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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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1 mayo 2011 7 01 /05 /mayo /2011 23:04

Ícono EducaciónEl Estudiante Universitario Actual. Ensayo, 2004 (4/4).

Dr. Luis Ignacio Hernandez Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over.blog.es/

La Tierra, 1 (ΦN, λW); 12 may 11.

 

 

Conclusión.

 

Todo el problema se reduce a considerar cual de dos condiciones responde a la condición de necesidad, a nivel universitario, de la que hay que hacer conciencia: 1) la condición del disciplinamiento que fuerza al estudiante universitario en el proceso educativo, o 2) la condición del aprendizaje voluntario o por decisión propia del estudiante universitario en su propia formación.

 

Hemos experimentado con los dos casos, y hemos concluido que, a nivel universitario, la conciencia de la necesidad, radica en la condición del aprendizaje por decisión propia.

 

El problema se traslada ahora, como siempre ha sido y es lo último que está en el fondo, al problema de la “evaluación”.  La evaluación en el primer caso, es el centro de todo el conflicto, de toda “la guerra” entre ambos “bandos”, y subordinándose el docente al bajo interés pragmático del estudiante centrado en la calificación, se resuelve en un seguimiento riguroso de notas acumuladas que son negociadas décima a décima, unas veces con artes diplomáticas, otras con abierta acción bélica.  La evaluación en el segundo caso, se convierte en un arreglo necesario en las formalidades del sistema educativo, pero subordinado en este caso, a los elevados intereses del docente centrados por su parte en el conocimiento.  Por lo tanto, las premisas son las siguientes:

 

1          Se está por el conocimiento, no por una calificación.

2          El aprendizaje es un proceso individual, y el que aprende es el estudiante.

3          El aprendizaje valioso, es aquel de quien está maduro moral e intelectualmente para un determinado tipo de conocimientos (descriptivos, analíticos, o hipotético-deductivos)

4          No se puede tener la misma empatía de todos con todos, y por tanto, lo que para unos el momento de la clase puede ser una delicia, para otros podrá ser una situación verdaderamente tortuosa.

5          Mas todo curso y nivel educativo tiene una expectativa del estudiante (como del docente, pero en este momento consideramos la evaluación del estudiante), y éste ha de poseer la presencia de ánimo para enfrentar, con el docente, sin el docente, o a pesar del docente, lo que de él se espera.

6          La Beca es un factor más que, bajo la mentalidad pragmática del estudiante universitario actual y en particular de la escuela privada, no es –como sería el supuesto–, factor que impulse al estudio, sino, paradójicamente, factor que impulsa en dirección opuesta y en la negociación del “tendal de merachifles” del regateo de la décima.

7          En consecuencia, las condiciones objetivas concretas –es decir, independientes de la voluntad del docente–, imponen las medidas:

a)        Ocho es un mínimo razonable que no perjudica al Becario; la expectativa mínima, es que sea capaz de simular que estudia (y a lo mejor algo aprende), de no satisfacer lo mínimo, bajo reiterados llamados públicos de atención (faltas, retardos, mal comportamiento, actitud negativa), su calificación bajaría a Siete.

b)        Mas puede subir a Nueve o Diez, si su autocompromiso se hace en satisfacer las condiciones que dichos niveles de calificaciones supone, tales como: 1) satisfacer la sustentación de un examen de un problema por escrito y “a cuaderno abierto”, y 2) defender con seguridad sus ideas en una segunda sesión (como el examen vale una décima, el examen se acredita o no, y en su caso alcanza el Nueve autopropuesto, o, si la base era Nueve, desciende a Ocho, como si la aspiración era Diez, quedará, de satisfacer todos los demás requisitos, en Nueve)

8 Bien visto el problema; en su forma más pragmática a que obligan las condiciones concretas actuales; puede advertirse al estudiante de las condiciones de una alto rigor de trabajo, de modo que autodefina su compromiso real; el cual, el docente mismo tiene de antemano claro en determinado estudiante (pudiendo equivocar su apreciación, pero en casos verdaderamente excepcionales); pudiendo establecerse de antemano –por lo menos en cada evaluación parcial-, la calificación-compromiso.

9 Una variante aun más cómoda para el trabajo por el conocimiento, en tanto se omite todo condicionamiento, es aquella en que, sobre la base de la plena confianza mutua (la plena fe compartida, la plena creencia por ambas partes en lo que se hace; pero caso extraordinariamente excepcional en la situación social actual), no importan las calificaciones parciales, así, sic.  Y la evaluación final se sujeta a la confianza en el parecer del docente entre Ocho y Diez.  Otra vez, en el mínimo que no afecta al Becario que simula, y en este caso lo hace genialmente, y el docente que adecua el curso al proceso de aprendizaje necesario y suficiente, garantizando un aprendizaje mayormente generalizado.

10 El proceso de enseñanza y aprendizaje basado en la confianza mutua, es el extremo opuesto del mismo proceso, pero basado en el presupuesto de la reciprocidad de la naturaleza perversa de ambas partes, que supone entonces la desconfianza, la nula fe del uno en el otro, la nula creencia en lo que se hace, y por ambas partes, negando todo proceso educativo real, que no sea el de la degradación de la condición humana.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Educación
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