Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

5 agosto 2012 7 05 /08 /agosto /2012 22:03

Velero IndicopleustesConciencia del Momento Histórico del Desarrollo de la Geografía en México (1/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

30 jun 12.

 

La geografía “oficial” institucional; “fenomenista y literaria”; que tuvo en Ritter y Humboldt en la primera mitad del siglo XIX a sus máximas expresiones, y a partir de donde comenzó a declinar sin poder encontrar sus fundamentos como “geografía fenomenista”, en el método científico de la ciencia de la modernidad (o huyendo espantada cuando con De la Blache, y más aún con Hettner, se había, finalmente, encontrado con ellos, aun cuando en una “geografía espacista”); y de una “geografía fenomenista”, como la caracterización de sus esenciales preocupaciones, con tintes positivistas, que ya no pudo sobrevivir más alá de fines del siglo XX, ha transitado en los últimos tres lustros, sin abandonar su culto a los fenómenos, a una “geografía literaria”, como ahora la denominamos, dado el conjunto de sus postulados y propósitos preeminentemente subjetivos, en el contexto de la llamada “posmodernidad”; que satisface, ya no al concepto científico riguroso, sino sólo al “saber divulgativo” con fines de cultura (con la infinita contradicción en aquellos que aún pretenden defenderla como ciencia en esas condiciones, en la que, cuanto más profundiza en las ciencias particulares, tanto más hace esa ciencia especial, como cuanto menos geografía reivindica, lo cual acaba, o identificando con los conocimientos científicos más insospechados, o indefinida; repitiendo una y otra vez, esa profunda discusión dada desde mediados del siglo XIX, pero resuelta a fines del siglo XX; y donde, quien así lo pretende, tendrá que empezar por corregir la pueril definición tautológica de la “ciencia del espacio, en donde el espacio, es el espacio…”, con la particularidad subjetiva de ser  “socialmente construido”, en que hace quince años fundamentó esa geografía; amen de luego tener que criticar todo el absurdo subjetivista de la “posmodernidad”).

 

Frente a esa “geografía literaria”, “posmoderna”, “oficial” institucional, como “ciencia burguesa” en tanto al servicio del capital ya obsoleto, se erige nuestra geografía como una “ciencia proletaria”, de ideología socialista, al servicio de la sociedad, que explícitamente, en el reiterado esfuerzo en que cada vez intenta hacerlo mejor y de manera mas completa, se define como una ciencia que pretende alcanzar esa rigurosidad en le método científico de la ciencia de la modernidad ilustrada.   En ese sentido, se funda en el principio de historicidad, por el cual se entiende, no sólo en la misma línea de pensamiento, sino incluso del conocimiento positivo rescatable en el ámbito mismo de esa “geografía literaria” y sus antecedentes.   Se sigue así, como una síntesis lógica de los esfuerzos de abstracción y generalización teórica dados ya desde De la Blache y De Martonne, a Hettner, pasando por las propuestas de Riábchikov y Sáenz de la Calzada, para culminar en los trabajos de José C. Martínez Nava y nuestros, en los cuales aplicamos consecuentemente la dialéctica materialista a la ciencia de la geografía.

 

Tuvo que ser así, y en el autor de estas líneas, no por jactancia (ya la historia dirá, si es que algo tiene qué decir), sino porque se reunieron en nosotros una enorme serie de condiciones que en su conjunto, ellas, y sólo ellas, lo posibilitaron.

 

En primer y eminente lugar, necessitate statu, condición de necesidad ineludible, nuestro origen de clase proletaria que nos dio unas condiciones materiales de vida que determinó nuestro pensamiento en una específica y privilegiada interpretación del mundo.  En segundo lugar, el habernos formado intelectualmente en un país más o menos avanzado del Tercer Mundo.  En tercer lugar, el haber asimilado de manera natural dadas nuestras condiciones de clase social, la dialéctica materialista, aplicándola consecuentemente a la interpretación del mundo que nos rodea, y en particular, al hacer de la ciencia de la geografía.  Elaboradas independientemente entre sí, ya nuestras tesis de grado de Licenciatura; “Geografía: Fundamentos de su Teoría del Conocimiento” (1979-1983; Luis Ignacio Hernández Iriberri); y “El Método Dialéctico como Método de la Geografía” (1985; de José C. Martínez Nava); a más de ser los primeros en abordar la problemática de la geografía teórica en casi siglo y medio de existencia de la Geografía institucionalizada, lo hicimos en el marco teórico gnoseológico de la dialéctica materialista o marxismo.  Entre esas otras condiciones que posibilitaron una interpretación correcta, fue el momento histórico que nos tocó vivir, dado en una transición de tres décadas.

 

Lo que explica que esa síntesis lógica del conocimiento geográfico se haya dado en nosotros y no, por ejemplo, en algún geógrafo de la renombrada Unión Soviética, fuente misma de nuestras lecturas sobre el marxismo y nuestra identidad socialista, estuvo en el hecho de que allá operó  con suficiente éxito aquella “geografía fenomenista”, dada la necesidad imperiosa de un conocimiento de conjunto, allí donde aún había enormes carencias de especialistas, para las urgentes políticas de planeación económico-social.  La Geografía, tal como estaba, no sólo se resolvió con éxito, sino como un conocimiento aplicado y operativo directo en las necesidades del Estado; no hubo necesidad de geografía teórica alguna.

 

Más aún, lo que pudiera haberse discutido al respecto en aquellos años treinta a ochenta (los trabajos de planeación comenzaron en 1925, y dirigidos a sectores específicos y no aún como políticas económicas de conjunto), pasaría necesariamente por las tesis de De la Blache-De Martonne y de Hettner; pero frente a una “geografía fenomenista” exitosa soviética, las disquisiciones teóricas de De la Blache se habrían visto como producto de la “crisis de la ciencia burguesa”; y particularmente respecto al alemán de os años de entreguerras y ya en su madurez y obra más importante  en el lapso de ascenso del nazismo, Alfred Hettner, se hace, evidentemente, el resurgimiento de la “ciencia nacionalista” que otrora enfrentó a la “ciencia inglesa” newtoniana, y la “ciencia francesa” cassiniana, pero que en el caso de Hettner no sólo era enfrentar la “ciencia alemana” en general, sino una “ciencia alemana de un Estado nazista”, esto es, altamente politizada e ideologizada, que aún en los primeros años de la década de los cincuenta, bajo la filosofía oficial norteamericana, el pragmatismo, Fred K. Schaefer criticó, severa, pero falsa e inconsecuentemente, ya no bajo los prejuicios de una “ciencia nacionalista”, como bajo los prejuicios ideológicos en contra del marxismo.

 

 


Compartir este post

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Historia de la Geografía en México
Comenta este artículo

Comentarios