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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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5 abril 2015 7 05 /04 /abril /2015 22:04

Molusco-Fumando.jpgEl Espacio Terrestre en el Continuum Einsteniano, en José C. Martínez Nava, 1995. (3/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

30 ene 13.

 

Caracterizar el espacio terrestre como la espacialidad del continuum terrestre, debe resolver su fiel objetividad en esa “prueba de fuego” que resulta se la determinación de la Geografía en el cuadro de la clasificación de las ciencias, en función de sus objetos de estudio, o más esencialmente dicho, como lo establece Engels, en función de las formas de movimiento de la materia; dando un cuadro de la lógica del mundo debe explicarse, pues, el lugar de la geografía como ciencia de la espacialidad del continuum.

 

José C. Martínez Nava enfrenta entonces el problema de la función lógica de la Geografía en el conjunto de la lógica de la realidad objetiva, y establece: “La Geografía…, no estudia algún tipo específico de materia…  No es, pues, ni una ciencia natural…, ni una ciencia social... (y aclara también que no ha de ser clasificada absurdamente como “ciencia mixta”).  Así, afirma: “En suma, la Geografía íntegra no entra en la clasificación de las ciencias por especie de (forma de movimiento de la) materia…”.

 

Y entonces asume otra posición: si la geografía no encuadra en el cuadro de la clasificación de las ciencias, entonces habrá que hacer algo semejante a encuadrar la clasificación de las ciencias a las necesidades de la geografía; es decir, adopta lo que Kedrov en su obra sobe la clasificación de las ciencias denomina como “clasificaciones geográficas” (concepto que encierra diversos matices); y propone una clasificación que divide a las ciencias por especies de materia (de formas de movimiento de la materia), la clasificación clásica, y a ella agrega una clasificación de las ciencias por regiones del Universo, que divide en dos, el Universo, y la Tierra.

 

En las ciencias por regiones del Universo, menciona a la Astronomía, la Cosmología, la Cosmografía, la Astrofísica, y la Astrobiología; y en aquella referida a la Tierra, relaciona a la Geografía, Geología, Geodesia, Geoquímica, y Geofísica.

 

Pero el desconcierto se hace evidente: si bien hay un conjunto de ciencias del Universo, es claro, por otra parte, que en ellas se estudia diversas formas de la materia dadas en los astros (su física, su química, etc); como en el conjunto de las ciencias de la Tierra a su vez, es evidente el estudio de las mismas formas de movimiento de la materia, ahora, referidas a la Tierra (geofísica, geoquímica, geobiología, etc)

 

Junto con la Geografía, sólo hay otras dos que parecen no referirse a formas de movimiento de la materia: la Cosmografía, y la Geodesia.  Pero aquí vuelve el inasible “fantasma del espacio” que se presenta como algo más que formas de movimiento del continuum.  La Cosmografía estudia la estructura, como los movimientos relativos y absolutos que determinan las propiedades de la espacialidad tanto del Universo, como de la Tierra; y la Geodesia es la ciencia de los “cortes espaciales” que determinan las medidas de la Tierra (la posición de un punto, la distancia entre dos o más, la determinación de un plano de referencia, etc).  Y ese fantasma salta gritando: <<¡Soy no sólo forma o condición de existencia, sino también forma de movimiento de la materia; desarrollad la dialéctica de Engels!>>.  Pero he aquí que desarrollar la dialéctica de Engels en este aspecto, implicaba, en 1995, romper con el dictatum “oficial”, a riesgo de ser acusado de “revisionista” y de desviación ideológica al idealismo.  Y eso, a pesar de un lustro del derrumbe de la URSS, por consecuencia con los principios ideológicos, no era un asunto cualquiera; de hacerse, tendría que hacerse con plenos fundamentos.

 

En su esencia, esta valiosa reflexión de Martínez Nava, reflejaba que aún hacía falta una mayor abstracción y generalización en las categorías fundamentales: espacio y fenómenos.  La insuficiencia en el planteamiento de José C. Martínez Nava, no detectado en el momento, sino visto luego de una práctica histórico social, no es otra que la misma que ya se expresaba en la teoría de los elementos genésicos de Carlos Sáenz de la Calzada, como en la teoría equivalente de las “fases” de Riábchikov: aparte del espacio limitado a la espacialidad, el que “el espacio terrestre es el espacio de los objetos y fenómenos terrestres”, como el que para que el espacio adquiriera estatus de materia tenía que identificarse con las formas sustanciales, y el que se seguía atado a las leyes de los fenómenos como tales expresado en la idea de que a la geografía, “le hace falta el material proporcionado por las ciencias que estudian las especies de materia, sobre todo para completar el cuadro geográfico del mundo”; y esta idea, en 1995, aún también la compartíamos así.  Casi a veinte años después, esta idea también la hemos superado, dado que precisamente hacía falta un mayor grado de abstracción y generalización tanto del espacio como de los fenómenos, en una teoría única, que el compañero llama teoría integral, y que sólo recientemente (2011.2012) la hemos podido generalizar.

       Ibid. p.11.

       Ibid. p.12.

       Ibid. p.13

       Ibid. p.13.

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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