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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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27 mayo 2012 7 27 /05 /mayo /2012 22:09

Laboratorio Científico del s.XVIIEdición Especial 1, de Tercer Aniversario.  Consiguiente.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

28 may 12.

 

Consiguiente.

 

Como dicen en mi pueblo, <<si tiene que funcionar, funcionará; y si no , “pus no”>>, pero cualquier cosa que sea ya no dependerá de nosotros, sino de lo que la comunidad de lectores diga, ahora consciente de que cualquier posición que tome en el Círculo de Empatía de la Revista, tiene que ver, inexorablemente, con adoptar un aposición en esta lucha ideológica entre las clases sociales, ya defendiendo el hacer científico moderno e ilustrado, ya corrompiéndola con los embustes “posmodernos” oscurantistas.  En adelante, ya no depende de nosotros, sino de la conciencia y presencia de ánimo, por lo menos, de ese pequeño segmento de lectores suscriptores, que de un salto al compromiso ideológico y para con la ciencia.

 

Expondremos, pues, en porcentajes, la gráfica de distribución de la empatía de los lectores de la Revista:

 

04 Distribución de Empatía 

El arreglo de esta gráfica a manea de Círculo de Empatía en donde simpatía y antipatía se contraponen diametralmente, y donde la apatía crítica la aproximamos a la antipatía, el arreglo sería el siguiente:

 

05 Composición General 

Del arreglo de la gráfica de esta manera, se puede representar la confrontación, hasta ahora indefinida y aún vaga, entre el 25% de los lectores que realmente representan al lector sistemático.  Más aún, la gráfica distribuida así, permite valorar a la vista algo de fundamental importancia en este estudio: los reales protagonista del momento histórico, e incluso, el nivel de conciencia del problema de éstos, inmersos en un mar de indiferencia e inconsciencia.

 

Pero nuestros instrumentos de medición  nos han posibilitado ir un poco más allá en la precisión de la caracterización del lector, particularmente en el segmento de nuestro interés: el segmento de simpatía con la Revista.

 

Resulta que graficado así en general ese segmento, es engañoso, y se descubre de definir una estructura interna en él.

 

“Espacio Geográfico”

Estructura Interna del Segmento de Simpatía

06 Composición Particular 

Puede apreciarse, entonces, que esa simpatía aún está muy condicionada, su mayor frado de calidad se define por lo llamamos, el “nivel Básico de Compromiso”, definido por aquellos lectores en comunicación vía correo electrónico.  Luego están los “Registrados en el Boletín”, y después un dato estimado de proximidad.  En este segmento esencial de simpatía, falta aún el valor de una simpatía comprometida, esa que responda a la expectativa.  Y explicada ya así esta caracterización del segmento, éste, casi literalmente, se esfuma, estrictamente, al momento, es sólo potencial.

 

Una representativa gráfica más, ayudará a entender el problema de fondo.  Si excluimos ahora la apatía indiferente, y representamos sólo el 25% formado tanto de simpatía como de antipatía contendientes en el legítimo ánimo de lectores sistemáticos, entonces:

 

07 Lectores Sistemáticos 

Entonces, esa problemática de fondo, para terminar, puede puntualizarse de la siguiente manera:

 

1        Hay, en la base de todo, un enfrentamiento ideológico.

2        Ese enfrentamiento ideológico quedad dado entre una interpretación del mundo en la ciencia, el método científico y los criterios de la verdad de la ciencia de la modernidad ilustrada (galileano-kepleriana y baconiano-cartesiana); y una interpretación del mundo en el llamado “paradigma de la ciencia de la posmodernidad”, su método dialógico (comunicativo), y el criterio subjetivista de la verdad, por el que, afirman, cada cual tiene su verdad; como lo propia la “saber innato” o al “saber por revelación” que, según lo cual, da lugar a la “ciencia”, en una doctrina metafísica oscurantista.

3        Esa interpretación del mundo se da en el ámbito del pensamiento geográfico, por el cual, en particular, se enfrentan la interpretación del conocimiento geográfico del mundo como el conocimiento del espacio entendido como la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta (vacuum); un espacio objetivo y de naturaleza física; y la interpretación del conocimiento geográfico del mundo como el conocimiento del espacio entendido como “el espacio socialmente construido”; o, eliminando la tautología, simplemente, el conocimiento del espacio como “lo socialmente construido”.

4        Se enfrentan, pues, la noción objetivista del conocimiento del espacio terrestre, contra la noción subjetivista del conocimiento del mismo.  Si en la noción objetivista del conocimiento del espacio terrestre, éste existe independientemente de la sociedad o humanidad; en la noción subjetivista el espacio terrestre no preexiste a la sociedad, sino, por lo contrario, el espacio es resultado de la acción de ésta.

En la fenomenología de Kan o Comte, el espacio terrestre es preexsitente a la humanidad o sociedad, pero sólo adquiere significado existencia ante el conocimiento de ésta.  La noción “posmoderna” del “espacio terrestre”, es, entonces, una noción enteramente metafísica (platónica, hegeliana), producto del conocimiento revelado.

