

[8]        Ibid. p.689.

[9]        Ibid. p.690.


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
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