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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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11 enero 2011 2 11 /01 /enero /2011 00:03

Ex-Libris-3

De los Elementos,

a los Estados de Espacio.

  Ensayo, 2010 (3/7).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 17 ene 11.

 

La objeción lógica a tal planteamiento, surgió del hecho de que no hay una sola ley que, en función de la dirección del tiempo, sea absurda al cambiar el signo de “t”; a lo que Kósiriev, considerando al tiempo tanto un pseudoescalar como un pseudovector, ya que siendo la dirección del tiempo siempre la misma, como pseudovector, matemáticamente tiene un rango nulo, pasando a ser entonces un pseudoescalar; en las palabras de Tomilin, Kósiriev respondió:

 

“Nosotros sabemos que el tiempo está relacionado con el espacio como una forma de existencia de la materia con otra.  Probablemente sus propiedades deberán determinar en algo unas a otras.

 

Una propiedad importante del espacio es su isotropía.  Es decir, la independencia de sus propiedades con respecto a la dirección.  Con esto se relaciona la simetría de nuestro mundo.  Sin embargo, el estudio detallado de las propiedades de los átomos y moléculas en los cristales e incluso en los seres vivos, nos convence de que una cierta diferencia absoluta en principio en la naturaleza entre lo izquierdo y lo derecho, debe existir.  A qué se debe esto, no se sabe.  Ya que ambas nociones: izquierdo y derecho, son de por sí condicionales.  En toda la física, no se puede, por el momento, encontrar ninguna indicación sobre la diferencia interna entre lo derecho y lo izquierdo.

 

La misma asimetría, seguramente, debe existir también entre el pasado y el futuro.  La causa y la consecuencia, al retornar “la flecha del tiempo” no debe dar identidad absoluta, y esta asimetría del tiempo, según N. Kósiriev, puede ser la fuente potente de energía”[1].

 

En ese año de 1959 de la reunión de la Sociedad Geográfica de la URSS, dicho planteamiento no se quedó ahí en la teoría.  Kósiriev llevó a cabo un sencillo experimento.  Como la velocidad de cualquier punto en la superficie, por ejemplo, de la Tierra en rotación, tiene su dimensión igual a la dimensión de la marcha del tiempo, de ello resulta que sumando y restando ambas dimensiones según la dirección del giro de un cuerpo en la superficie terrestre, la diferencia se identificará en fuerzas complementarias, como en las cantidades de movimiento o impulso; es decir, en el producto de la masa de un cuerpo por su velocidad.  Así, haciendo rotar un giróscopo en las dos direcciones opuestas al movimiento de rotación de la Tierra, de ser correcta la teoría, dado el momento angular, en un caso el giróscopo deberá ser más ligero, y en el otro más pesado.  Y tras el experimento con un giróscopo de 90 gr., se obtuvo una diferencia de +- 4 mgr: luego entonces, la “marcha del tiempo”, es fuente de fuerzas especiales (energía).

 

De ello, Kósiriev obtuvo, además, tanto el valor de la magnitud absoluta de la “marcha del tiempo” (que designó como C2), igual a 700 km/h (u 11.6 km/seg; valor ligeramente superior a la velocidad de escape del campo gravitacional de la Tierra que es igual a 11.2 km/seg), como la dirección de ésta, siendo positiva hacia la izquierda del sistema de coordenadas, y negativa a la derecha, dando con ello una noción ya no convencional, sino objetiva, de la simetría izquierda/derecha de espacio en función del tiempo.

 

Más aún, Kósiriev, con su teoría de la “mecánica asimétrica”, da una posible explicación a la diferencia de 200 m en que el Polo Norte está más cerca del centro de gravedad de la Tierra, que el Polo Sur; y ella es base para considerar la tendencia general de la deriva continental, como el efecto de Coriolis, y la diferencia de temperatura entre los hemisferios norte y sur.  Al final del comentario acerca del trabajo de Kósiriev de 1959, Tomilin anota veinte años después, en 1979: “Las ciencias exactas, por ahora, trataban de eludir esta cúspide fingiendo no verla, como si no existiera.  Pero, al parecer le llegó su tiempo.  Pues, sea para bien: feliz ascenso, como suelen decir los alpinistas”[2].

 

Un año antes a la obra de Tomilin se había publicado también, en inglés, el libro, El Universo Desbocado, 1978, de Paul Davies, el cual conocimos en la edición de la Colección de la Biblioteca Científica de Salvat, de 1985; en donde el autor, hablando de la estructura del Universo donde el espacio mismo, como un “algo”, es lo que se agita, dice: “Los cálculos indican que los movimientos del espacio habrían creado materia directamente del espacio <<vacío>>”[3].

 

Muestra el diagrama de un pistón haciendo vacío, representando con ello la expansión del espacio, provocando con ello el movimiento de alejamiento de la galaxias, como lo es en las moléculas en el interior del cilindro.  En ese sentido, el efecto de vacío tiene un comportamiento antigravitatorio.

 

Un lustro después, el mismo Davies publica ahora su libro titulado simplemente: Superfuerza, en el cual explica el <<tensor cósmico>> (expresión algebraica que vincula y generaliza los conceptos de vector, escalar y matriz), del Universo, “que le permitió generar enormes cantidades de energía a partir de la nada”[4].

 

Por lo demás, de la idea newtoniana venía el que las cosas existe en el espacio, haciendo de éste una especie de recipiente respecto del cual las cosas se movían, pero, explica Davies, el hecho es que el espacio mismo surgió con todo lo demás en el momento del big-bang, literalmente, de la nada.  “Asociamos –dice Davis– el espacio con el vacío, y el vacío curvado es un obstáculo mental que muy pocos puede superar”[5].  Y si los planteamientos de Kósiriev como avanzada metodológica para adentrarnos en el estudio del espacio ya es sorprendente, Davies agrega a ello lo suyo cuando dice: “El efecto de rotación en el espacio-tiempo es proyectar alguna longitud espacial en el tiempo y viceversa”[6].  ¿Cómo decirle a los geógrafos en los años ochenta, que en ello consistía el estudio del espacio?, entonces no podía verse sino como absoluta ciencia-ficción.

 



[1] Ibid. pp.263-264.

[2] Ibid. p.268.

[3] Davis, Paul; El Universo Desbocado; Ediciones Salvat, Colección Biblioteca Científica Salvat; 1º edición en inglés, 1978; 1º edición en español, 1985; Barcelona; p.39.

[4] Davis, Paul; Superfuerza; Ediciones Salvat, Colección Biblioteca Científica Salvat; 1º edición en inglés, 1984; 1º edición en español, 1985; Barcelona; pp.4-5.

[5] Ibid. p.36.

[6] Ibid. p.61.

 



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