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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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4 enero 2010 1 04 /01 /enero /2010 09:01

Clich--Literatura


El Comité de Huelga de la “Prevo 5” del IPN,
en el Movimiento Estudiantil-Popular de 1968. 
Preámbulo.

 

Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/: 
México, octubre, 2008.

 

A la memoria de mis compañeros

del Comité de Lucha de la “Prevo 5” del IPN

en el Movimiento Estudiantil-Popular de 1968:

 

Miguel Reséndiz,

Víctor Cejudo Ayala,

y Gerardo Murillo;

 

por la osadía, por el arrojo y la proeza;

por haber sabido estar ahí,

y a la altura de las circunstancias,

cuando el momento histórico

nos lo demandaba.

 

De quien, si sobrevivió hasta ahora,

fue justo para; haciendo nuestro el futuro

 –el hoy, y el mismo mañana, respecto de aquel entonces–;

trasmitir el legado a las nuevas generaciones;

 

su compañero:

 

Luis Ignacio.

Cuernavaca, Mor;

22 de julio de 2008.

 

 

Contenido

 

Preámbulo

Antecedentes.            17

 

1968; “El 68”: “El Presente es de Lucha...”           

Entre el 22 y 24 de julio de 1968.    27

Viernes 26 de julio de 1968.    28

Lunes 29 de julio de 1968.    35

La vida del Comité de Lucha de la “Prevo 5”.    43

Miércoles 2 de octubre de 1968.    46

 

La Transformación Cualitativa, Moral e Histórica,

del <<Comité de Lucha de la “Prevo 5”>>.            55

       Culminación Previsible del Movimiento Estudiantil-Popular

de 1968: Los Derechos Humanos y la Reforma del Estado            65

Los Movimientos Proletarios de los Años Cincuenta    69

Los Años Sesenta del siglo XX    75

“...el futuro, ha sido nuestro!”    80

 

40 Años Después            89

Introducción    90

Antecedentes    93

Causas profundas de una nueva situación revolucionaria    97

La ruina objetiva y subjetiva del orden de cosas    99

La alienación social: el reflejo de una nueva situación

    revolucionaria            102

 

A manera de Conclusión General.            115

 

 *

 

Preámbulo

 

 

Cuarenta años después.  Se ha dado el tiempo necesario y suficiente; no podía esperar más, y aquel compromiso de conciencia al que no sabía cómo darle cumplimiento, brotó natural, como la remembranza, como tenía que ser.

 

Una invitación por estudiantes universitarios de hoy al evento del 40 Aniversario, justo una semana antes de que por Radio UAEM (Morelos), se iniciara la transmisión de la serie: “Este Día en 1968”, el “día-a-día” de los acontecimientos del Movimiento Estudiantil-Popular de 1968 en la voz de Daniel Cazés y Flora Bottom, nos motivó, finalmente, a redactar este documento que por compromiso moral y político, estaba pendiente.

 

Nos pusimos frente a la máquina, y simplemente empezamos a escribir con sentido cronológico desde algunos necesarios antecedentes, más por poner en claro nuestras propias ideas, que por deliberado método de exposición.  Poco a poco el frenesí por redactar fue aumentando, y en el curso de tres a cuatro días ya teníamos de punta a cabo en lo esencial, lo que pudiéramos llamar, el argumento.

 

Y ese argumento planteado así, de manera espontánea, tenía una estructura natural que parecería pecar de una historicidad de corte positivista, en estricto orden cronológico y en lo exhaustivo del detalle descriptivo; pero lo que ello reveló, fue el espíritu de lo que queríamos plasmar en este documento; es decir, no los resultados de alguna pretendida investigación analítica acerca del Movimiento Estudiantil-Popular de 1968 en general, en un esquema analítico e hipotético-deductivo; no el informe de alguna investigación historiográfica, ni documental ni mucho menos de campo, sobre lo que ocurrió, en particular con los jóvenes estudiantes del Comité de Lucha de la Escuela Prevocacional Nº 5, del Instituto Politécnico Nacional en ese y en los subsiguientes años; y tampoco se trataba de un análisis protocolar de corte académico de nuestra experiencia singular al respecto de dicho movimiento político-social; pero tampoco de una narración puramente descriptiva, sino también salpicada aquí y allá de algunos someros análisis y explicaciones, lo que en cierto modo explica la profusión de más una cuarentena de notas al pie.

