Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

11 febrero 2010 4 11 /02 /febrero /2010 09:03

Clich--Filosof-a

De Lyotard a Morin:  Diferencias
que Muestran las Tendencias de Desarrollo
del Posmodernismo.
 Educar en la era Planetaria; Morin[*] (3/4)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 18 feb 10.

 

 

Educar en la era Planetaria; Morin.

 

El trabajo de Morin se desarrolla en tres apartados, siendo el primero, el asunto del método.  El método, es su método; siendo su método, precisamente el no-método, como el mismo lo expone, tal como lo veremos más adelante.

 

El capitalismo, como ya lo especificara Marx, habrá de crear las condiciones necesarias para la transición a una nueva organización social, bajo un nuevo modo de producción: el socialismo del internacionalismo proletario.  Llegar a ello, supone necesariamente, lo que en el capitalismo se llama ahora “globalización”, o como Morin le nombra: “La Era Planetaria” de una “sociedad-mundo”.  Mas la respuesta a qué sistema social se está refiriendo, no es precisamente el de una sociedad sin clases.  Para Morin, la “Era Planetaria”, seguirá siendo la de una macro-división de su “sociedad-mundo”, en explotadores y explotados, en opresores y oprimidos.  No se piensa en una sociedad justa e igualitaria, equitativa en todos los aspectos; sino en una “sociedad de oportunidades”.

 

En principio para Morin, el método es algo totalmente relativo, a tal punto de negarse a sí mismo.

 

“Resulta que el método se aplica siempre a una idea.  Y no hay un método para cazar ideas: la analogía, el plagio, la inspiración, la especulación, el sueño, el absurdo...  Un plan para la adquisición de ideas sólo es bueno si nos tienta continuamente a abandonarlo, si nos invita a desviarnos de él, a olfatear a derecha e izquierda, a alejarnos, a girar en redondo, a divagar, a dejarnos llevar a la obtención de ideas si no al tratamiento de éstas.  Aferrarse con rigor a un plan de búsqueda de ideas es una anestesia para la intuición” (p.15, subrayado nuestro)

 

Digámoslo en el “absurdo bueno”, “válido”; que mi plan para adquirir ideas es la ciencia en el modelo de la modernidad (disponer de un marco teórico, aplicar una hipótesis, desarrollar un procedimiento demostrativo en el rigor de la lógica formal y mediante los procedimientos empíricos formales de observación, medición y experimentación, y establecer la verdad objetiva)  Entonces mi método sólo será bueno en la medida que lo abandone, es decir, en la medida que abandone la ciencia misma, en la medida en que me desvíe de ella; finalmente, será bueno e igualmente válido mi plan para adquirir ideas, si no me aferro a su rigor.

 

Luego inserta un epígrafe más de Gastón Bachelard, nuevamente, con subrayados nuestros:

 

“Todo descubrimiento real determina un método nuevo, por lo tanto debe arruinar un método anterior” (p.16)

 

Digamos ahora que en un portento de genialidad de nuestra parte, que diario descubrimos algo realmente; digámoslo simplificando dada la idea común de que diario se aprende algo nuevo; por lo tanto, diario cambio de método..., y entonces racionalmente debo preguntarme, ¿para qué quiero cualquier método que sólo voy a desechar?, más aun, ¿para qué quiero cualquier método, que no guía mi conocimiento, que no determina mi descubrimiento, sino que mi descubrimiento lo determina a él, pero sólo para arruinarlo?

 

 “El método –dice Morin-, es..., un camino que se piensa..., una búsqueda que se inventa y se reconstruye continuamente” (p.17)

 

Finalmente, el método para este autor, es en esencia, el no-método.  El método no es la condición previa para conducir la investigación hacia un descubrimiento real, sino sólo:

 

“Un conjunto de recetas eficaces para la realización de un resultado previsto”.

 

Pero lo que nos parece que Morin no ve, es que ese “resultado previsto”, es lo que en el método científico de la modernidad se llama hipótesis, o más propiamente en este caso, verificación de la hipótesis.

