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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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25 agosto 2013 7 25 /08 /agosto /2013 22:01

I-Congreso-del-Calentamiento-Global.jpgComentario al, Primer Congreso del Centro de Estudios de la Complejidad, con el Tema: “Mitigando el Calentamiento Global”.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http:espacio-geografico.over-blog.es/

15 ago 13.

 

El Congreso, por demás, histórico, pues ha sido el primer Congreso del “Centro de Estudios de la Complejidad”; tuvo lugar en un solo día, el 15 de agosto de 2013, en el Auditorio del Museo de Ciencias de Morelos, convocado por el “Centro de Estudios de la Complejidad”, con el apoyo de cinco instituciones más.

 

Con la temática acerca de la “mitigación del calentamiento global”, la conferencia inaugural: “Importancia de la Mitigación del Calentamiento Global”, fue ofrecida por el Dr. Luis Pérez Tamayo (filósofo), quien puso énfasis en la problemática que se deriva de la misma organización del régimen capitalista, para cuyos intereses económicos y políticos de sus 700 consorcios monopolistas, el problema ambiental es incompatible.

 

Una segunda conferencia fue expuesta por el Dr. Antonio Sarmiento Galán (matemático): “Avances del 5° Informe de Evaluación del IPCC (Art. 5)”, cuyo énfasis en un trabajo ampliamente documentado, estuvo en: 1) real y objetivamente es demostrable un proceso de calentamiento global, 2) el calentamiento global no es natural, sino eminentemente antropogénico, 3) no se ha hecho nada de lo comprometido en reuniones y acuerdos internacionales sustentados en modelos del problema dados hasta antes de 2007, dependientes de la “ganancia máxima”, y 4) se ha llegado ya a un punto crítico por el que, si en este momento son aplicadas rigurosamente las medidas de mitigación, sus primeros tenues efectos se empezarían a ver hasta el 2030, en que, para entonces, las tendencias normales muestran que se alcanzará, no obstante, los 2°C de elevación de temperatura (cuya referencia dicho autor la ubica, incluso, a fines del siglo XIX, pero sin gran alteración hasta el inicio de los años setenta del siglo XX), y en tanto que esas políticas de mitigación tardarán aún en operarse, los resultados podrían llevar al incremento de 4°C para el 2080, haciéndose ya irreversible el proceso (velada expresión referida a trágica extinción de la especie humana).

 

Al respecto de las políticas públicas para enfrentar el problema, la Dra. Karla Cedano y el Dr. Manuel Martínez, presentaron el trabajo: “Políticas Públicas para la Sustentabilidad”, de la cual, ante la realidad, quedó un dejo de desesperanza, ya no se diga para enfrentar el problema, sino menos aún para resolverlo, poniendo énfasis en la propuesta de nuevos modelos de previsión del desarrollo.

 

En el cierre de la sesión matutina, el Dr. Fabio Manzini, presentó el trabajo: “Cambios a la Estrategia del Banco Mundial para la Mitigación del Calentamiento Global Antropogénico”.  Un interesante trabajo en el que, con lujo de detalles se mostró el catálogo de los gases de efecto de invernadero, correlacionada su fuente de emisión, porcentajes, y medidas a tomar para su mitigación, con su equivalente en inversión, en un contexto ecológico, que particularmente mostró que, de aplicarse tales medidas en este momento (2013), los efectos de control de esa mitigación –coincidente con el Dr. Antonio Sarmiento– no se empezarán a ver sino hasta el 2030.

 

Por la tarde, abrió los trabajos la plática del Dr. Braulio Hornedo (filósofo), quien presentó el tema: “Un Bosquejo Histórico de la Evolución del Pensamiento Complejo”.  En realidad, básicamente se redujo a comentar su origen, atribuyendo tal “pensamiento complejo” a Tales de Mileto en su filosofía hilozoista (la animación universal de la materia), comentando luego las ideas metafísicas de los padres de la iglesia en el Medievo, en particular de San Benito y de Hugo de San Víctor, acerca de los “sentimientos de amor en la materia inorgánica”, criticando severamente los conceptos de “progreso” y “desarrollo”, de “conceptos malditos”; planteando la ya total desesperanza, ante nuestra segura extinción como especie, siendo necesario, ante ello, el dejar actuar a la naturaleza en “su sabiduría”.

 

Luego vino una serie de conferencias de la Mesa de Trabajo de la “Red Mexicana de Justicia Socioambiental”, sobre el análisis y puesta en marcha del “Programa de Acción Ante el Cambio Climático en el Estado de Morelos”, conferencias que en su conjunto mostraron la urgente necesidad de mostrar acciones (entre las cuales, a decir de una conferencista, “sea la revolución o como se le llame”).