 

Ninguna de esas pretensiones había en ese argumento; sino, lo que el mismo revelaba, era el aspecto esencial de lo que realmente deseábamos: la remembranza testimonial de la vida del Comité de Lucha de la “Prevo 5” a la memoria de sus integrantes, como cumplimiento del compromiso moral debido para con ellos y para con todos los jóvenes de aquellos años maravillosos, de quien llegó hasta aquí para narrarlo.

 

Por el significado histórico mismo del Movimiento Estudiantil-Popular de 1968, esta historia no podía perderse en el olvido.  Para nada debe esperarse una historia grandilocuente o una narrativa heroica; muy por el contrario, es sólo, en nuestra madurez, la memoria, por simple respeto a esa memoria misma, lo más objetiva posible, de los hechos tal cual fueron en la vida del Comité de Lucha de la “Prevo 5”; desde los acontecimientos que le antecedieron e influyeron poderosamente en su integración y sus acciones, pasando por sus momentos más trascendentes, hasta su proyección histórica al futuro en el contexto del significado histórico mismo de ese movimiento, en la vida político-social de México de entonces a nuestros días.  Los actos de aquellos jóvenes en los 17 años de edad, aun en el nivel escolar equivalente a la Secundaria en el sistema educativo de la Secretaría de Educación Pública; es algo que a la luz del dimensionamiento histórico que nos dan cuatro décadas, el lector habrá de juzgar.

 

Fue esa intención de la narrativa de los hechos tal cual fueron, directamente vividos por esos jóvenes y en el contexto de su momento histórico, que, en aras de su redimensionamiento como lección histórica; lo cual nos impuso en principio el planteamiento cronológico; es en realidad, únicamente la fase del necesario análisis de lo concreto en la metodología marxista.

 

Expuesto así, en esa escueta descripción explicativa que es el análisis de lo concreto sólo como la primera fase en el proceso de investigación bajo una metodología marxista, sin pretender nada más que ello mismo; es decir, sin pretender derivar de ello ningún análisis de relaciones causales o explicaciones de nada más; siendo un documento testimonial, no pudimos evitar la narrativa en primera persona y su carácter autobiográfico, y con ello el tono subjetivo de su autor; mismo que sólo espera que su subjetividad, sea un reflejo, lo más fiel, de aquellos hechos concretos.

 

No obstante, tal narrativa con esas características no pretende estar hecha desde el presente analizando el pasado; por lo menos en la pluma no estaba esa intención; sino, esencialmente, el intento es la recreación desde el momento mismo vivido; y de ahí que se omita todo cuanto en ese entonces no estaba a nuestra vista.  El tiempo gramatical de la narrativa está en pretérito; se cuenta una historia pasada; pero –por lo menos esa fue la intención así haya sido mal lograda– en el subjuntivo del momento presente de quien vive esa historia.

 

Por lo demás, eludiendo en lo más posible el centrar la narrativa en la experiencia exclusiva de lo personalmente vivido en el Movimiento Estudiantil-Popular de 1968, algo siempre inevitable; lo esencial a rescatar fue la vida del Comité en sí, su origen y su desarrollo; desarrollo trascendente que significó multiplicación y transformación cualitativa en el proceso histórico de la vigencia de los objetivos superiores, sociales, políticos e ideológicos, de ese movimiento político-social del 68; pero también, desarrollo en el que, necesariamente, de algún modo, muere.