 

Morin, al referirse al método científico; así en general, más allá de que se refiera al método científico de la modernidad o no; hace de la ciencia misma “un conjunto de recetas eficaces”; más aun, dice él, “que se pueden seguir de forma mecánica”.

 

El desconocimiento de cómo funciona la ciencia y el método científico en alguien que se supone debiera saberlo, sólo puede calificarse de ignorancia perversa; pero cuando esa ignorancia se propala como teoría, se llama oscurantismo.

 

El oscurantismo que a nuestro juicio difunde el señor Morin, no podía quedar mejor expuesto que en su ataque abierto a la ciencia en general, es decir, a esa “ciencia positiva” que ya antes Lyotar relativizó, cuando dice, y citamos de Morin:

 

“Luego de las experiencias realizadas por las ciencias y la filosofía en el siglo XX, nadie puede fundar un proyecto de aprendizaje de conocimiento en un saber definitivamente verificado y edificado sobre certidumbre” (pp.19-20)

 

He ahí más que un subjetivismo y relativismo extremo que descalifica a la ciencia; hay ahí un franco agnosticismo y nihilismo en la teoría del conocimiento.  No por nada concluye Morin:

 

“El fundamento de nuestro método es la ausencia de todo otro fundamento” (p.20).

 

El oscurantismo se evidencia en la siguiente cita que él mismo hace (con subrayados nuestros) refiriéndose a la autora María Zambrano:

 

“Habla –se refiere a dicha autora- de una metafísica para la experiencia..., experiencia que hoy la educación debe favorecer, en directa relación con la revelación de la multiculturalidad...” (p.20)

 

La “metafísica de la experiencia” –a nuestro juicio-, no es otra cosa que el acto de la revelación (dicho ahí por él con cierto retorcimiento)  Esa experiencia es la que el señor Morin dice que se debe favorecer en la educación de hoy; en otras palabras, lo que propone es una educación oscurantista (que la UNESCO avala), en los términos mismos en que Ulrich von Hutten –quien introduce el término “oscurantismo”–, ya lo criticaba respecto del escolasticismo neoplatónico medieval.

 

Tratar acerca del rigor del método científico y de la ciencia en sí, es tratar acerca del problema de la verdad.  Los “saberes” (la astrología, el chamanismo, la quiromancia, la cartomancia, entre otros); son conocimientos válidos tanto como el alivio espiritual que produzcan en sus creyentes, pero cuyo conocimiento de los fenómenos de que trata son de esencia y causalidad incierta, no determinable con rigor en esos mismo sabres –por lo menos no aun quizá– la verdad, y aun siendo válidos, no son por ello verdaderos.  El único saber, igualmente válido, pero eminentemente verdadero, es sólo el saber científico, tal como ha sido entendido en el modelo de la modernidad.  Más aun, cuando el conocimiento de cualesquiera de los “saberes” sea verificado en su esencia y causalidad, éste se transformará en saber científico.  De ahí la importancia del rigor del método científico y de la ciencia, radicado –de acuerdo con el modelo de ciencia de la modernidad– en su objetividad y en la dialéctica de lo relativo y absoluto del conocimiento de la verdad (quién puede negar el carácter absoluto de la verdad en las leyes de Newton; pero quién puede negar el carácter relativo de esa verdad en el marco del sistema de una física superior como la einsteniana).  El relativismo extremo de Morin, siempre respecto del modelo de la modernidad, está en afirmar que cada cual tiene su verdad.

 

“La aparición de la idea de verdad agrava el problema del error, pues cualquiera que se crea poseedor de la verdad se vuelve insensible a los errores que pueden encontrarse en su sistema de ideas y evidentemente tomará como mentira o error todo lo que contradiga su verdad” (subrayado suyo) (p.29)

 

 



[*] Trabajo final para la materia: Filosofía Lingüística, con el Dr. Raúl Quesada García; julio de 2005.


 

Compartir este post

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
Comenta este artículo

Comentarios