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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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4 noviembre 2012 7 04 /11 /noviembre /2012 23:04

El Por Qué del Dónde 6Comentario a, Teorías, Leyes y Modelos en Geografía, 1983, de D. Harvey.  Artículo, 2012 (3/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

12 jul 12.

 

El principio de subjetivismo en Harvey, lo lleva a considerar a la filosofía como un asunto de posibles verdades científicas objetivas, sino de creencias, por lo que –continúa Harvey–: <<considerar más “el soporte subjetivo de esta filosofía de la geografía”, y pasar a considerar su utilidad”[1]; y, no obstante, Harvey procederá a hacerlo con rigor lógico.

 

Sin embargo, esa es también la razón por la cual Harvey va a distinguir, siendo para él de primordial importancia, entre el filósofo y el metodólogo.  El primero nos dará –dice Harvey– un sistema de creencias y valores, y el segundo, la lógica de la explicación en geografía.  Y este criterio lo llevará a una contradicción de principio: “…la adopción de un enfoque metodológico –apunta Harvey–, no lleva consigo necesariamente la adopción  de la correspondiente postura filosófica”[2].  Y es que, si Harvey no nos hubiese expuesto los supuestos filosóficos de que parte, nos hubiese puesto en un doble problema: primero tener que inferir cuáles eran éstos; y segundo, con base en ello, hacerle la crítica consecuente.  De donde se sigue que un “enfoque metodológico” necesariamente, se define a partir de la correspondiente postura filosófica, y el propio Harvey, unos párrafos más adelante, en esa contradicción, afirma: “postulados sin filosofía no tienen, por tanto, sentido”.[3].  De otro modo, sería ocioso, sería una mera erudición intelectualoide, el que el mismo Harvey insistiera tanto en la fundamentación filosófica del método.

 

Pero ese principio subjetivista en el análisis lo va a llevar a un defecto más esencial: “Ya hemos apuntado la esterilidad de la geografía sin objetivo –apunta Harvey–.  Veremos…, que no es posible evaluar la mejoría de los métodos prescindiendo de sus objetivos y de su propósito.  Veremos también, que la elaboración de una teoría, asimismo elemento clave en el proceso explicativo, depende en grado sumo de los objetivos especulativos que se hayan fijado los propios geógrafos”[4].

 

Para Harvey, pues, bajo el principio del subjetivismo, el criterio de objetividad en la ciencia se establece por convencionalidad en la comunidad científica, y de ahí que las demás tareas de la ciencia quede en igual situación.  Pero, más aún, como se ve de la última cita, Harvey reduce incluso el supremo objeto de estudio, a manera de objetivos operativos, por demás, fijados a su vez al arbitrio de la subjetividad.

 

Y fijado así el marco de referencia filosófico, sobre ese fundamento Harvey pasa a una segunda parte para discutir el método y la explicación en Geografía.

 

Para Harvey, correctamente, la explicación científica queda dada en el rigor lógico: “la estructura lógica de la explicación constituye nuestra preocupación principal actual…”[5], en el entendido, según el mismo Harvey, de que nada hay en el silogismo, que no sepamos previamente: “El problema que plantea los sistemas deductivos de explicación es que la deducción no prueba, en sí, nada que no sepamos ya”[6]; de donde se entiende que Harvey no reconoce en el silogismo el hecho mismo de la síntesis del conocimiento nuevo que en dicho silogismo, con el rigor de las reglas de la lógica, es afirmado en su demostración (es decir, en donde ciertamente hay algo que ya se sabe, pero con la diferencia de que en el silogismo se afirma y demuestra como un conocimiento nuevo).  De ahí que identifique hipótesis y teoría, con la diferencia, en un momento dado, de un mayor grado de generalidad, y no como el movimiento de la hipótesis a un mayor grado de certeza en el proceso del conocimiento verdadero.

 

Dadas esas divergencias idealistas y subjetivistas en Harvey, lo que quizá sea el aporte más significativo de su obra, es el mostrar el atraso de la geografía en cuanto al método de explícita negación oscurantista, que se fue haciendo tanto más explícita, cuanto más avances en la aportación teórica.  A partir de 1992, en el seno del IX Encuentro Nacional de Estudiantes de Geografía en México, abiertamente se rechazó la teoría, bajo el absurdo e irracional argumento de que: <<ello sólo los confundía más>>.

 

De ahí en adelante, y más aún luego de las actuales condiciones sociales que se empiezan a vivir en el país luego de 1994, esa “teórica" declaración oscurantista se transformó en sistemática práctica oscurantista (bajo plagio y usurpación de nuestras ideas, se deformó lo que proponíamos, y todavía más, poco a poco se transitó subrepticiamente, de la ciencia y del método de la ciencia de la modernidad –esa ciencia y método galileano-kepleriano y baconiano-cartesiano–, al llamado “paradigma de la <<posmodernidad>>” en donde la geografía ha quedado justificada, reduciéndola a un mero “saber literario” acerca de la Tierra, a través de las múltiples ciencias que tienen que ver con ello.  De ello ya no se desprenden conocimientos que dan un saber riguroso y verdadero, sino, por lo contrario, ella misma constituye un “conjunto de saberes”, de cuya dialógica se desprende un conocimiento consensuado y válido en ese sentido (sin importar que sea o no verdadero).  Y, paradójicamente, ya en los fundamentos idealistas subjetivos de Harvey de los años sesenta, se plantean así las cosa, si bien, aún en el contexto de la ciencia.  Lo que hace poco más de cuarenta años ya era preocupante para Harvey, y no obstante él mismo lo propiciaba, hoy ya es una abierta tragedia en geografía.



[1]        Ibid. p.29.

[2]        Ibid. p.31.

[3]        Ibid. p.32 (y cuesta trabajo entender cómo puede cometer una contradicción tan flagrante, cuando en un párrafo se afirma una cosa y apenas unos párrafos después se afirma lo opuesto).

[4]        Ibid. p.31.

[5]        Ibid. p.67.

[6]        Ibid. p. 59.


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