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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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5 febrero 2012 7 05 /02 /febrero /2012 23:09

Theatro Americano, 1746; José Antonio Villaseñor y SánchDescripción Geográfica y Análisis de lo Concreto.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

06 feb 12.

 

Etimológicamente se entiende a la Geografía como una ciencia del “dibujo de la Tierra” (de ge, o gea, diosa de la Tierra; y grafía, trazo, dibujo), dibujo que de suyo implica una descripción.  De modo que el dibujo de la Tierra dado como el Mapa o Carta Geográfica, es la descripción en geografía, misma que adquiere una doble importancia: 1) como definición de la naturaleza de la Geografía, y 2) como etapa primera y necesaria de dos grandes etapas, de toda investigación científica (siendo la segunda etapa, la de la explicación y síntesis).  Veremos que el Mapa es en sí una síntesis del conocimiento, pero éste, a su vez, en su análisis e interpretación, es una descripción que prepara una síntesis mayor del conocimiento geográfico.

 

Examinemos la primera circunstancia: la de la descripción gráfica como definición de la Geografía.  Resulta evidente que en el lenguaje aún limitado de la ciencia del siglo III ane, cuando Eratóstenes definió así a esta disciplina de conocimientos, el concepto de “descripción”, debía tener un mayor contenido y extensión que como lo entendemos en la actualidad, altamente restringido.

 

La “descripción” en la ciencia de la época de Eratóstenes, tenía el amplio contenido del concepto de “ciencia” misma actual, y su extensión comprendía todo lo dado a la percepción sensible.

 

La clave de la naturaleza de la geografía está ahí: en el conocimiento de todo lo dado a la percepción sensible.  Lo que se entienda por ello, dará lugar a una de dos corrientes de pensamiento: el espacismo, o el fenomenismo.  Cuando por el todo dado a la precepción sensible se entiende el estudio y conocimiento de la vastedad no sólo de la extensión (el espacio continuo), sino de lo extendido (las formas de espacio discreto), por su sola localización y distribución tal como lo entendió Eratóstenes, se tiene la “geografía espacista”.  Cuando por todo ello lo que se entiende es el estudio y conocimiento en sí mismo de cada cosa de todo cuanto existe, entonces aparece la “geografía fenomenista”, tal como la entendió Estrabón.

 

La segunda circunstancia, la descripción dada como etapa necesaria de toda investigación científica, se refiere a un aspecto del método de conocimiento.  Metodológicamente la descripción se refiere a la enumeración tanto de lo observado directamente, así como de los datos del experimento, refiriéndose a los aspectos cualitativos y estables de lo dado.  Constituye así, la base de los conocimientos que preparan la etapa de la investigación causal o explicativa, misma que en el proceso de generalización y abstracción descubre los procesos cuantitativos o variables, no dados directamente a la precepción sensible.

 

Así, la descripción geográfica se refiere al análisis cualitativo de lo concreto, que en la “geografía espacista” se refiere a la separación de las propiedades estables de los estados de espacio concretos; en tanto que la descripción geográfica en la “geografía fenomensita”, se refiere, por su parte, a la separación de las propiedades estables de los fenómenos naturales y sociales concretos.  Pero fenómenos naturales y sociales, y estados de espacio concretos, tienen en común ser lo mismo con distinto grado de generalización y abstracción, y, por lo tanto, siendo categorías que, aun cuando semejantes, expresan contenidos y extensión diferentes.

 

Haciendo, pues, diferencia entre ambas categorías; no obstante nos podamos referir en común a su descripción, que en la Antigüedad se denominó simplemente así: Descripciones; pero que en la Edad Media dieron en denominarla Summas; o en la Época Moderna, en su origen renacentista, se conocieron como Maravillas o Relaciones Geográficas, así denominadas durante la Ilustración y hasta el romanticismo del siglo XIX; y ya más recientemente, en el siglo XX, comenzaron a ser llamadas Síntesis Geográficas; las cuales, con la introducción de la cibernética, reciben el nombre de Bases de Datos Alfanuméricas.

 

Esa no es, pues, toda la Geografía, sino sólo su parte inicial, la descriptiva, y como tal, apenas a partir de ahí, sobre su base, la verdadera ciencia de la geografía ha de comenzar.

 

A partir de aquí dejará de interesarnos esa ya vieja descripción geográfica fenomenista que se pierde cada vez más  en el análisis de lo concreto por lo concreto mismo, para comenzar a replantear la descripción geográfica espacista en el análisis de lo concreto mismo, pero en la categoría de estados de espacio, para el entendimiento de las propiedades del espacio terrestre.

 

Y así, finalmente, el análisis geográfico de lo concreto dado en los estados de espacio, tiene como propiedad esencial el omitir los atributos particulares de los mismos en tanto fenómenos naturales o sociales.  De este modo, la geografía: 1) no es un estudio descriptivo de los fenómenos; 2) por lo tanto, no pretende, de ello, una explicación del fenómeno, consecuentemente con arreglo a sus propias leyes; pero, 3) mucho menos ha de pretender una explicación de los fenómenos con arreglo a otras leyes que no son las propias, incurriendo con ello en una posición reduccionista; y, en consecuencia, 4) ha de describir el fenómeno por sus propiedades espaciales más generales, en la categoría de estados de espacio; y, 5) ello ha de ser así, con arreglo a las leyes del espacio mismo.

 

Antes de K. Ritter y A. de Humboldt, que llevaron la descripción geográfica fenomenista en el análisis de lo concreto por lo concreto mismo, hasta sus últimas consecuencias, ya en la época romanticista de la primera mitad del siglo XIX; poco antes, en el momento cimero de la Ilustración en la segunda mitad del siglo XVIII, el mexicano José Antonio de Alzate y Ramírez, en un breve trabajo de 1772, “El Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarlo”*, planteó por primera vez la acertada relación entre le análisis de lo concreto en la descripción geográfica contenida entonces en la Relación Geográfica, y su abstracta síntesis espacial cartográfica (acerca de lo cual, una década después, a su vez, teorizó el español Tomás López de Vergara).

 

No se trata, pues, de “superar” el “descriptivismo” en geografía eludiéndolo u omitiéndolo, sino dimensionándolo correctamente tanto como propiedad en la definición etimológica de la Geografía, como necesaria etapa en el proceso metodológico de investigación científica.



*        Cuyo estudio a manera de de los fundamentos filosóficos materialista y dialécticos en la ilustración novohispana, fue motivo de la tesis para el doctorado en Filosofía del autor de estas líneas: “La Dialéctica y el Materialismo en <<El Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarlo>>, de 1772, de José Antonio de Alzate y Ramírez” (2009).

 



 

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