 

Ha sido el puro testimonio, la memoria, no ha habido en su elaboración ninguna investigación documental como tal, ni mucho menos un trabajo de campo.  Ello no quiere decir que no se necesite; muy por lo contrario.  La ausencia de ello sería su gran deficiencia, de no ser porque el propósito fue precisamente el puro testimonio vivo.  En todo caso, sirva este documento como base para un futuro análisis, quizá necesario y merecido, a partir de un apoyo documental y de campo.  La mano que echamos a ciertas fuentes (y ciertamente mínimas), siempre debidamente consignadas, fue sólo para corroborar nombres, fechas, los hechos en sí mismos, para objetivizar y moderar nuestro juicio.

 

De ahí que, una vez tenido el argumento general de este documento, dilucidamos su estructura y lo dividimos en sus apartados.  Para poder explicar la vida del Comité de Lucha de la “Prevo 5”, tuvimos que empezar, necesariamente, por referir sus antecedentes; tanto histórico-sociales, como, por lo menos, personales de uno de sus integrantes (de los demás, simplemente los desconocimos); jamás actuamos ni participamos en aquel entones recabando datos, pensando en que haríamos alguna vez historiografía de los acontecimientos.  Cómo imaginar ello; por lo demás, un infortunio; ya será tarea para los historiadores si los hechos lo ameritan.  Por lo que a este autor respecta, moralmente, así como están aquí planteados, es suficiente.

 

Luego de referir los antecedentes, lo que siguió, fue resolver algo que nos aqueja terriblemente a los mexicanos: esa historia infinitamente repetida del “13 de Agosto de 1521”, la derrota, el fracaso, la muerte.  El identificar pesimistamente el “2 de octubre de 1968” con el Movimiento Estudiantil-Popular de 1968; por no más, como bien lo expresa Daniel Cazés, que ese México “afiliado con pasión al culto a los muertos”[1].

 

Ciertamente toda tragedia será siempre impactante, y cuanto mayor, tanto más profundamente grabada en las almas por siglos y por siempre; no podría ser de otra manera.  Pero los mexicanos, penetrados en nuestras almas de dualismo, no sabemos tratar con la tragedia sino sólo en términos de uno de sus lados: la fatalidad.  No entendemos su dialéctica dada aun en uno solo de los opuestos, y no sabemos rescatar de ella, de esa dialéctica, lo que necesariamente también en ella está: la nobleza y lo sublime en el sacrificio, como el valor y la heroicidad en la hazaña; no sabemos hacernos uno en la osadía y en la inteligencia, en la expresión misma de la tragedia.

 

Lloramos con amargura el sacrificio de los vencidos, por no más que la crueldad de la matanza; dejando en segundo plano lo que en ellos, en los sacrificados, hay en su osadía y heroicidad: la nobleza y lo sublime.  Y, por otra parte y más importante aun al tener que considerar el polo opuesto, en nuestro legítimo odio al vencedor en aras de su abusiva conquista, no sabemos rescatar lo que de valioso haya en él; al Hernán Cortés valiente e inteligente estratega que realizó la hazaña, y cuya estatura no es más ni menos, que la de su digno oponente; porque lo que fue uno, estuvo determinado por lo que fue el otro.  Todo queda en nuestra madre ultrajada, en nuestro hermano un traidor, en el padre un violador; luego, nosotros, una negación de identidad en el origen histórico.

 

Ciertamente, del “2 de Octubre de 1968” quizá no sea fácil rescatar del Ejército Mexicano algo que dialécticamente coexista con su abyección y su ignominia; pero el par dialéctico a la categoría estética de su acto en lo horrendo, dado moralmente en lo vil y en la deshonra, son el sarcasmo y la ironía de lo cómico: qué más comicidad que ese descomunal y monstruoso aparato militar montado contra una masa inerme de estudiantes y población civil.  De ese sórdido “vencedor”, hay que reír, porque ello muestra la grandeza, la pureza y limpidez del “vencido”; eso es, con toda su paradoja, lo dialécticamente rescatable; comentando tal hecho en esta narrativa, recordamos que tres meses después de aquella fecha, en lo personal, de la manera más natural y espontánea, tuvimos ocasión de hacerlo riendo a placer.

