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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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27 octubre 2013 7 27 /10 /octubre /2013 23:01
Nuestra Pequeña Narrativa de Lucha Proletaria“Crisis” (del gr. krisis; decisión).
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.
16 oct 13.
 

[Con un título apropiado a esta publicación, insertamos aquí el siguiente documento que sirve de base para los fines que buscamos en el análisis de la Crisis]

Dialéctica y Materialismo en el “Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla”, 1772; de José Antonio de Alzate y Ramírez*
Mtro. Luis Ignacio Hernández Iriberri**       

Resumen                     

La comprensión de lo que fue la Modernidad Ilustrada (o de la Ilustración, diríamos con Kant), es hoy en día de fundamental importancia ante tiempos que se reclaman “posmodernos”, desechando lo que la Modernidad dejó, sin que aún la hayamos entendido cabalmente en su significado para el pensamiento humano (o, los interesados en que así sea, quizá precisamente por esto último).
 
Y si eso es en lo general, tanto más importante lo es el comprender esa suma complejidad del periodo de la Ilustración en el mundo novohispano, y cómo ello es lo que nos ha dado una determinada formación de pensamiento.
 
Con la “sedimentación” y maduración que da casi un lustro entre la elaboración de una investigación de tesis sobre la necesaria filosofía que un ilustrado como José Antonio de Alzate y Ramírez debía tener en la dialéctica y el materialismo, el abandono del proceso de titulación dejado a los tiempos dadas las adversidades, y el volverlo a tomar ahora, nos ha dado esa valoración de la importancia fundamental de la comprensión de aquel momento histórico para nuestro presente y futuro.  Acerca de esta valoración de los tiempos, filosofías y obra ilustrada novohispana alzatiana, es que presentamos ahora un breve ensayo al Encuentro de Investigación 2013 del Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM).
 
Dialéctica y Materialismo en el “Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla”, 1772; de José Antonio de Alzate y Ramírez*
Mtro. Luis Ignacio Hernández Iriberri**       

Introducción

La ciencia y el método de la ciencia en su forma más primaria de la inferencia inmediata, de las relaciones causales y de la experiencia acumulada, es fundamento para el desarrollo del pensamiento humano, en tanto que es ello lo que hace posible la transformación del mundo.  Hará unos 5 a 7 millones de años con el paso de la intuición dada por la más vaga aun cuando reiterada experiencia, al pensamiento que ya elabora la más rudimentaria inferencia inmediata en el lapso de la evolución de los primeros homínidos, es lo que hace al ser humano.  Y éste comienza transformar el mundo disponiendo de una primera forma de energía: el fuego.  La lanza, la honda, la red y las variantes de ello, no implicaron un impacto significativo en la naturaleza; pero éste empezará a darse ya, desde la invención del arco y la flecha; si bien, por un millón de años, ese ser humano no tuvo que preocuparse de la racionalidad de sus actos en una incontrolada disponibilidad de la naturaleza; siendo ello hoy, no obstante, la esencia misma determinante de su sobrevivencia como especie.  Dicha manera primitiva de la humanidad para producir sus bienes materiales para su subsistencia, fue, a su vez, determinado, más allá del pensamiento empírico y pragmático con el que cotidianamente resolvía sus necesidades, por el pensamiento científico, ese pensamiento inherente a la explicación del mundo, empezando por sus nociones de espacialidad (geográfica) y temporalidad (histórica), hasta el significado de la vida misma (filosófica).
 
En ese devenir se llega a la ciencia clásica griega; Aristóteles, Euclides, Eratóstenes; y luego de una época histórica de abandono de la misma, se pasa al renacer de esa ciencia clásica griega en la ciencia moderna de la Ilustración, y sus aportes en la axiomatización, la demostración, los protocolos en la investigación, la hipótesis y la predicción científica en el método hipotético-deductivo de la misma.
 
Y, luego entonces, con fundamento en la filosofía de la historia que ya no se cerraba en un ciclo predestinado por las divinidades, pero que tampoco era de un desarrollo y necesario progreso constante, ante los reveces históricos, apareció la necesidad de la racional transformación del mundo, que concluye en un nuevo momento histórico con sus necesidades y demandas concretas.  Que la ciencia y el método de la ciencia es fundamento para el desarrollo del pensamiento humano, como tesis que afirmamos; ya que ello es lo que hace posible la transformación racional del mundo, como hipótesis a verificar a fin de demostrar tal tesis, es acerca de lo cual demostraremos en este breve ensayo, derivado de nuestra investigación de tesis para el doctorado en Filosofía, relativa al surgimiento y desarrollo de la filosofía, en particular novohispana, como de la filosofía de la ciencia en general.
 

