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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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8 abril 2012 7 08 /04 /abril /2012 22:05

Karl Marx (1818-1883)Comentaro a, El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, 1851; C. Marx.  Artículo, 2012 /1/2) 

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

http://espaco-geografico.over-blog.es/

09 abr 12.

 

Con su obra La Lucha de Clases en Francia, inmediatamente anterior a esta, El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, que ahora aquí comentamos, Marx demostró no sólo su interés por la historia y acontecimientos políticos de Francia, sino, en función de ello, demostró el profundo conocimiento que tenía como para explicar en lo inmediato los acontecimientos, sus causas y sus consecuencias.  No era casual, pues era evidente que en Francia, históricamente, habían ocurrido hasta entonces los principales acontecimientos y transformaciones sociales y, en consecuencia, del desarrollo del pensamiento político y social.

 

Marx empieza su escrito con un pasaje que hace la síntesis de todo el trabajo que ahí redacta: “Hegel –explica Marx– dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces.  Pero –continúa Marx– se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”.

 

Cuando uno, tomando metodológicamente como marco teórico el marxismo, hace interpretación de la historia, no puede dejar de observar a cada paso tal hecho, saltando a la vista con ello esa parte oculta a la observación común, ya del cualitativo conflicto social crudo, ya de ciertos cuantitativos intereses políticos de fondo, viéndose ahora esas hechos de cantidad que maracan que maracan aquellas transformaciones cualitativas de la sociedad.  Se descubre así, no la analogía de los acontecimientos, sino la ley de los procesos sociales.

 

Lo que hace esa ley como algo en común entre dos hechos tanto en el tiempo como en el lugar, es precisamente lo que Marx expone ahora justo en el segundo párrafo de su escrito: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuetran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado”.

 

De ese modo, uno se encuentra ahí con esta idea esencial: “Cromwell –dice Marx– y el pueblo inglés habían ido a buscar en el Antiguo Testamento el lenguaje, las pasiones y las ilusiones para su revlución burguesa.  Alcanzada la verdadera meta, realizada la transformación burguesa de la socieadad inglesa, Locke desplazó a Habacuc”.  Por ejemplo, en el momento en que redactamos las líneas de este comentario a la obra de Marx, en México vivimos el proceso electoral presidencial; el candidato de “las izquierdas” (una gama que va del pensamiento reformista pequeñoburgués más simple, al irremediablemente oculto, dadas las circunstancias, comunista de antaño), ha promovido como organización la subliminal y místico-metafísica “Morena” (acrónimo del “Movimiento Regeneración Nacional”, con lo que, en diminutivo, se alude a la Virgen de Guadalupe), y se ha pronunciado en su discurso por la idea socialista utópica-cristianoplatónica, de regenerar la sociedad en una “República Amorosa”.  Políticamente, he ahí no más que una “posible” estratagema táctica para ganar votos en una sociedad guadalupana y conservadora; ya en el poder, dispuesto a la transformación social real, bien con la figura de Marx se podría sustituir a la de Cristo.  Y todo ello, políticamente, es enteramente válido; pero más aún, en su deterinación histórica, absolutamente algo de necesidad: justo esa esencialidad de la ley histórica por la cual las condiciones materiales de la sociedad determinan el hacer del ser humano.  Y de este modo, más temprano que tarde, la organización social socialista, habrá de sustituir a la organización social actual capitalista, por no más que un hecho de necesidad.

 

En El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, Marx analiza como idea central el coup de tête (el golpe de Estado), de Luis Bonaparte, ejecutado el 2 de diciembre de 1851 (en el calendario francés de la revolución: el 18 Brumario); y más allá del dato histórico para el historiador, está el hecho político para el análisis político omnipresente como experiencia histórica.  Así, lo importante en la enseñanza de Marx, no está en la erudición narrativa del hecho histórico, sino en lo que políticamente el hecho histórico enseña.

 

Y ese hecho histórico a lo que se refiere –dice Marx– es a cómo los franceses: “No sólo obtuieron la carictura del viejo Napoleón, sino al propio viejo Napoleón en caricatura, tal como necesariamente tiene que aparecer  a mediados del siglo XIX”, primero como tragedia, luego como farsa.  Ello lo vivimos en México con la dinstía “Velázquez de León”, uno como tragedia en un virreinato que buscaba modernizarse a fines del siglo XVIII, y el otro, en su homónimo nieto, como farsa en su colaboracionismo con el Imperio francés de Maximiliano; o en un Porfirio Díaz en su tragedia como juarista con su Plan de Tuxtepec, y él mismo en su farsa como dictador hasta 1910.  Pero, fialmente, también, en un constitucionalismo que emerge como tragedia tras la derrota del proletariado en la Revolución de 1910-1917, y que acaba como farsa en el sexenio conservadurista con coqueteos golpistas, al igua que Luis Bonaparte, de Felipe Calderón en el 2012.  ¿Este, incluso, se ha valido de la organización de las mafias del narcotráfico, de manera semejante como Luis Napoleón lo hizo organizando su lumpen “Sociedad el 10 de Diciembre”?

 

Un presidente, pues, que vuelve a atrás la propia democracia liberal burguesa, igual que, como expresa Marx respecto de Luis Bonaparte: “escamoteada por la voltereta de un jugador tramposo…” que no derriba el “autoritarismo”, “…sino las concesiones liberales mismas que le habían sido arrancadas por seculares luchas”.  Y con Marx, que rescata el Artículo 45 de la Constitución Francesa de 1851, tenemos que repetir parafraseando: <<frère, il faut mourir! (<<Hermano, hay que morir!>>); tu poder acaba el primer sábado del hermoso mes de diciembre del sexto año de tu elección>>; y a lo que tenemos que agregar: <<…de una elección por fraude>>.

 

       Marx, C; El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, 1851; Obrs Escogidas en Un Tomo; Progreso, Moscú-Ediciones de Cultura Popular; México, 1970; p.95.

       Ibid. p.95.

       Ibid. p.96.

       Ibid. p.97.

       Ibid. p.97.

 



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