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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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11 febrero 2010 4 11 /02 /febrero /2010 09:02

Clich--Filosof-a

De Lyotard a Morin:

  Diferencias que Muestran las Tendencias

de Desarrollo del Posmodernismo*.

 La Condición Posmoderna; Lyotard. (2/4)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 15 feb 10.

 

 

La Condición Posmoderna; Lyotard.

 

El término “posmoderno” –dice Lyotard-... 

 

“Designa el estado de la cultura después de las transformaciones que han afectado a las reglas del juego de la ciencia” (p.9)

 

Posmodernidad es pues un “estado de la cultura”; aparece como tal en las expresiones culturales del “vanguardismo” de los años treintas del s.XX, que iban más allá de los aportes del simbolismo del movimiento cultural modernista (éste a su vez, dado entre 1870 y 1930); y tal estado lo es particularmente, luego de transformadas las reglas del “juego de la ciencia”, donde ese “estado de la cultura” es resultado o efecto determinado por esos cambios en el concepto de la ciencia o “juego de la ciencia”.  Esto es, aquí la ciencia juega un papel determinante, no sólo en tanto causalidad, sino en cuanto a su propia suerte.  Si bien la posmodernidad como movimiento cultural nace al iniciar el segundo tercio del siglo XX inmerso en el llamado vanguardismo caracterizado por los estilos abstracto, surrealista, cubista, dadaísta, entro otros más; no va a ser sino hasta los años ochentas y propiamente los noventas de este último siglo que va a florecer; y no casualmente, sino como consecuencia directa de la desaparición de aquello a lo que se confrontaba: el movimiento cultural del llamado Realismo Socialista (independientemente de que estemos o no de acuerdo con él)

 

“En origen, la ciencia está en conflicto con los relatos [con la narrativa, el romauns, el romanticismo, es decir, ese otro “estado de la cultura” que le antecede en el s.XIX]  Medido por sus propios criterios, la mayor parte de los relatos se revelan fábulas.  Pero, en tanto que la ciencia no se reduce a enunciar regularidades útiles y busca lo verdadero, debe legitimar sus reglas del juego”[**] (p.9)

 

Esto es, para Lyotard, primero, la ciencia no se reduce a un asunto pragmático, sino, segundo, “busca lo verdadero”.  Sin embargo, ello ha de ocurrir como una condición de “legitimación de sus reglas del juego”.  Con ello se está estableciendo que si bien se reconoce a la ciencia y a su fin: el conocimiento de la verdad; la verdad no es precisamente un asunto de objetividad, sino que en tanto un asunto de legitimidad, la verdad es subjetiva.

 

Más aun, la legitimidad, es un asunto de consenso, y por lo tanto la verdad se ha de establecer como un asunto de convenio, por una especie de “acuerdo democrático”:

 

“La regla del consenso entre el destinador y el destinatario de un enunciado con valor de verdad será considerada aceptable si se inscribe en la perspectiva de una unanimidad posible de los espíritus razonantes” (p.9)

 

Pero cuando la verdad es finalmente asunto subjetivo de legitimidad, de consenso; la verdad es –dice Lyotard- un asunto de poder, a fin de optimizar las acciones y eficacia (el “performance”) del sistema.

 

“Nuestra vida se encuentra volcada por ellos (los decididores) hacia el incremento del poder.  Su legitimación, tanto en materia de justicia social como de verdad científica, sería optimizar las acciones del sistema, la eficacia” (p.10)

 

De ahí que para Lyotard, la hipótesis, y ese procedimiento lógico deductivo que llevaba a la verificación de la misma y al establecimiento de la verdad, sea ahora algo tan relativo como el sólo establecer una discriminación entre las cosas.

 

“Nuestra hipótesis es que el saber cambia de estatuto al mismo tiempo que las sociedades entran en la edad llamada posmoderna” (p.13)

 

Planteamiento que, dada su posición ante la hipótesis, “aunque propuesto con un espíritu totalmente distinto, no tiene la pretensión de ser original, ni siquiera de ser verdadero” (p.21)

 

Así, una vez que la verdad y su procedimiento demostrativo a partir de la hipótesis, que constituyen el fundamento de la ciencia, han sido subjetivizados y relativizados, Lyotard está en posibilidad de confrontar el saber científico entendido así; ahora en términos posmodernistas; con “otro tipo de saber”, mismo que por demás, identifica con el saber narrativo (es decir, romanticista, y con ello propio de la Época Moderna como “saber ilustrado”)

 

“En principio el saber científico no es todo el saber, siempre ha estado..., en competencia, en conflicto con otro tipo de saber, que para simplificar llamaremos narrativo...” (p.22)

 

La situación que se da en general, es que existe el saber, y como parte de éste, el saber científico; más exactamente, existen “los saberes”, y como parte de ellos, el saber científico.

