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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 octubre 2010 3 13 /10 /octubre /2010 23:02

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010 

Cosmas Indicopleustes; la Primera Representación

del Espacio Geográfico Tridimensional:

  Reconstruyendo su Teoría.  Ensayo, 2010 (2/5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 18 oct 10.

 

 

La conjunción de los estados de espacio,

en su relación con el campo de gravedad

determinado por la masa lítica.

 

Si seguimos a Indicopleustes en su idea de la representación del espacio geográfico tridimensional, éste, primero ha tenido que sacar del Arca de la Alianza las “Tablas de la Ley”, la “Vara de Aarón”, y el “Pan de Maná” (posteriormente, sin que nos signifique nada más que elementos de la cultura hebrea, por definición, volverán a estar en su representación a escala); extraído ello, el Arca, por lo tanto, en un principio, constituirá un espacio tridimensional vacío.

 

Ahora, debemos decir: geógrafos, estudiosos del espacio geográfico, entended: cuando se dice “espacio geográfico”, no se está dando a entender “el ámbito de lo geográfico”; sino eso: el espacio, en su particularidad no cósmica, sino terrestre.  El espacio es un atributo físico objetivo de la realidad objetiva, es un “algo” concreto; no un mero concepto subjetivo para el entendimiento cómodo de las cosas.  Ese “espacio atributo físico de la realidad”, filosóficamente es entendido como una “forma de existencia de la materia”, tanto por sus propiedades de espacialidad en el caso de los estados discretos, como por su naturaleza en las transiciones a partir del estado continuo.

 

El error de entender el concepto de “espacio geográfico” como el “ámbito de lo geográfico”, entendiendo por “lo geográfico” a los fenómenos naturales y sociales; está en que se suplanta lo terrestre en su extensión como lo que connota lo geográfico en general, con lo geográfico entendido exclusivamente como el medio dado por el conjunto de los fenómenos naturales y sociales.  Con ello se produce, en consecuencia, un error lógico de falsa identidad, en el cual se está identificando “espacio geográfico”, con “medio geográfico”; o, dicho de otro modo, se está identificando “espacio terrestre”, con el conjunto coexistente de los “fenómenos naturales y sociales”; que en esa falsa identidad, produce el error lógico denominado <<introducción de un cuarto término>>.

 

Luego, como consecuencia de esa falsa identidad, el geógrafo, diciendo estudiar el “espacio geográfico”, o el “espacio terrestre”, estudia, por defecto, “el medio geográfico” o “el ámbito de los fenómenos naturales y sociales”.  En su máxima simplificación, resulta que el geógrafo, diciendo estudiar el espacio (lo que de momento eso sea), estudia los fenómenos ya naturales o bien sociales; y acaba así, desprendiéndose de su propia identidad, para habilitarse en la especialidad estudiosa del fenómeno específico.  Lo último que le queda de fundamento teórico para justificar su existencia como geógrafo, es definir a la Geografía, subjetiva o arbitrariamente, como un “sistema de ciencias”, más precisamente, como una “ciencia social de síntesis de un sistema de ciencias”, y a su objeto de estudio, como el “espacio humanizado”, esto es, definiendo al espacio no como lo que es objetivamente, sino como el hecho subjetivo de su condición humanizada; y peor aún, en términos del “ámbito de lo social o humano”; con lo que la Geografía acaba siendo una especie de ecología humana, o sociología gráfica, y el geógrafo un estudioso del fenómeno socio-natural en mapas.

 

El espacio, el espacio como tal, entonces, es en principio, el estado vacuo en que Indicopleustes ha dejado el Arca de la Alianza.  No es un espacio en estado de vacío absoluto, pues en él no pueden dejar de existir, por ejemplo, los campos gravimétrico, térmico, o magnético.

 

 Carta-de-Indicopleustes-1.jpg

El vacuum en su representación tridimensional en el “Arca de la Topografía Cristiana”, y en su base cartográfica reducida a una proyección bidimensional.

[Fuente: “Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http://espacio-geografíco.over-blog.es/]

 

 

Luego, Indicopleustes comienza a integrar, elemento a elemento, su espacio geográfico o “Topografía Cristiana” (y, como consta en la Biblia, para ser consistentes con el contexto teórico e histórico tratado, ni Dios creó el mundo de una sola vez; de ahí que el pobre mortal de Cosmas no sólo tenga que ir por partes, sino, en cargo de pecado por pretender ser como Dios o más que Dios, está obligado a ello).

 

E introduce un primer objeto.  Ese objeto, en sí mismo, es un espacio, un pequeño espacio lleno o espacio pleno, y como tal, denominado “espacio discreto”.  Al distinguirse en su naturaleza éste de otros posibles espacios discretos, su concepto se generaliza como “estado de espacio discreto” o simplemente “estado de espacio”.

 

Geográficamente, la pregunta no es <<qué introduce Indicopleustes>>, sino, <<dónde introduce Indicopleustes “algo”, lo que ello sea>>[*].  Y, geográficamente, ese “algo” sólo nos interesará en tanto representa un estado de espacio; un estado de espacio discreto o pleno, que desplaza en cierta medida el estado de espacio continuo o vacuo, preexistente en el Arca.  Significa, en medio del continuo vacuum, una anomalía que atribuye ciertas y nuevas propiedades al espacio.  Es ahora un componente del espacio, y como tal, determina, o es causa, de la estructura del mismo.

 

En el estudio geográfico del espacio terrestre se introducen un par de nuevos conceptos: el de “componentes del espacio”, y el de la “estructura del espacio”.

