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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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16 octubre 2009 5 16 /10 /octubre /2009 08:03

El Por Qué del Dónde 1 El αβγ de la Teoría

del Espacio Geográfico

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
"Espacio Geográfico", Revista Electrónica 

 de Geografía Teórica;
http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 30 oct 2009.

 

 

El “aeiou” ciertamente es un asunto de parvulitos (el espacio geográfico como la distancia en una función lineal, unidimensional), el “abc” ya lo es de niños de primaria (el espacio geográfico como la superficie o extensión en una función cuadrática, bidimensional); pero el “αβγ”, ya son palabras mayores, ya es asunto de un estudiante de secundaria, e incluso, del tercer grado de secundaria, en donde estudia geometría y trigonometría, y en ello aparece tal lenguaje.  Geográficamente, es el estudio del espacio terrestre en su volumen, y por lo tanto, en una función cúbica, o tridimensional.

 

Pero éste no es el metonímico y ambiguo espesor de la “epidermis de la Tierra”, ni, mucho menos, la superficie bidimensional de la misma (en su momento, nosotros también tuvimos que pasar por la consideración de estos planteamientos, que poco a poco fueron demostrándose falsos).

 

Así, pues, geográficamente –decíamos–, ¿cuántas superficies tiene la Tierra, y cuál de todas, o por qué todas, es lo que se supone que estudia el geógrafo?

 

La Tierra tiene seis (6) superficies: 1) la superficie física concreta, esa que pisamos con sus infinitas irregularidades; 2) el esferoide, como primera superficie abstracta para aproximar su estudio; 3) el elipsoide, segunda superficie abstracta con mayor aproximación, e incluso, dada la irregularidad en el conjunto mismo de la forma de la Tierra, siendo un elipsoide movible con distintos puntos de referencia; 4) el geoide, una superficie concreta determinada por las anomalías gravitacionales locales; 5) el cuasigeoide, una superficie abstracta de aproximación al geoide; y 6) el telluroide, una superficie abstracta que puede entenderse como el promedio entre el cuasigeoide y el elipsoide.  Esto es, dos superficies físicas concretas, cierto es, una ligeramente más abstracta, pero con determinaciones físicas; y cuatro superficies abstractas, pero las verdaderamente consideradas en el estudio del espacio geográfico.  Convencionalmente, pudiera darse el caso de la aparición de más superficies.

 

Toda localización en el espacio geográfico o terrestre, está en función de las propiedades métricas de alguna figura teórica antes dicha (de la determinación de las mismas, considerando la Corteza Terrestre en movimiento, se ocupan actualmente –en realidad desde el siglo XVII–, los geodestas).  A partir de ahí, a los geógrafos nos quedó estudiar lo que sigue, establecido por tales determinaciones métricas; esto es, el espacio terrestre, hemos dicho: la dialéctica del estado material de la dimensionalidad continuo-discreta, determinada por la esfera terrestre; ahora bien, luego entonces, cualesquiera que consideremos de entre esas seis posibles superficies.

 

Así, el asunto es que estudiamos todas esas superficies, donde las abstractas sirven como sistema de referencia para el conocimiento de la superficie física concreta; esto es, formada por un continumm tridimensional de objetos tan próximos entre sí como se quiera.

 

El espacio geográfico, en consecuencia, no se limita a dicho continumm, éste sólo nos interesa y se centra en él toda la atención, porque formamos parte del mismo, y en función de él es que se resuelve todo el conocimiento, pero este es, a la vez, una determinación de una infinidad de factores del espacio geográfico en sí, el cual; como esa dimensionalidad continuo-discreta de la esfera terrestre; es un todo, digámoslo de momento así, cuyo origen o punto central, es el centro mismo de la Tierra (ya en función de la figura considerada ese centro variará de posición); y cuyos límites se extienden en función, principalmente, del campo gravitatorio de la Tierra; pero también, por ejemplo, de sus campos electromagnético, o térmico.

 

En consecuencia, el espacio geográfico como un volumen tridimensional es, en su esencia, un continuo vacumm que interactúa con el continumm de sucesión de estados discretos de espacio; y, efectivamente, una función matemática cúbica:

 

V = 4/3 ()r3

 

Donde r es convencionalmente variable, pero de manera principal, una determinación del campo gravitatorio.  En última instancia, en esa convencionalidad determinada por una posible faceta particular del objeto de estudio, pudiendo considerarse como un valor común promedio de 6,370 km.

 

De la misma manera, otro valor común delimitante del espacio geográfico, puede considerarse la oscilante frontera en donde cesa el campo de gravedad de la Tierra, y se inicia el campo de gravedad de la Luna.  Así, pudiéramos decir que cuando los astronautas viajan de la Tierra a la Luna, en un momento dado, pasan del espacio geográfico o propiamente terrestre, al espacio selénico o propiamente lunar.

 

Establecidos estos elementos de la teoría del espacio geográfico, vayamos ahora al estudio del mismo elevándonos de lo simple a lo complejo, y en consecuencia, partiendo del esferoide, para culminar en el estudio de la dialéctica de la dimensionalidad continuo-discreta (o dialéctica del vacumm-continumm), de la extensión física de este último.

 



 

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