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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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3 julio 2011 7 03 /07 /julio /2011 23:04

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2El Desarrollo Positivo de la Geografía.  Artículo, 2011 (2/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (jN, lW); 20 jun 11.

 

Al fallecimiento simultáneo tanto de Humbldt como de Ritter en 1859, la geografía no será ya más viable por ese derrotero, y se planteó más bien la necesidad de su particularización, tanto por la necesidad dada de su desarrollo interno, como al impulso mismo del factor externo dado en el deslinde que se hacía en el conjunto de las ciencias en su proceso de especialización.  Y poco más de veinte años después, por un lado, en la figura de Ratzel, se propone una primera idea de la particularización de la Geografía como ciencia política, en su Antropogeografía (1882), una variante extrema de la línea de pensamiento estraboniano; pero, prácticamente de manera simultánea, en la figura de Richthofen (1883), se propone una segunda idea de dicha particularización de la Geografía, en éste, como ciencia natural del estudio de la Corteza Terrestre y lo dado sobre ella, en una primera versión de la ciencia de la geomorfología.  Pronto los seguidores de éstos verán las limitaciones e insuficiencias en esas parcialidades dirigidas ya a lo social en función de lo natural (Ratzel), o ya de lo natural en función de los social (Richthofen).

 

Concurre simultáneamente en ese primer lustro de los años ochenta del siglo XIX, la celebración ya, de la idea del Congreso Internacional de Geografía, en cuyos primeros cinco Congresos, lo relevante ha sido el resolutivo, desde el I Congreso, de declarar a la Cartografía como una ciencia aparte, dejando a la Geografía, entonces, como un “sistema de ciencias”.  Durante el lapso de los primeros cinco congresos hubo resistencia a cumplir con tal declaración, pero justo en el V Congreso, se exigió el cumplimiento de la misma; de donde brotó el pronunciamiento de Vidal de la Blache, de que la Geografía era <<una ciencia de la localización, de los lugares y no de los hombres>>.

 

Así se llega a la vidaliana localización o lugar (fines del s.XIX), de lo cual se pasó, en 1909, a las martonnianas relaciones de los fenómenos considerados en la superficie terrestre, y casi veinte años después, a las unidades regionales hettnerianas (1927), o del paisaje hartshorniano (a mediados del s.XX).

 

En 1976 llega a México una remesa de libros de importación desde la Unión Soviética, los que en ese entonces podían adquirirse en un buen número de librerías que distribuían a las editoriales socialistas, centralmente, en la pequeña librería del Instituto de Relaciones Culturales México-URSS, y fue ahí donde recién publicado, adquirimos la obra de A.M.  Riábchikov, Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica, que, no obstante definirse en el ámbito de la geografía fenomenista al tomar al paisaje y al medio geográfico en su conjunto como el objeto de estudio, rompía con todo lo antes expuesto en el tratamiento del mismo, en tanto que las relaciones entre los fenómenos los plantea en términos de su transferencia de energía, pero, más aún, si bien esa energía aproximaba a la idea del vacuum al que un lustro después nosotros llegaríamos, una virtud más del trabajo de Riábchikov, estaba, en función de esa transferencia de energía como lo central, en acabar de saltar del hiperplano, al volumen del espacio tridimensional, mismo que estaba contenido en la idea de “esfera geográfica” (básicamente la Tropósfera); y no obstante, ello no era todo, en dicha obra venía algo más, fundamental en el concepto de ciencia en el cual buscábamos la definición de la Geografía: el enunciado de dos de sus leyes generales, si bien éstas son puramente resultado de la observación empírica históricamente dada.

 

Y así, finalmente a partir del inicio de los años ochenta de ese siglo XX, se llega hasta a nosotros, al autor de estas líneas, en el que el espacio geográfico, en un escalón más en el proceso histórico de abstracción y generalización del objeto de estudio de esta ciencia, éste es teorizado directamente en su esencia como lo que finalmente es: el vacuum, en el cual se manifiesta esa dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta de los estados de espacio; esperando ahí a las nuevas generaciones de geógrafos para el estudio consecuente de ello en el siguiente paso en el escalón histórico.

 

En ese proceso histórico, desde Anaximandro a Vidal de la Blache, el concepto de espacio geográfico dependió exclusivamente de su noción empírica.  A partir de este último autor, se presentó ya la necesidad de teorizarlo en función de la necesidad misma de definir el objeto de estudio de la Geografía; por un lado, ante el deslinde histórico de las demás ciencias; pero por otro, dadas las limitaciones reduccionistas como la de Richthofen, que hacían de la geografía una geomorfología, o dados los absurdos a que se había llegado tanto con Ratzel en su Antropogeografía (1892), como con los resolutivos de los Congresos Internacionales de Geografía entre 1881 y 1885.

 

Esa teorización del espacio geográfico, pues, viene apenas, en cierto modo, de Vidal de la Blache y su seguidor, Emmanuel de Martonne; pero ya plenamente, apenas de manera por demás muy reciente, de Alfred Hettner y A.M. Riábchikov, a nuestros días; y de la consumación de su teoría, y sólo de la consumación de su teoría, es que la Geografía estará en una nueva posibilidad histórica de hacer real su verdadera y responsable función social, contribuyendo con el conocimiento de lo propio históricamente dado, a la transformación de la realidad objetiva.

 




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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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