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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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31 octubre 2011 1 31 /10 /octubre /2011 00:04

El Por Qué del Dónde 4Dos Años Después: el Concepto de “Espacio Geográfico en la Red”.  Artículo, 2011 (4/5).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

20 nov 11.

 

El geógrafo, al estudiar el espacio terrestre en general, ha de tratar, pues, con los fenómenos-causa: 1) no por ellos mismos, sino sólo así, como causa; y 2) no en tanto fenómenos-causa concretos por sus propiedades naturales o sociales, sino en tanto fenómenos-causa en su abstracción teórica, en la teoría del espacio, generalizados como estados de espacio; y 3) descubrir, mediante ella, primero, las causas y propiedades más generales, y luego, las posibles leyes y propiedades especiales del espacio en sus fenómenos particulares de estados de espacio.

 

El asunto es que todo ello hay que investigarlo prácticamente a partir de nada, siendo campo de investigación de la geografía teórica, la cual dirige los conocimientos; y el problema está en que el geógrafo actual, no sólo acostumbrado en su formación en los últimos dos siglos, a que todo el conocimiento le es dado de las ciencias particulares y que él sólo describe en su pretendida “síntesis”, sino, por ello, careciendo de una verdadera formación científica, no puede avanzar en la investigación de su propio objeto de estudio, ni deja de incurrir en el error lógico de suplantación de tesis, en lo que ahora, luego de dos años de estar explicando el problema, se hace sospechosa su instalación consciente y cómodamente en ello.

 

Mas descubrimos que no es exactamente así.  Su interés por este argumento teóricamente nos lo hace ver, pero, al mismo tiempo, su indiferencia, su incapacidad para ver su importancia y decidir sobre la importancia, nos revela su confusión, misma que se ha convertido en objeto de evaluación en esta revisión  al concepto de “espacio geográfico” a dos años.  Y es que este geógrafo actual, por lo visto, ha resultado incapaz de traducir la investigación teórica (básica, de punta, o de frontera), en el campo de la investigación aplicada, explorando sus expresiones y posibilidades.

 

Hace dos años analizábamos con cierta profusión el aspecto del error lógico de suplantación de tesis en el concepto de espacio.  Ahora hemos visto que eso no se corrigió en un milímetro con el que sólo argumentáramos su crítica.  Por supuesto, detrás de ello, había muchas cosas más, pero que, de primera vez, no podíamos ver; y una de ella, esencialmente, era esta diferencia en la capacidad de la aplicación del método científico en la investigación aplicada.

 

De fines de 2009 a la fecha, no hemos visto –ni fraternalmente se nos ha hecho llegar, si es el caso de que existiera–un modelo de investigación (alguna propuesta de estudio), con el cual se intentase la aplicación de esta teoría, incluso, poniéndola a prueba (siendo ello la esencia de la indiferencia, pero reflejo a su vez, de la incapacidad o confusión, por lo que tampoco se hace nada por despejarlo).

 

Dicho aspecto de transición de la investigación en geografía teórica a la investigación en geografía aplicada, tiene que ver con algo crucial: la función social de la geografía.  Es decir, ahí hay un aporte teórico novedoso que ha consumido y consume todo nuestro tiempo de trabajo (a todo el mundo despierta interés), esa ha sido nuestra función profesional en el campo de la investigación teórica; pero nadie ha ensayado en el campo de la investigación aplicada, un modelo de desarrollo posible de este planteamiento.  Acaso este geógrafo, acostumbrado a ello, espere que también tal cosa le sea dada; y la haremos en su momento, la verdad es que siempre nos gana el análisis y la discusión teórica de algo.

 

Nuestra responsabilidad profesional ha sido, así la asumimos, la investigación teórica; va siendo pues, necesario, su desarrollo en la investigación aplicada, que enfile a resolver novedosamente la función social de la geografía en el trabajo operativo.

 

Hasta ahora, gracias a esta teoría, se logró rescatar el análisis cartográfico que para los años setenta tanto se había llegado a despreciar por unos (posición en la que llegamos a incluirnos), o elitizada por otros; facilitando con ello la función social de la geografía en el análisis de los espacios concretos locales, dados en el análisis regional, y, por ejemplo, en la planeación geoeconómica elaborada más con criterios geográficos (de ese análisis espacial), que económicos (de producción y consumo).

 

Del joven geógrafo apenas estudiante de la geografía, lógica y naturalmente no puede esperarse sino una actitud a la expectativa, en este justo momento, en medio, nuevamente, de un debate entre dos tendencias esenciales (tal como aquellas generaciones de los años ochenta; por lo tanto, no si un sentimiento de cierta confusión).  De entre ellos, sorteando la “confusión”, emergerá el geógrafo del próximo futuro, el de la siguiente etapa histórica.

 

Del joven geógrafo recién egresado de los estudios profesionales de geografía y que comienza a ejercer (y que en vano lo intentará ya), poco se puede esperar, dado que ha sido formado  en criterios erróneos acerca del espacio, tergiversado, al punto que aún sigue siendo un geógrafo decimonónico.  La excepción estaría en aquellos que estuviesen sometiendo a crítica o dispuestos a hacerlo, todo lo dado, a la luz de los planteamientos de este “Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica, en la que hemos venido apuntando los elementos para rectificar el camino.

 


 

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