 

“La ciencia –citamos de Lyotard- sería un subconjunto de conocimientos” (p.44)

 

En ese contexto del reino de los principios del subjetivismo y el relativismo, luego de ejemplificar con el caso de Copérnico, Lyotard generaliza y dice:

 

“Lo que yo digo es verdadero porque yo lo demuestro; pero, ¿qué demuestra que mi demostración es verdadera?” (p.52)

 

Finalmente la ciencia, el conocimiento científico, fundados subjetivistamente en términos posmodernos, dan lugar a que la hipótesis y la verdad, hayan sido “absolutamente” relativizados.

 

Luego viene la parte que nos interesa a nosotros, motivo de esta lectura: la enseñanza.

 

“La didáctica asegura esta reproducción...  Dicho de otro modo, se enseña lo que se sabe.  Pero a medida que el estudiante (...) mejora su competencia, el experto puede hacerle partícipe de lo no sabe y trata de saber” (p.53)

 

Para Lyotard, la ciencia de la modernidad, no es mas que un movimiento circular algo parecido a lo ocioso, en el que todo se construye en la relatividad de lo arbitrario, por lo cual la descalifica:

 

“No se puede, pues, considerar la existencia ni el valor de lo narrativo a partir de lo científico, ni tampoco a la inversa” (p.55)

 

Así, esa arbitrariedad en que Lyotard ha sumido a la ciencia ilustrada de la modernidad, que la ha reducido a algo igualmente subjetivista y relativo donde el “gran legitimador”, allí donde se realiza el “gran consenso”, es el pueblo (el gran postulado marxista), la equipara a su propio concepto de ciencia en el “paradigma de la posmodernidad”

 

“Esa disposición general de la modernidad a definir las condiciones de un discurso en un discurso sobre esas condiciones se combina con el restablecimiento de la dignidad de las culturas narrativas (populares), ya en el Humanismo renacentista, y de modo distinto en el siglo de las Luces...  El héroe es el pueblo, el significado de la legitimidad su consenso” (p.60)

 

Mas desaparecida esa época finalmente con la caída de su sustento material: la Unión Soviética y en sí el llamado “Bloque Socialista”, ese gran postulado marxista del consenso del pueblo legitimador, se muestra en su contrario: el oscurantismo.

 

“No hay, pues, que asombrarse de que los representantes de la nueva legitimación por medio del <<pueblo>> sean también los destructores activos de los saberes tradicionales de los pueblos, percibidos de ahora en adelante como minorías o separatismos potenciales cuyo destino no puede ser más que oscurantista” (p.61)

 

Nos impacta esta cita. Y sin embargo, si por ese lado nos encontramos con la afirmación del oscurantismo, por el lado de las afirmaciones de Lyotard, también:

 

“La ciencia positiva no es un saber”, dice éste (p.74)

 

Es decir, Lyotard no nos anticipa qué entender por “ciencia positiva”, tendríamos que suponer que por ello entiende lo que en general se entiende por ello: el conocimiento acumulado a lo largo de la historia con un carácter progresivo afirmando continuamente la certidumbre del saber; y eso que precisamente entendemos por “ciencia positiva”, ha dicho Lyotard en la cita anterior, no es un saber.

 

“El rasgo más llamativo del saber científico postmoderno es la inmanencia..., del discurso acerca de las reglas que le dan validez” (p.100)

 

Esto es, finalmente, lo mismo que Lyotard ha criticado –a nuestro juicio- de la “ciencia positiva” de la modernidad: un movimiento circular algo parecido a lo ocioso en el que todo se construye subjetiva, relativa y en suma, arbitrariamente, justo ocurre entonces, y por las mismas razones, con el concepto de ciencia de la psomodernidad, y por lo tanto, con el mismo destino: el oscurantismo.

 



*   Trabajo final para la materia: Filosofía Lingüística, con el Dr. Raúl Quesada García; julio de 2005.

** Texto entre corchetes, nuestro.

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
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