 

En consecuencia, en el siguiente apartado general titulado; <<1968; “El 68”: “El Presente es de Lucha...”>>; centramos todo el espíritu de la redacción en el momento más extraordinario y maravilloso de todo el Movimiento Estudiantil; en el momento del triunfo; el momento ético y estético de la identidad de todos; en el momento pletórico de la lucha humana; mismo que debió ser así no sólo para el Comité de Huelga de la “Prevo 5”, sino para todos los jóvenes estudiantes en esos instantes, ya no únicamente del Instituto Politécnico Nacional: el momento que fue de la marcha del viernes 26 de julio, a la toma de las escuelas el lunes 29 de julio.  Ese es el verdadero 68, en lo absoluto, no lo puede ser el “2 de Octubre”*.  De ahí que dedicamos una serie de apartados particulares a nuestra situación circunstancial dada, primero, <<Entre los días 22 y 24 de julio...>>; luego otro apartado particular dedicado al día <<Viernes 26 de julio...>>; seguido de un apartado particular más, para nosotros el más exquisito, relativo a los acontecimientos del <<Lunes 29 de julio de 1968>>; todo ello –repetimos–, no con el propósito general del análisis del Movimiento ni de nuestro singular anecdotario personal; sino en el contexto de los vínculos que van gestando y dan vida al Comité de Lucha de la “Prevo 5”.

 

Un apartado particular siguiente en esta misma secuencia, trata precisamente acerca de <<La vida del Comité de Lucha de la “Preveo 5”>>.  Aquí, apenas en ese 29 de julio de 1968, cesa la cronología estricta; se borra cualquier viso de metodología positivista, y se irrumpe claramente en el método marxista en el análisis de lo concreto; pero también, deliberadamente sin pretender ir más allá en algún análisis de las contradicciones y el desentrañamiento de algún fenómeno.

 

Terminamos esta parte de la reseña con un apartado particular más, inevitable; no por la fatalidad, sino porque allí no sólo los vínculos de la vida del Comité, sino de la vida de todo el Movimiento Estudiantil-Popular y de la vida de toda la sociedad mexicana, se funden necesariamente: <<El miércoles 2 de octubre de 1968>>.  Nos referimos a ello, no en el detalle de los hechos, por demás, queremos creerlo, exhaustivamente narrados y explicados en diversas fuentes**, sino en función de lo que significó en la experiencia y en la vida trascendida del Comité.

 

Dos apartados generales más culminan este trabajo: el titulado, La Transformación Cualitativa, Moral e Histórica, del <<Comité de Lucha de la “Prevo 5”>>, todo lo que ocurrió posteriormente haciendo nuestro el futuro; y el titulado: <<40 Años Después>>, aquí sí, inevitable análisis, así sea a manera de un somero ensayo, de la situación actual.  Así, estos últimos capítulos están integrados por ensayos elaborados por nosotros en diversos momentos y por distintas razones en el curso de esta primera década de los años dos mil, y el último ensayo, exprofesamente pensado para la parte conclusiva del último capítulo de este trabajo.  Hay ya en ellos, por su naturaleza misma, el análisis crítico, pero, al fin como ensayos, sin la pretensión de resultados producto de una investigación exhaustiva y profunda.  Los primeros adelantan ya entre el 2000 y el 2006, lo que en este documento, obligados a una reflexión más profunda, finalmente hicimos conciencia; el último, sin ánimos de precognición ni proféticos, quizá adelante de algún modo, en la medida de su objetividad, con lo que la experiencia nos enseñó acerca de la previsibilidad de esos movimientos del gran ajedrez social, el futuro inmediato de México.

 

En el primer apartado mencionado se narra en qué consistió esa trascendencia del Comité, su propia tragedia y su extinción cual candela que se ha consumido a sí misma; por lo tanto, la consciente necesidad del digno soplo a su fin, mas no sin antes haber transmitido su llama; y, como consecuencia, cifrando en este mismo apartado toda nuestra responsabilidad moral e histórica frente al Comité de Lucha de la “Prevo 5”, con lo que, con la más plena satisfacción y orgullo, hemos respondido a nuestro compromiso.

