Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

13 octubre 2010 3 13 /10 /octubre /2010 23:03

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010 

Cosmas Indicopleustes; la Primera Representación

del Espacio Geográfico Tridimensional:

  Reconstruyendo su Teoría.  Ensayo, 2010 (3/5).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 21 oct 10.

 

 

La dialéctica de la dimensionalidad material

continuo-discreta.

 

El primer estado de espacio ubicado por Indicopleustes, ocupó, desde ese instante, un lugar dado sólo por referencia física, y ese lugar no pudo ser otro que, en principio, en el espacio continuo del Arca.  Luego entonces, el estado discreto quedó, en ese lugar, en una situación dada; esto es, dicho estado discreto de espacio quedó así, a su vez, en una localización y distribución, con una extensión dada y determinada por sus límites, en una conexión y relación con algo más, exterior a él, y ello fue, en principio, con el estado de espacio continuo y sus campos.

 

Pero el primer estado discreto de espacio ahí localizado, ha de constituir necesariamente una forma dada de movimiento de la materia (física, biológica, o social); geográficamente no nos importa, en principio, su naturaleza en tanto forma de movimiento de la materia, sino en tanto las propiedades de la forma de existencia de la misma (es decir, el ser un estado de espacio en movimiento).  Por lo tanto, el movimiento, no nos interesa como el cambio o la transformación del estado de espacio en sí mismo, atendiendo a sus leyes internas (asunto del especialista en el fenómeno dado como sustrato portador), sino del cambio o transformación de dicho estado de espacio como resultado de la interacción.

 

El primer estado discreto de espacio introducido por Indicopleustes ahí en localización, necesariamente se mueve, y, por lo tanto, necesariamente se transforma (a pesar de la metafísica del mismo Indicopleustes); al final, geográficamente, ese movimiento y transformación queda significado metodológicamente por la categoría de distribución.

 

Esa distribución no es únicamente un conjunto de localizaciones de los puntos del mismo estado de espacio; sino, esencialmente, la distribución como un momento del desarrollo de la localización, es el proceso de transformación de la localización en la distribución.  Un estado de espacio en su localización, se entenderá en su distribución en la medida del proceso de su transformación en el espacio continuo, de tal manera que en ello ocurren una serie de transiciones del estado de espacio original, que acabará siendo, finalmente, otro, no obstante, conservando la huella de su pasado.

 

Geográficamente, lo cual es estudiar el espacio terrestre, y ello hacerlo a través de sus propiedades tales como la localización y distribución, lo que nos interesa es investigar estas transiciones de los estados de espacio en sus interacciones físicas externas, y de sus leyes.

 

Una localización se entenderá en su distribución, en la medida del proceso de su transformación en el espacio continuo, de tal manera que en ello ocurren una serie de transiciones de un estado de espacio, que acabará siendo, finalmente, otro.  En ese proceso, exactamente, es que se da la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta.

 

La dimensionalidad espacial, hemos visto, es tanto del continuo vacuum, como del discreto plenum.  Hay entre ambos estados de espacio generales, una unidad y oposición de contrarios; y es en la explicación de la dialéctica de esta contradicción, que se tendrá la dialéctica de la dimensionalidad espacial continuo-discreta.

 

Considérese un estado de espacio “A” cualquiera que sea (y con cierta licencia, siempre y cuando no os perdáis en las leyes propias del fenómeno, piénsese en un fenómeno del medio geográfico que se desee); su dialéctica como análisis del espacio, parte de la diferencia consigo mismo, entre dos aspectos de éste que se niegan mutuamente: ya un estado transitorio que tiende a lo discreto, o bien lo inverso, como un estado transitorio que tiende a lo continuo; un estado de espacio que tiende a la sustancia, o bien que tiende al campo (el ejemplo básico lo podemos reconocer en la partícula con masa en reposo que desaparece en energía, o a la inversa; pero que extraído del medio geográfico, lo podemos referir como un elevado campo térmico que funde la roca en lava, o la roca que bajo un campo de presión se recristaliza y metamorfisa; o, más complejamente aún, como el conjunto de los elementos atmosféricos sustanciales que forman el estado de campo de un clima, o la modificación de un clima que acabará modificando los determinantes atmosféricos); de modo que ahora del estado de espacio “A”, se distingue una condición “B”.

