Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

10 junio 2013 1 10 /06 /junio /2013 22:12

El-Proletariado-como-Negacion.jpgEl Fundamento Moral de un Nuevo Período Histórico Oscurantista.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

02 jun 13.

 

 

 

El Proletariado como Negación-copia-2 

Notas de nuestra explicación a mi hijo, Marduk Chimalli Hernández Castro, en una de nuestras visitas (el 16 de mayo de 2013), a su injusta e inmoral prisión, de la oposición de las tesis "del proletariado como negación", del "neomarxismo posmoderno", y la tesis "del proletariado como afirmación", del pensamiento marxista, dialéctico materialista (que si no se lo explicaba ahí, no se lo eplicaría nunca).

 

*

 

Aristóteles escribió su Ética, a manera de un conjunto de consejos dirigidos a su hijo Nicómaco.  Tales consejos suponían, pues, una Ética general que, sin embargo, no estaba teorizada aún.  En consecuencia, lo que Aristóteles estaba haciendo, era echar las bases para la reflexión acerca de aquello que determinaba una conducta consciente en el individuo.  La Ética a Nicómaco, como un código moral expuesto por Aristóteles a su hijo, denominada por algunos como “Ética Nicomaquea” por su carácter particular, la retomamos nosotros con un sentido más generalizado, como “Ética Nicomaqueana”; es decir, como una parte de la Ética general presupuesta, dirigida al contexto de la índole de cosas particulares cualesquiera que sean.

 

De-dos-premisas-negativas--nada-se-sigue.jpgLa filosofía “neomarxista” de los “filósofos de la superestructura” de la Escuela de Frankfurt, es la que aporta esa ética nicomaqueana como fundamento moral de la “posmodernidad”, y su tesis esencial en esa filosofía suya de “la negatividad”, se enuncia en la afirmación de que: el proletariado es negación.

 

Hay en este planteamiento “neomarxista posmoderno” un error lógico de principio, en el que se infringe una de las cinco reglas básicas de las premisas: la de que "de dos premisas negativas, nada se sigue".  Aquí, una premisa está dada por la antítesis de la burguesía histórica y necesariamente como negación; en tanto la segunda premisa está dada por la tesis del proletariado, a su vez, como negación; de donde, de dos premisas negativas, nada se sigue.El-Proletariado-como-Afirmacion.jpg  Desde ahí tenemos la razón suficiente para refutar dicha tesis “neomarxsista”.  Que el proletariado se vea como negación por su deshumanización, ello no es intrínseco a dicha clase social, sino algo que le es impuesto desde fuera por la represión a que le somete la burguesía condicionándola a esa pérdida de la condición humana; y precisamente por ello es que la burguesía aparece como negación, en tanto que el proletariado, luchando por su emancipación, es afirmación de sí misma en una sociedad sin clases.  No obstante podemos argumentar su refutación en otros términos, tal como a continuación lo argumentaremos.  

 

El fundamento moral del proletariado como negación (tanto como lo es la misma burguesía), conduce, necesariamente, a su exclusión histórica, exactamente en las mismas condiciones en que se hace para la burguesía.  Ello, que pareciera un acto “revolucionario”, ante un proletariado que es alienado y enajenado por el capital y en esa medida despojado de su condición humana, al equipararse al proletariado con la burguesía, en realidad se encubre a esta misma pretendiendo salvarla históricamente.  Excluidas ambas clases sociales de una manera simultánea (en donde ambas son al mismo tiempo antítesis; es decir, negación), su aparente síntesis (por demás mecánica), se da en la “sociedad civil”; un estado social en el cual ambas clases conviven en una sociedad armoniosa, “de instituciones”, perfectible, “racionalmente civilizada”, aún las relaciones económico sociales sean las de la explotación por una clase social, del trabajo asalariado de la otra; esto es, en donde la riqueza socialmente generada, sólo se acumula en poder de la clase social burguesa en forma de un capital creciente, ante la depauperación incontenible del proletariado.

 

Así, por lo contrario a la tesis o afirmación “neomarxista posmoderna” del proletariado como negación, nosotros, en una posición marxista, comunista, en la ciencia de la modernidad ilustrada, exponemos la tesis de que: el proletariado es afirmación.

 

En la dialéctica unidad de contrarios entre la burguesía y el proletariado, subyace una sociedad única en dos momentos distintos en los cuales, como burguesía, se condensa como sociedad en aquellos bienes y privilegios que le hace aparecer como representativa de una sociedad humanizada, cuando, como hemos visto, es negación histórica; pero que en su momento como proletariado, se despliega como sociedad de aparente negación de la condición humana misma, cuando en realidad es esa afirmación en potencia de una sociedad única, sin clases sociales, humanizada.

 

Sin embargo, analizada la contradicción en su contexto histórico, la burguesía como momento histórico de la sociedad, es ya su negación, lo caduco, lo que debe ser superado para alcanzar una verdadera sociedad humanizada, como sociedad, y no como clase social privilegiada.  Y en esa dialéctica de la contradicción, frente a la burguesía como negación histórica intrínseca, y en consecuencia como antítesis, está el proletariado como afirmación, como tesis, de lo que habrá de ser, en la transformación y síntesis de la contradicción, la realización social de una sociedad humana, humanizada.

 

Quizá toda esta situación de refutación al “nomarxismo posmoderno” a éste no le inquiete, porque, para el mismo, la lógica simplemente es “un juego de palabras” inútil.  La esquizofrenia del “posmodernismo” radica precisamente, en que, para éste, la lógica simplemente no existe.

 

Este momento de fines del siglo XX y principios de XXI, del triunfo histórico para la burguesía, para el capital, ha hecho caer irremisiblemente a la sociedad en un nuevo período oscurantista, que ahora equiparamos, si bien con esos fundamentos medievales de la primera escolástica, con la involución a las condiciones dadas en el curso de la primera mitad del siglo XIX; su fundamento moral burgués, en el enunciado “del proletariado como negación”, lo cual no es más que el despojo mismo al proletariado de su propia condición de afirmación en la realización social humana.  El fundamento moral de este mismo período oscurantista, no es otro que el idealismo metafísico, el egoísmo mezquino, el individualismo, el subjetivismo y el relativismo, como embuste que niega la verdadera realización social humana.

Compartir este post

Repost0

Comentarios