 

En el segundo apartado antes dicho, y último de este documento, tratamos sobre los fines u objetivos de la lucha, sobre su significado y trascendencia; sobre sus expectativas.  Esto es, sobre el traslado de esa llama de la conciencia y lucha social, ya de una candela a otra, ya de una antorcha o luminaria a otra: la conexión histórica de la “generación del 68”, con la juventud actual.

 

Hay una especie de sentir social, y con muy justificada razón, de que el Movimiento de 1968 siguió vivo; y más allá de la conmemorativa frase del “2 de octubre no se olvida”; y por lo menos, sin duda era aun un movimiento social plenamente vivo hasta finalizar la década de los ochenta; luego empezó a sentirse ya como historia en la década de los noventa; y digno ya de reflexión sobre su significado histórico, en esta primera década de los dos mil.  La explicación a tal sentir deviene de que dicho movimiento social con su objetivo general de lograr mayores libertades democráticas, contribuyó, ciertamente, al cambio de México, pero en un dificultoso proceso del logro diferido de sus objetivos.  Pasaron aun varios años para que se liberaran a los presos políticos, y luego se aprobara, por ejemplo, la “Ley de Organizaciones y Partidos Políticos” como primera expresión del logro de esas mayores libertades democráticas.  Y se inició así la transición de la democracia corporativa a la representativa, que culminaría –paradojas de la historia– con el arribo del conservadurismo al poder en el año 2000; pero democracia representativa que en manos del conservadurismo, primero con un presidente bufo e ignorante y luego con otro –a nuestro juicio– ilegítimo; finalmente parece que a su vez, tal democracia representativa se ha negado a sí misma, y con ello el espíritu del 68 que con una democracia participativa aun aspiraba a más con la intervención social en la dirección de este país, se ha topado con un revez.  Culmina no por la realización plena de todos sus objetivos, sino, precisamente, por la ya no-realización de su máximo anhelo en una democracia no sólo representativa, sino participativa, planteado en el <<Manifiesto a la Nación “2 de Octubre”>>; redactado por los estudiantes, profesores, intelectuales y dirigentes sociales, todos ellos presos políticos, al concluir el movimiento; cuyo propósito último requerirá del esfuerzo de lucha de una nueva generación.

 

La lógica de la vigencia del movimiento social de 1968, ha estado en las condiciones económicas, sociales, políticas e ideológicas, que, muy directamente ligadas a los objetivos de cambio de ese movimiento social, estuvieron aun presentes en los años setenta y en buena medida en los ochenta, al no darse la real apertura democrática.  No obstante, la década de los noventa vieron mucho de la consumación de ese objetivo general con lo logrado en el 2000.  Pero, para entonces, a la vez el mundo había cambiado; la situación económica estaba de lleno bajo otras condiciones, la situación social se polarizó, la situación política consumaba los objetivos democratizadores básicos del Movimiento haciéndolo cumplir su papel histórico, y la situación ideológica, con el derrumbamiento del socialismo, había sufrido un revez de inconmensurables consecuencias.  La primera década del siglo XXI empezó a ofrecer un panorama de condiciones totalmente distinto.  Y ya tanto por lo logrado, y más aun por lo ya no-logrado; como por lo que a nuestra vista, tras la reflexión elaborada en este documento, dadas nuevas condiciones económicas, sociales, políticas e ideológicas; todas con su expresión particular no obstante en el seno del mismo capitalismo, aquel Comité de Lucha debe ceder la estafeta a la nueva generación, y en ese fin protocolar, transformado cualitativamente en lo moral e histórico, continuar viviendo en el espíritu de lucha infinita dada por cada generación.  Acerca del Movimiento social de 1968, tocará a la sociedad decir cuándo ha de dejar de ser presente vivo, para ser, final y dignamente a su vez, historia que de luz a los nuevos movimientos por mayores libertades democráticas.

