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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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10 agosto 2014 7 10 /08 /agosto /2014 22:04

Topografía de CosmasEl Espacio Euclideo Tridimensional Trigonal del Arca de Cosmas Indicopleustes.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

13 jun 12.

 

Ha habido una interpretación teórica de la geografía, que ha dirigido la interpretación de la historia de esta ciencia, justificando recursivamente su teoría.  No podía ser de otra forma, era necesario un salto cualitativo en la teoría, un salto de un estudio de lo concreto en un nivel de lo abstracto, para que ello redirigiera una nueva y más esencial reinterpretación de la historia, que encuadra mejor y más vastamente la hipótesis, dando lugar a una teoría geográfica más esencial.

 

En la antigua interpretación, ese “espacio geográfico” es la representación de la Tierra (limitada al Ecúmene), con “plana, rectangular, con sus ríos salidos del Paraíso”[1], en palabras del mismo Cosmas.

 

Ese salto cualitativo en la teoría se ha producido ya, luego de de muchos siglos de esfuerzos, y ello obliga ahora a esa reinterpretación cuantitativa (como categoría filosófica), de la historia.  En la interpretación dada hasta ahora, el espacio puesto en segundo plano, determinó la interpretación de un trabajo concreto dado en la Cartografía, estando en ello oculto el trabajo abstracto del análisis bidimensional del espacio terrestre.

 

El contemporáneo de Euclides, Eratóstenes, y su concepto de las esfrágidas, puede presumir un atisbo de abstracción del espacio tridimensional.  Desafortunadamente, no tenemos elementos específicos como para afirmar que hubo en él ese concepto del espacio geográfico; acaso sea sólo porque la esfrágida está plenamente determinada por un plano esférico, y, en ese sentido, un plano tridimensional.  De hecho, el espacio tridimensional no aparece explícitamente como un problema a resolver, sino hasta principios o mediados del siglo XVII, y resuelto a mediados del siglo XVIII con Philipp Bauche (1856).

 

Ello es lo que hace enormemente excepcional, lo que podemos denominar como la primera representación histórica del espacio geográfico tridimensional, dada en la Topografía Cristiana de Cosmas Indicopleustes en el siglo VI.  Ahí el espacio geográfico tridimensional es la geocéntricidad del mundo, inmerso en la hebrea Arca de la Alinaza.  Esta deja de ser ese recipiente concreto de las Tablas de la Ley, del Báculo, etc; con querubines a ambos lados de la tapa recubierta de oro y tomada por el “asiento de la misericordia”, para ser ahora con Cósmas, el recipiente geocéntrico abstracto (no sólo en lo metafísico, sino en su concepto mismo), de la creación divina.

 

Su excepcionalidad guiada por una interpretación teológica, la revela espontánea, empírica e intuitivamente dada, que no se sucede como generalización teórica a los trabajos de Ptolomeo o Eratóstenes.  Aun cuando en sentido teológico, no deja de ser admirable ese esfuerzo de abstracción y generalización elaborado por Cósmas ya en el siglo VI.

 

El Arca del Antiguo Testamento hebreo, como recipiente, es de suyo un espacio tridimensional geocéntrico, es decir, continente de la Tierra en primer lugar.  Pero de un planeta Tierra que seis siglos después de Ptolomeo, ha vuelto a entenderse como un plano bidimensional, sobre el cual, dadas las coordenadas de la tridimensionalidad, se erige la montaña, y en cuya altura se mueven las nubes entre el Sol, la Luna y las estrellas.

 

Tal espacio geográfico en Cosmas Indicopleustes, en su reinterpretación teórica es, entonces, no sólo tridimensional, sino con la característica específica de ser un espacio euclidiano, es decir, de ejes y planos rectilíneos.

 

Es muy probable, las ilustraciones del Arca así lo dejan ver, que su construcción haya correspondido a las proporciones áureas, por definición, a la “razón divina”; y, en consecuencia, ese espacio tridimensional euclidiano, en sus propiedades de simetría, es además, un espacio “trigónico”.

 

En arreglo a esos elementos de simetría, el espacio geográfico de Cosmas es, y sólo lo es, trigónico.  En él, los ángulos entre los ejes básicos de su tridimensionalidad, son todos iguales entre sí (a = b = g = 90º).  Sin embargo, los tres planos subtendidos por esos ángulos, por lo contrario, son, por lo menos en un caso, desiguales, en función de la razón dorada o “razón divina”, en la proporción de 1 : 1.6 de los mismos.

 

 Espacio-Trigonal.JPG

a = b = g = 90º; a = b ≠ c

 

 

Se hace necesario aclarar que en la teoría de la simetría cristalográfica, a esa estructura se le conoce en realidad con el nombre de “Tetragonal”, pero denominación con la que no estamos de acuerdo en nuestro caso, puesto que en ella no hay cuatro lados, como lo es en el caso de la formación de cristales piramidales, razón por la cual hemos adoptado el término de “Trigonal”, en donde la razón de proporción en el lado “a”, determina las proporciones del lado “b” de manera igual, como de “c” en forma desigual (y motivo de otro artículo será el tratar con la importancia de esa asimetría).

 

Por supuesto que Cosmas Indicopleustes, al hacer esta representación del espacio geográfico, no tenía la menor idea de todas esas propiedades objetivas subyacentes, aún profundamente ocultas en el fenómeno concreto que representaba, y de ello deviene, tanto más, la importancia excepcional de su trabajo.

 

Con toda la metafísica contenida en su Topografía Cristiana, hay en su representación, toda la objetividad material del espacio geográfico, que nos llevó a los geógrafos catorce siglos en descubrir.  Tales propiedades espaciales del Arca en general, son aplicables, en su singularidad, a cada uno de los objetos contenidos, en términos de estdos de espacio, ya discretos, o ben continuos.

 



[1]       Deschamp, Hugo; Historia de las Exploraciones; Editorial Oikos-Tau, Col. Qué sé, Nº 27; pp.9-10.

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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