 

 

 

Nuestras Conclusiones.

 

I  Respecto del tema del calentamiento global como tal.

 

1        El fenómeno del calentamiento global es real.

2        La causa del calentamiento global se centra en el exceso de “gases de invernadero” de generación antropogénica.

3        Para el 2030, aceptando los datos expuestos, se alcanzarán los 2°C (con un ascenso del nivel medio del mar que alcanzará los 4.3 m, y para los 2050, se llegará a los 3°C (con un ascenso del nivel del mar de hasta 6 m), de modo que para los 2080, se llegará a los 4°C (con un ascenso del nivel del mar cercano a los 10 m).

4        La paradoja en la contradicción de datos entre los conferencistas acerca de si la precipitación pluvial muestra una tendencia creciente o decreciente, intuimos, en una “vista de geógrafo”, que ambas posiciones están en lo correcto, en tanto se considere un movimiento en los elementos del espacio terrestre, pues la contradicción se da en tanto el fenómeno se observa en un espacio terrestre estático (asunto de investigación).

 

 

II  Respecto del análisis no-marxista.

 

1        Haciéndose la crítica a los trabajos desde la “Cumbre de Río”, se establecen correctamente las causas y su atribución al sistema capitalista en su política de “ganancia máxima”.

2        No obstante se ubican las causas en las políticas económico-sociales del régimen del modo de producción capitalista, no se habla, por ello, de soluciones reales, sino tan solo de la “mitigación” del fenómeno adverso, concediendo al capitalismo en su existencia, y juzgándolo perfectible a favor de la sociedad.

3        Ante la alternativa única de la “mitigación”, el fundamento (filosófico), es la “adaptación” (un evidente autoengaño).

4        Puede preverse que, dada la creencia en la  perfectibilidad a favor de la sociedad del mismo modo de producción que provoca el fenómeno, desde esta intelectualidad no hay más posibilidades que el limitarse al conocimiento del fenómeno mismo.

 

 

III  Respecto del conflicto ideológico entre la parte convocante del Congreso (el “Centro de Estudios de la Complejidad”), y el análisis científico del fenómeno.

 

1        Al parecer, naturalmente, una exigencia fue tratar el problema en términos del concepto de “complejidad”.

2        En el tratamiento del caso en términos del concepto de la “complejidad”, se dieron  dos posiciones: 1) la de la “complejidad” como categoría de la ciencia de la modernidad, que reconoce la realidad objetiva y la posibilidad de desentrañar las causas y esencia de las mismas con la esperanza de resolver su adversidad; y 2) de la “complejidad” como categoría del conocimiento en el “saber”, según la “posmodernidad”, en la que la realidad objetiva está a tal punto “trenzada” y amorfa, que es imposible conocerla en sus causas y esencia, no habiendo, ante este fenómeno, en consecuencia, más esperanzas de frente a su adversidad (por lo cual, en todo caso, habría que –como San  Benito–, renunciar a todo (en una larga letanía de “Bienaventuranzas a aquellos que…”, que se resumen en “Bienaventurados, aquellos pobres de espíritu…”).

3        Por estas dos posiciones, sus fundamentos gnoseológicos en la interpretación de la realidad, se dieron así, por una parte, un positivismo tardío o postpositivismo dado en el racionalismo crítico, en nombre de la ciencia de la modernidad; y por otra parte, una metafísica kantiana fenomenológica, en nombre del “saber”, de la “posmodernidad”.

4        Sin duda, no obstante no más de un centenar de asistentes, el evento fue exitoso como tal.  Sin embargo, al haber tenido el propósito del tratamiento ambiental bajo la categoría de la “complejidad”, en ese propósito el resultado se desdobla: para el desencanto de los “posmodernistas”, el tratamiento de la categoría de la “complejidad” se hizo, por la totalidad de los conferencistas, a excepción de la parte convocante, en términos de la una realidad objetiva desentrañable, cognoscible en sus causas y esencialidad, de lo cual depende el hecho previsorio de la “mitigación”  (por lo menos), como solución al problema del calentamiento global antropogénico.

Resultó así, un duro golpe de la ciencia y del método de la ciencia de la modernidad en su resistencia al avance del oscurantismo, asestado a la metafísica de la “posmodernidad”, que apenas daba en este su “Primer Congreso del Centro de Estudios de la Complejidad”, su primer paso, enfrentándose éste a su estrepitoso fracaso.

 

 

IV  Respecto de la presencia del geógrafo y la Geografía.

 

1        No sabemos si en el centenar de asistentes del auditorio haya habido otro geógrafo aparte de nuestra persona, pero seguro es que entre los expositores, no hubo ni el menor asomo de ello.