I   El desarrollo del pensamiento humano
   
hace posible la transformación racional del mundo.

El siglo XVIII, el Siglo de las Luces, producto del renacimiento de la ciencia clásica griega, que no sólo retoma aquello vigente en su conocimiento y método, sino que, aún más, siendo ello lo que le va a caracterizar, el que, precisamente basándose en ello, comience un incesante e incontenible desarrollo del conocimiento que transforma el pensamiento humano, y como nunca antes en la historia, se inicia un proceso de transformación de la realidad altamente potenciado por la maquinización industrial.  Dicho pensamiento humano salta de una cosmovisión ptoloméica a copernicana; de un mundo dualista en donde lo sobrenatural o metafísico es tan real como la realidad objetiva misma, a un mundo monista de una realidad única formada por los objetos del mundo material que nos rodea; en suma, a su vez, salta de una dependencia milenaria de la energía simple del fuego, a la transformación de éste en energía térmica producida por el carbón en la máquina de vapor.
 
No hay duda, pues, de que si bien la transformación del mundo tiene como consecuencia el desarrollo del pensamiento humano, éste, a su vez, hace posible la subsecuente transformación potenciada del mundo; pero aún en los siglos XIX y XX en que la energía del carbón es suplida por la energía del petróleo que reinará a lo largo de este último, esa transformación del mundo ha distado de ser del todo racional en cuanto a las capacidades reales del ser humano en la transformación de la naturaleza y las consecuencias de ello.  La implicación de ello en la transición del siglo XX al XXI, es que a la humanidad se nos ha presentado la necesidad imperiosa de que, ahora, esa capacidad transformadora del mundo sea del todo y prioritariamente, racional, respecto de todo aquello que haga la garantía de la continuidad de la especie humana misma.
 
Si alguna reflexión, pues, debe ser motivada por el estudio de la ciencia y el método de la ciencia en la modernidad de la Ilustración, tal reflexión debe ser precisamente su consecuencia: la necesidad de la administración de la ciencia y de una política científica plenamente racional.
 
Tal racionalidad habla de la necesidad imperiosa del abandono de una economía de mercado; misma que se consolidó justo en aquellos años de la Revolución Francesa de 1789 y dio lugar a la Revolución Industrial; que aún hoy en día y con mayor énfasis, hace de los recursos naturales mercancía sujeta a la “ganancia máxima” y a la especulación que sólo satisface al capitalista privado, y que presiona hasta la devastación total, para pasar a una economía de planificación de la producción, de su distribución y su consumo en la satisfacción de las necesidades sociales, sobre la base de la sustitución de la energía del petróleo por la energía solar o electrovoltáica (con lo que, por lo demás, más allá de medidas de atenuación y supuestas políticas de “adaptación”, sea posible atacar las causas del calentamiento global e incidir en su verdadera solución).  El problema, pues, no es en sí ni la ciencia, ni la tecnología, ni la Revolución Industrial, ni la “modernidad” en abstracto; sino que el problema real es la racionalidad que se le impone al pensamiento humano contemporáneo, en la necesidad de una organización económica que determine una política y administración de la ciencia dadas, y más aún, de sus consecuencias racionales.
                   
                       
II  La ciencia y el método de la ciencia,
      es fundamento para el desarrollo del pensamiento humano.
La ciencia de la modernidad o de la Ilustración, es la misma ciencia contemporánea, pero precisamente en el origen de la misma; en tiempos en los que se muestra con toda crudeza la lucha por el desarrollo del pensamiento humano y el progreso.  La ciencia y el método de la ciencia como conocimiento, y en particular un conocimiento dirigido a la demostración de la verdad, se constituyó en uno, si no es que en el más, de los más poderosos fundamentos para el desarrollo del pensamiento humano.
 
La razón de ello está en que la ciencia y su método se convierten entonces en instrumento, en herramienta para la transformación de la realidad.  La burguesía progresista hasta lo revolucionario dada en aquellos pensadores de la Ilustración, con esta ciencia en sus manos, transformó el mundo de manera radical en el lapso de apenas dos siglos.  En su lógica natural del hacer de las cosas, hoy se ha convertido en su contrario y atenta contra la sociedad hasta amenazar con la extinción misma de la especie humana.  Se nos impone la necesidad de un viraje a la racionalidad, de suyo, un estadio superior en el desarrollo del pensamiento humano, con los mismos fundamentos de la ciencia.
 