 

Ahora, si geográficamente la pregunta es dónde, ¿dónde en el “Arca de la Topografía Cristiana” o espacio geográfico, ha puesto Indicopleustes su primer objeto?  Ello ha ocurrido “en algún lugar” del Arca, pero precisar exactamente dónde, en ella, nos llevará a una nueva categoría fundamental, esto es, sin la cual la teoría del espacio no podría ser explicada: la “métrica del espacio”.

 

Supongamos que la respuesta, con cierto descuido producto de la comodidad de pensamiento, fuese el que Indicopleustes ha introducido su primer objeto en el “centro” del Arca.  Ello nos plantea el primer problema, en cuanto que la estructura del espacio no sólo será considerada por lo que a sus componentes se refiere, sino, también, por cuanto a la forma de esa estructura.

 

El primer objeto de Indicopleustes; un estado discreto, por lo tanto, en general, puntual; ha sido puesto en el “centro”.  Siendo atentos, tengamos en cuenta que estamos tratando con un espacio tridimensional (ni más ni menos, que el primer espacio geográfico tridimensional de la historia), luego entonces, el primer objeto de Indicopleustes, flota, o levita, o gravita, exactamente en el centro del Arca.

 

Hablando en conexión con lo teologal, ciertamente, cualquier cosa puede ocurrir; pero, para ser prudentes, corrijamos el descuido (seamos indulgentes con nosotros mismos, que apenas empezamos a estudiar el espacio geográfico), y digamos que ese “centro”, es el centro de la base o superficie del Arca.  Es decir, será entonces, el centro de la propiedad bidimensional del espacio tomada como sistema de referencia.

 

Localizar el primer objeto de Indicopleustes en ese “centro”, inmediatamente nos plantea el problema del, o de los, límites extremos que lo definen.  Aquí, en el espacio euclidiano de Cosmas dado por el Arca, definir tales límites no tiene complicación, pues claramente se ve que no son otros que las paredes del Arca misma.  La localización del primer objeto de Indicopleustes, así, finalmente, ha sido definida claramente por referencia física, en función de la estructura del espacio.

 

Dónde, así, es definido por la categoría de localización; y siendo el dónde lo que en principio interesará al geógrafo, con su propia formación profesional (por o menos la que debiera ser), con su propio instrumental y metodología (o por lo menos la que debería de ser), se dedicará a su estudio.

 

Definir dónde, o dar la localización de ese estado de espacio que Cosmas introdujo, presupone como primera tarea de su estudio o investigación, el definir un sistema de referencia; el cual no sólo puede ser físico, como hemos visto (el centro, o una esquina del Arca, o una de sus paredes); sino, ahora en función de la métrica del espacio, podremos superar esa definición primitiva inicial, y ser más precisos para la descripción del dónde en casos más complejos, en que el sistema de referencia físico no basta (como cualquier lugar fuera del centro, o de los vértices).

 

Y en la métrica del espacio, podremos considerar ahora un sistema de referencia matemático aritmético (las distancias respecto una referencia dada arbitrariamente); o matemático geométrico (dada por un ángulo y una distancia, o por dos ángulos).  Nuevamente, debemos decir, considerando exclusivamente la base, o superficie de dos dimensiones, del Arca; porque, si queremos acompañar a Indicopleustes en su representación tridimensional, en cada sistema de referencia deberemos agregar una magnitud semejante más (otra distancia u otro ángulo).  Tampoco en el espacio de Indicopleustes se está considerando el tiempo; en el “Arca de su Topografía Cristiana” las cosas no se transforman, teológicamente, en su metafísica, las cosas han sido, son y serán divinamente eternas; y, por lo tanto, tampoco necesitaremos considerar más de tres magnitudes para definir una localización.   Ahí comienza la investigación geográfica más rigurosa acerca del propio objeto de estudio de esta ciencia.

 

Así, en la métrica del espacio, el punto (p) de localización del primer objeto de Indicopleustes, resultará de una transformación biunívoca de distancias en donde p (x,y); de ángulos, en donde p (j,l); o de una combinación de ambos, en donde p (r,q)[**].

 

Históricamente, cuando Cosmas introdujo el primer estado de espacio, no lo hizo retomando el sistema de referencia geométrico de la Antigüedad (dado por el Paralelo de Rodas de latitud de 36º N, y el Meridiano de las Columnas de Hércules, que correspondían a la longitud de 0º; por lo tanto, en valores sexagesimales; que definían la simetría del Ecumene), para un espacio curvo, y que, por lo mismo, en su espacio tridimensional euclidiano plano, carecía de significado real.

 

Carta-de-Indicopleustes-2.jpg 

La localización en la Topografía Cristiana, mediante el sistema coordenado retomado de la Antigüedad en función del paralelo 36º ΦN, o Paralelo de Rodas, denominado por Dicearco como el Diafragma; y el Meridiano de las Columnas de Hércules.

[Fuente: “Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http://espacio-geografíco.over-blog.es/]

 



[*] Es al científico del fenómeno al que le interesará el qué introduce Cosmas, y luego, con toda su larga y consistente formación profesional, con su instrumental y metodología propia, se dedicará al estudio específico de ese “algo”.

 

[**] El geógrafo fenomenista, ajeno a todo esto, sólo verá en ello un recurso matemático de localización dado por otros, “a los que les compete”.  Pero el geógrafo espacista, o simplemente el geógrafo (el verdadero geógrafo en tanto el estudioso del espacio), verá en todo esto, literalmente, la esencia de su filosofía (la esencia de su propia sabiduría).

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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