 

En la diferencia se reconocen ahora a los contrarios “A-B”, por un cierto lapso coexistentes sin aparente negación mutua, en que no pareciera haber el movimiento de transición; lo continuo y lo discreto se distinguen estables.  Hasta el momento en que, por lo regular aquello que aparece como lo distinto, adquiere un carácter dominante en el proceso de transformación.  “A” y “B” se niegan ahora abiertamente, y en el proceso, un polo, por lo regular, en el ejemplo, “B”, subsumirá a “A” en unas cualidades más generales que le contendrán en “B” (la roca metamórfica en cuyos cristales se reconoce sus orígenes, o el cambio climático en cuyos elementos se reconoce lo que fue en el conjunto de estados atmosféricos).

 

Entonces, el estado de espacio “A”, finalmente, se ha transformado en el estado de espacio “B”.  En el proceso, geográficamente, en el análisis espacial como lo hemos explicado más arriba en el caso del ejemplo de apenas dos categorías esenciales del conocimiento del espacio terrestre: la localización y distribución; el estado de espacio localizado en “A”, en su distribución, se ha transformado en el estado de espacio extendido en “B”.  Y ahora, “B es B” en una nueva identidad de un estado de espacio, hasta que en él se reconozca “C”.  Y sólo hemos considerado dos categorías esenciales de un aparato de ellas más amplio.

 

Un estado de espacio, entonces, se transforma cualitativa y cuantitativamente en función del tiempo, de su condición en localización, en su distribución; y en ese orden de causa-efecto, y sólo en ese orden, de causa-efecto.  Es decir, no porque se distribuye se transforma; sino porque se transforma, se distribuye.  Pero es este un segundo momento, el primero ha sido el de la localización, en cuyo caso el estado de espacio es, y sólo es, teniendo al espacio como condición de existencia.

 

Sin embargo, como dice el filósofo Foroba acerca del químico Bútelrov, así como los cuerpos materiales determinan las propiedades del espacio, las propiedades del espacio tales como la localización y distribución, condicionan las propiedades físico-químicas de la materia.  En consecuencia, se puede decir que, volviendo a lo que adjudicamos a Indicopleustes, dependiendo de dónde localice los estados de espacio y de cómo éstos en movimiento se transformen según su distribución, no sólo obtendremos de ello las propiedades del espacio geográfico, sino, más aún, que de tales propiedades deduciremos la estructura compleja del mismo, condicionante de ciertas propiedades de la materia (que ya arrojará la investigación geográfica, hasta ahora no realizada).

 

La expresión más general y esencial de esta relación, queda dada por las propiedades del espacio a partir del campo de gravedad generado por la masa lítica; de donde tales propiedades del espacio, a su vez, condicionan ciertas propiedades de la materia.

 

Cuando el espacio geográfico de Indicopleustes; que de las dos únicas cosas que adolecía era de su condición de esfericidad que éste rechazó de Ptolomeo, y del concepto de gravedad que se reducía a la idea de “pesantez” de Aristóteles, y lo cual no podía evitar; es superado, primero en el Renacimiento entre Toscanelli y Frisius en donde la real estructura de la esfera terrestre queda definida; y, segundo, en el inicio del período ilustrado con Newton, cuando éste descubre la ley de la gravitación universal.  La nueva estructura del espacio terrestre ahora entendida, permitió descubrir nuevas propiedades de la materia: precisamente, todas las determinadas físicamente por el campo de gravedad, como matemáticamente por la geometría del espacio esférico.

 

Luego entonces, el problema más interesante que se presenta a la Geografía contemporánea, es, pues, el planteamiento hipotético de descubrir esas nuevas propiedades de la dialéctica de la materia, condicionadas a partir de un estudio más fino de la estructura del espacio geográfico o terrestre.

 


 

Compartir este post

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo

Comentarios