 

La vida del Comité de Lucha de la “Prevo 5”, como veremos, no se circunscribió a la huelga del Movimiento Estudiantil-Popular de 1968.  La vida del Comité se movió trascendiendo en una serie de cambios, trágicamente cuantitativos, pero dignamente cualitativos, producto de la conciencia política y social, como del compromiso ideológico y moral de sus integrantes.  Lo que describimos acerca de lo que el Comité siguió siendo después de aquel año de insurrección, no es resultado de una metáfora en un giro literario producto de alguna genialidad narrativa del autor de estas líneas; sino, en el devenir concreto que lleva del pasado al presente, el consiguiente de una reflexión moral y política acerca de su origen y su propia razón de ser.

 

De ahí que esas categorías de lo moral y político se enuncien en lo protocolario de lo formal e informal del origen y conclusión de las cosas, como de la responsabilidad ideológica y la conciencia misma de lo que fue la vida del Comité en sus transformaciones cualitativas; así como la diferenciación entre la categoría de “Comité de Huelga” y la de “Comité de Lucha”; ideas con las que se trabaja a lo largo del documento y explica su final, y sin lo cual todo quedaría en aparentes alegorías y retruécanos en la forma de su conclusión.

 

El trabajo está dedicado en honor a los compañeros del Comité de Lucha de la “Prevo 5” en el Movimiento Estudiantil-Popular de 1968; pero vaya, por ello mismo, dedicado a las juventudes de las generaciones actuales y futuras.  Nuestro pensamiento dialéctico materialista se funda, entre otros principios, en el principio de historicidad; no sólo por la búsqueda de la causalidad, la esencialidad y la verdad de los fenómenos; sino porque en nuestro concepto, la historia ha de ser fuente de las más ricas lecciones para hacer nuestro presente, siempre en función del futuro.  En consecuencia, si estas juventudes actuales pueden extraer de este documento alguna de esas ricas lecciones, entonces, cumpliendo su cometido, la vida del Comité de Lucha de la “Prevo 5” habrá tenido, finalmente, ese pleno sentido social hacia el futuro.

 



[1] Cazés, Daniel; et al; Memorial del 68, un Relato a Muchas Voces; Ediciones La Jornada, México, 1993; p.12.

* En esa confusión de ideas, ello equivale justo al referirnos a “La Batalla de la Noche Triste” (que en la vaguedad  e ignorancia se pierde el si triste para los mexicas, o para los españoles), en lugar de hablar de la gloriosa “Batalla de la Calzada México-Tacuba”, en que los invasores, luego de su traición, fueron expulsados y derrotados.

** Quizá curiosamente, en ninguna forma porque ello nos afectase ni en el ánimo ni mucho menos psicológicamente, nosotros no hemos leído gran cosa acerca de aquellos acontecimientos; a lo más, y porque de algún modo nos cayó en las manos y tal como nos llegó se fue, Los Años y los Días, de Luis Gonzáles de Alba; o Tres Culturas en Agonía, Tlaltelolco, 1968, de Jorge Carmona, Sol Arguedas y Fernando Carmona, en su 3ª edición, de 1971; Pensar el 68, en la publicación de la revista Nexos; Año XI, vol. 11, Nº 121, de enero de 1988, y Pensar el 68, en la antología por los principales representantes del movimiento, en su 5ª edición, de 1998; la propia antología testimonial: Memorial del 68, un Relato a Muchas Voces, coordinada por Daniel Cazés, en la que participamos con un trabajo; lo publicado por la revista Proceso en distintos momentos; y como una reciente adquisición deliberada entre los “libros de viejo” para los propósitos de este documento, el Tomo 1 de la obra: El Movimiento Estudiantil de México, Julio-Diciembre de 1968, de Ramón Ramírez; y algún otro libro por ahí.  Pudiera agregarse a ello, tanto la transmisión radiofónica, “Este Día en 1968”, por Daniel Cazés y Flora Bottom, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, UNAM, por Radio UAEM, Morelos, en el curso de 2008; como las consultas que con motivo de la redacción de este trabajo hicimos mediante un buscador a través de Internet a varios documentos, decepcionado de algunos por su información tan deficiente y su pobre y deformada visión acerca de aquellos acontecimientos.  Y nada más.


 

 

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