5        Se enfrentan, de una parte, la ciencia con su eminente carácter determinista, causal; y de otra parte, “el saber”, o, propiamente, “los saberes”, como los mismos “posmodernistas” dicen; no sólo como un “conocimiento revelado”, sino indeterminístico, acausal.

6        Esa ciencia que llevó de diez a quince siglos hacerla renacer de su letargo medieval a costa de la libertad, de la tortura, el derramamiento de sangre y el sacrificio de la vida de pensadores notables rescatando el discernimiento lógico, la reflexión hipotético-deductiva; se enfrenta ahora al embate de nuevas posiciones escolasticistas de una docta ignorancia que intenta traer a nuestro tiempo el “método de autoridad” en el recurso comunicativo de la dialógica, y que vuelve a referirse a las ciencia como las “artes”.

7        Se produce el choque violento entre la ciencia que se pronuncia experimental y de la demostración en la práctica; y “los saberes” que reclaman su validez subjetivista en nombre de la “tolerancia”.

8        Ante un conocimiento objetivista con plena capacidad para su esencial propósito de la predicción científica que permita dirigir los destinos de la sociedad, se pone un conocimiento subjetivista, indeterminista, medieval y agnóstico, que no puede sino establecer la negación de la posibilidad de predecir las cosas.

9        Ese conocimiento científico que tiene por esencia el descubrimiento de la verdad objetivamente dada; esto es, por la cual el conocimiento es un reflejo cada vez más próximo a la realidad misma o tal cual ésta es, asintóticamente, sin nunca poder lograrlo dado que el movimiento de la realidad adelanta a la ciencia que es su reflejo, tiene ahora por oposición un conocimiento “paradigmático” (de “modelos” o “propuesta personales”), fundado en la verdad subjetivamente dada; esto es, por la que, cuada cual tiene su verdad, en un relativismo extremo.

10    Se enfrentan, pues, la ciencia de la modernidad ilustrada, fundada en su forma contemporánea en su expresión más plena en la dialéctica materialista, contra “los saberes”, fundados en la dialógica idealista (de la “dialéctica” entendida como el “arte de la palabra” o el diálogo comunicativo), de un conjunto de filosofías como, esencialmente, el existencialismo, el pragmatismo, el estructural-funcionalismo, y, preeminentemente, el superestructuralismo (eufemísticamente autodenominado embusteramente como “neomarxismo”), amalgamándose en la doctrina ideológica del llamado “posmodernismo”, el cual, pretendiendo “superar” e “ir más allá” de la modernidad ilustrada, no hace sino devolvernos al oscurantismo medieval más remoto.

11    Así, nuevamente se enfrentan esos históricos principios del método del conocimiento de la ilustración y del oscurantismo: aquel por el cual se entiende el: <<avanzar a la luz del conocimiento y de la certidumbre de sus leyes>> (Bacon-Descartes); o aquel por el cual se entiende en lo opuesto, el: <<avanzar en la oscuridad y en la incerteza>> (Edgar Morin).

 

He ahí la cruda realidad, he ahí la razón de ser de este Blog y esta Revista, que ahora serán dos cosas perfectamente distinguibles, pues el Blog irá dirigido a satisfacer las necesidades de lectores indiferentes ocupados en una búsqueda circunstancial, como a demostrarle al lector crítico la veracidad de lo que se sustenta; y a un lector simpatizante, tanto para redondear sus necesidades de información, como para acabar de convencerle en una formación razonablemente científica.  Pero la Revista será ahora sólo reservada a aquellos lectores en particular, que simpatizan con las ideas, comprometidos con un trabajo de conciencia (y cuya paradójica medida es ahora la suscripción económica), para guiar un estudio geográfico con el método científico dela modernidad en forma creativa, en el plano consciente de una histórica lucha ideológica en la lucha histórica de las clases sociales; no sólo por cuanto a compartir ideas progresistas, sino también, por cuanto a sortear económicamente la producción de la Revista misma, en lo que cabe, con más solidaridad moral como ahora podrá entenderse sin dificultad, que real apoyo económico.

 

Se develó así el misterio del fenómeno de un vivo interés sistemático, simultáneo a una aparentemente desconcertante indiferencia absoluta: ello es producto de una situación de atraso e inmadurez de la Geografía, por el que no alcanza el rigor como ciencia misma; pero donde ese atraso e inmadurez de la Geografía no es en abstracto, sino el atraso e inmadurez deliberada y sistemáticamente inducidas en la pretensión de la “posmodernidad” en la formación dada a los estudiosos y profesionales de la geografía en los últimos quince años.

 

A partir de ahora, <<“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica>>, irá dirigida específicamente a satisfacer la necesidad de la formación científica, moderna e ilustrada en Geografía; ahora totalmente ausente ya en la “oficialidad” institucional que en su “posmodernidad”, explícitamente ha renunciado a ello; a fin de resolver el desarrollo y maduración de la Geografía como ciencia.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Sociología de la Geografía
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