2        No obstante, una reiterada demanda de los conferencistas de diversas especialidades, fue la necesidad de disponer del Atlas de Riesgo, del cual, si no se carece del todo, sí se hace evidente su desfasamiento y pérdida de actualización (y más aún, por defecto, en el nivel de las escalas trabajadas), de donde la sugerencia de una conferencista, de trabajar en situaciones puntuales.

Al respecto, cuando en 2010 hacíamos un estudio geográfico de base mercadotécnica para una institución educativa, especialmente consideramos esa “geografía del riesgo”, de donde pudimos valorar lo altamente dinámico de los factores de los mismos; ya por lo cambiante de ellos, ya por el sopesamiento constante de posibles escenarios.

De ahí que, efectivamente, para este caso, no hay pesado libro de mapas a pequeña escala (en la tendencia de 1:10n) de lomo cosido y gruesas pastas que valga.  Apenas encuadernado, si no es que antes, ya ha perdido actualidad y pasa a ser un libro de biblioteca y no un documento de análisis sobre la mesa de trabajo.  Más que ese pesado Mundo que el  mismo Atlante se negaba a sostener, no haciéndolo sino como castigo de Zeus,, es necesario, en este caso, el empleo de los  mapas a gran escala (de tendencia 1:1) en protectores asegurados en carpetas de argollas, fácilmente manipulables para el análisis del espacio terrestre, y, en este caso, de la sutil interacción de los estados de espacio que determinan el ambiente.

3        Ante esa carencia, a la falta de la presencia del geógrafo y la Geografía, sentimos el impulso de responder a esa necesidad social urgente.  Sin embargo, la necesidad de finiquitar el objetivo último (por nuestra parte), de nuestra investigación y aporte en el campo de la geografía teórica (terminar la historia general de la Geografía en esa respuesta a “Qué es la Geografía”; terminar la historia de la Geografía en México para comprender cabalmente por todos los geógrafos nuestro momento histórico; y finiquitar la formalización teórica de la “teoría del espacio geográfico”, sin la cual esos mismos análisis son ya muy  limitados), nos reducimos a cumplir con el propósito de nuestra asistencia a dicho Congreso, con no más fin que comprender la veracidad o no del fenómeno del calentamiento global y sus expectativas.

4        En lo personal, lo hemos dicho reiteradamente, nuestro tiempo (nuestro tiempo personal) se acabó, sólo hemos venido poniendo en orden todas nuestras contribuciones.

Pero por los resultados de este Congreso, al parecer, a la sociedad humana también se le  acabó el tiempo.  Si bien en broma como para suavizar el impacto, no dejó de reiterarse que: 1) la situación ya es irreversible, y 2) así, ante ello, “para los que sobrevivan” (y aludiendo al grupo de jóvenes asistentes), es que se dejan estos conocimiento científicos.  Y por lo que entendimos, el punto de colapso ambiental tiene ya una fecha muy precisa: el verano, mayo, del 2020, en que, en esa fecha, finalmente, todo el hielo del Ártico se derretirá.

El problema no es, pues, un asunto “del futuro”, sino ya del mismo momento presente, en que ya nos encaminamos, en ese proceso de deshielo de los Casquetes Polares, a poco más de un lustro de esa situación (sí, y sólo sí, lo dicho sea cierto; pero muchos investigadores son coincidentes).

5        Sin la aberración hasta lo obsceno de parecer sensacionalistas y alarmistas, sino más bien ubicándonos como intelectuales en la responsabilidad de una conciencia social, creemos que, dado el alto grado de veracidad de todo lo dicho, debe oprimirse ya el “botón de alarma”: vamos ya, a no más de siete años, al punto de colapso del sistema ambiental terrestre, que si por muchos hay resistencia a “oprimir ese botón” hasta el sacrificio en la existencia de la especie), básicamente es porque están conscientes de sus implicaciones, en las que no se trata de atenuar o “mitigar” el problema en una falsa “adaptación”, sino de lo que se trata es de resolverlo atendiendo a sus causas: la necesaria conversión de la manera de producir los bienes materiales de la organización social actual; en donde todo, desde el amor hasta los recursos naturales, son mercancía, de la cual hay que obtener la “máxima ganancia”, en una ética del individuo por el individuo  mismo; para pasar a una organización social en que el modo de producir y distribuir dichos viene materiales para su subsistencia, se haga de manera planificada, bajo una doctrina social, de culto a la sociedad misma, en la que, regidos bajo otra ética, el progreso y el desarrollo del individuo, no sea más ni sea menos, que el progreso y desarrollo de la sociedad en su conjunto, independientemente de las capacidades mismas de ese individuo que en una nueva ética, sin dejar de ser en toda su potencialidad, habrá de subordinarse a los intereses de la  sociedad.

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
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