El desarrollo del pensamiento humano, con los mismos fundamentos vigentes de la ciencia, es hoy no otra cosa que: la planificación económico-social.  Ya ello estaba contenido en el pensamiento de José Antonio de Alzate y Ramírez a fines del siglo XVIII, cuando reclamaba el perfeccionamiento de la geografía a fin de poder responder a las necesidades económico-sociales y políticas de su tiempo, los momentos finales del virreinato de la Nueva España, al proponer una administración territorial que habría de hacerse de manera más racional, atenida a la naturaleza y a la conformación étnica, a diferencia de como era impulsada por José de Gálvez en la política de las reformas borbonas de Carlos III, con las cuales se dio lugar a la artificiosa división y administración territorial por Intendencias (que luego en sus subdivisiones formaron las actuales entidades federativas de la República).
 
Esa racionalidad misma venía ya desde la instrucción para los levantamientos de las Relaciones Geográficas de 1746 con José Antonio de Villaseñor y Sánchez, que levantadas por éste valiéndose de los alcaldes mayores, fue criticada por José Antonio de Alzate y Ramírez, quien proponía ahora un levantamiento por curatos, los cuales eran más firmemente conocidos por sus representantes.  Es decir, una lucha constante por una mayor racionalidad en la organización de la producción económica y su administración.  Y esa racionalidad misma ya estaba fundada en la ciencia, en la aceptación del principio de objetividad de ésta como condición sine qua non del empirismo materialista de ese entonces, expuesto allí donde Alzate, en las primeras líneas del documento objeto de estudio en esta tesis, afirma: “La descripción Geográfica e Hidrográfica del Globo Terráqueo; aquella viva representación que en poco papel presenta a la vista los dilatados espacios de su superficie, instruyéndonos de la situación de las Ciudades..., Puertos...”[1]; evidencia, primero, el reconocimiento de la realidad objetiva en aquella “viva representación”; luego, la cognoscibilidad de la misma en “la presentación a la vista”; y en tercer lugar, del reflejo de la misma en el pensamiento (en este caso mediado a través de los mapas), “instruyéndonos de la situación”.
 
Desde luego, toda es ciencia se fundaba a su vez, en la axiomatización, en la demostración basada en la lógica apodíctica plenamente desarrollada ya desde Port-Royal, en el desarrollo de los protocolos de investigación dados desde Bacon y Descartes, como con Newton, en el carácter de predictibilidad de la ciencia como su función última, y en una hipótesis que si bien aún no del todo entendida en su función, incuestionablemente presente en el razonamiento científico objetivo; al punto que a no poco, desde el mismo Kant, será la pieza clave para definir al método de la ciencia esencialmente como hipotético-deductivo.
 

III  Consiguiente.

 
Luego entonces, la ciencia y el método de la ciencia, hace posible la transformación racional del mundo.  La filosofía de la historia y su planteamiento de su desarrollo en espiral que explica la racionalidad en el paso de la comunidad primitiva al esclavismo, de este al feudalismo y de éste al capitalismo, nos plantea ya, a la vez, la necesidad de una economía planificada.
 
Es este ya, sin duda, un nuevo momento histórico, y éste tiene necesariamente sus propias necesidades y demandas concretas: la atención a las causas del calentamiento global; en consecuencia, una conversión tecnológica en la fuente principal de energía, y una economía planificada.
 
Si algo hemos de aprender entonces de esta reflexión ya no sólo a la terminación de nuestra investigación de tesis, sino a su maduración de varios años de la misma, ello está precisamente en que la ciencia y el método de la ciencia, es fundamento para el desarrollo del pensamiento humano, para la transformación racional del mundo.
 

Bibliografía

Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Dialéctica y Materialismo en el “Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarla”, de 1772, de José Antonio de Alzate y Ramírez; Tesis, Centro de Investigación y Docencia del Estado de Morelos (CIDHEM); México, 2009.


*       Ponencia para el Encuentro de Investigación, del Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (DIDHEM), 23-25 de octubre de 2013.
**     Tesis: “Dialéctica y Materialismo en <<El Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla>>, 1772; de José Antonio de Alzate y Ramírez>>; Matrícula: CDF-2005-2-002; bajo la asesoría del Dr. Ignacio Díaz de la Serna; Filosofía; Doctorado.
 
[1]       Alzate y Ramírez, José Antonio de; Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarla; Asuntos Varios Sobre Ciencias y Artes, Nº 7; artículo G; 7 de diciembre de 1772, Impresa en México en la Imprenta de la Biblioteca Mexicana del Lic. D. Josef de Jáuregui, en la calle de San Bernardo; México, 1772; p.49 (subrayado nuestro).

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Nuestra Pequeña Narrativa de Lucha Proletaria
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